Economía

La recaudación de la tasa Tobin en la UE se queda ahora en 3.500 millones

  • En un principio, la CE estimó ingresos de hasta 35.000 millones

La propuesta para crear una tasa a las transacciones financieras, también llamada tasa Tobin, continúa dando tumbos en Europa. Para intentar revivir la iniciativa lanzada hace ocho años, Francia y Alemania rebajaron la ambición el pasado diciembre, con el fin de desbloquear las negociaciones. Sin embargo, el plan francoalemán tampoco terminó de convencer el pasado lunes al grupo de diez países que todavía intentan sacar adelante la tasa, a través del procedimiento de cooperación reforzada.

No les faltan razones. La recaudación esperada ha caído hasta un décimo de lo inicialmente proyectado, unos 3.450 millones de euros, desde los 30.000-35.000 millones de euros que previó la Comisión Europea. Así consta en un documento que discutieron los representantes de estos países en los márgenes del Consejo Ecofin, y al que tuvo acceso elEconomista. Los socios participantes son Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Portugal, Eslovaquia, Eslovenia y España.

El documento advierte que se trata de una estimación "ligeramente conservadora", y se basa en los ingresos reales de la tasa a las transacciones financieras en Francia. que sirvió de modelo para la versión europea.

El empuje de Paris y Berlín también se atrevió con el impuesto digital de la UE. Sin embargo, su intentona del pasado diciembre, que también rebajaba la ambición respecto a la idea original de Bruselas, terminó por morir la semana pasada al no reunir el apoyo unánime de los 28 socios.

Acciones

La propuesta francoalemana introduce un gravamen del 0,2% del precio de compra de las acciones. Se aplicaría a las participaciones emitidas por empresas con sede en uno de los países participantes y cuya capitalización de mercado supere los 1.000 millones de euros.

El Gobierno de Pedro Sánchez realizó una propuesta similar en enero pasado. Además, Bélgica, Italia y Grecia también cuentan con un impuesto a las transacciones financieras. Pero la iniciativa recibió un apoyo tibio el lunes por parte del resto de estados miembro participantes, según comentaron fuentes cercanas a las negociaciones.

La Comisión Europea tampoco quedo convencida. Un portavoz del órgano no quiso confirmar su escepticismo o comentar las razones. Indicó que la última propuesta sobre la mesa "debería dar un nuevo impulso al impuesto, basado en un nuevo enfoque propuesto por algunos países".

La discusión del pasado lunes se centró principalmente dos aspectos: cómo gastar el dinero recaudado por el nuevo impuesto y los ingresos totales que se espera conseguir.

El documento distribuido sugería la mutualización de los ingresos, a fin de asegurar que haya una distribución justa de los recursos, independientemente del desarrollo de los mercados de capital en los países participantes.

La cantidad final asignada a un país dependería del porcentaje de su producto nacional bruto en relación con el grupo general de diez países.

España escéptica

Cinco países apoyaron la mutualización durante la última reunión. Sin embargo, España expresó su preocupación dado que favorecería desproporcionadamente a algunos socios más pequeños, según las fuentes consultadas.

El documento apunta que nuestro país terminaría siendo el mayor perdedor a causa del efecto de mutualización, ya que sus fondos caerían un 18,5%, hasta los 406 millones de euros, en comparación con los ingresos directos de 498 millones estimados que obtendría al aplicar la tasa. En el lado opuesto, Grecia (528,7% de aumento), Austria (289,2%) y Portugal (100,8%) serían los grandes beneficiarios.

El Ministerio de Hacienda no ofreció comentarios al cierre de esta edición sobre su oposición. Otras fuentes del Gobierno indicaron que la discusión sobre la mutualización continúa, aunque no quisieron ofrecer más comentarios. Austria, que preside el grupo de la cooperación reforzada, tiene la tarea de elaborar un texto legal para el próximo mes. Las fuentes consultadas no obstante indicaron que el borrador podría posponerse o incluso descartarse, dada la instable trayectoria de la tasa Tobin europea.

Respecto al empleo de los fondos recaudados, las opciones sobre la mesa son financiar el presupuesto de la UE o la nueva hucha para reformas e inversión de los socios del euro, que actualmente en discusión.

En este último caso, aquellos estados miembro de la eurozona que no participan en el grupo de la tasa "necesitarían proporcionar una contribución basada en una clave diferente".

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