Economía

China supera a Estados Unidos como principal motor de la economía mundial

  • El gigante asiático aporta un 31,5% del avance del PIB global
  • Es el país que más crece consecutivamente desde 2009
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El liderazgo económico de Estados Unidos a nivel internacional se está viendo comprometido en los últimos años por la evolución que experimenta el otro gran polo de desarrollo mundial: el continente asiático, y más concretamente la creciente preponderancia de China en el mapa económico. De hecho, el sorpasso de China a EEUU como principal potencia mundial parece más cercano a medida que el gigante asiático continúa con su expansión tanto por los canales comerciales como de inversión.

El último hito que apunta a esta tendencia es que China superó en 2016 a EEUU como la región del planeta que más aporta al crecimiento mundial, copando el 31,5% del avance de la producción global, y siendo esta cifra superior a la contribución conjunta de EEUU, Japón y la Eurozona en el dicho ejercicio, según muestra el informe publicado recientemente sobre la coyuntura económica china de KPMG, China Outlook 2018.

Con estas cartas sobre la mesa, no parece casual la ofensiva del presidente norteamericano, Donald Trump, para contrarrestar el potencial comercial de China, empezando por el intento de recortar el superávit en el intercambio de bienes y servicios de 168.000 millones de euros, según cifran las autoridades estadounidenses. Para alcanzar el objetivo, la Casa Blanca ha iniciado un ataque arancelario a las importaciones procedentes del gigante asiático -que ha reproducido con todos sus aliados con los que guarda un déficit comercial- con gravámenes por valor de 50.000 millones de dólares. Unas actuaciones que ya han tenido respuesta del Gobierno de Xi Jinping y que han sembrado la semilla de una guerra comercial en ciernes.

Sin embargo, el temor a un relevo en la vanguardia de las potencias mundiales no sería fácil, toda vez que EEUU se presupone una economía altamente solvente, con un alto grado de flexibilidad y la conjunción de numerosos mercados que hacen de ella un titán ante sus competidores. Como explica el investigador de la Universidad Essex y socio de China Capital, Javier Santacruz, el relevo definitivo solo sería concebible después de una importante recesión en la economía estadounidense. El profesor asegura que esta teoría se sustenta en que el país norteamericano cuenta con una amplia diversidad de mercados en diferentes sectores y que estos son "muy flexibles" lo que les dota de una gran capacidad para adaptarse a los cambios en los flujos comerciales y encontrar nuevas áreas de influencia.

El comercio exterior sirvió como el canal principal para ganar peso de forma indirecta en el mundo

Esta abultada preponderancia de China en el desarrollo internacional convierte al gigante asiático en un elemento conductor de la economía global. En los últimos años, el comercio exterior sirvió como el canal principal para ganar peso de forma indirecta en el mundo, siendo el país con más desarrollo y el segundo mayor importador desde 2009. De hecho, en 2016, las exportaciones, importaciones y volúmenes comerciales totales de China

representaron el 13,1, el 9,78 y el 11,45% del PIB mundial, respectivamente, lo que convierte al gigante asiático en el segundo mayor volumen de negocio del mundo. Así, China sufrió un aumento de 7,9% de sus exportaciones y un aumento de 15,9% de las importaciones en 2017. El superávit comercial general en 2017 fue de 422.500 millones dólares, lo que representa una caída de 14,4% con respecto a 2016.

"Esto también significa que a medida que la economía de China entre en un nuevo ciclo tendrá el potencial de sacar a la economía mundial de un crecimiento inferior e impulsar una recuperación mundial", explican desde KPMG.

En este punto aparece el segundo gran ariete de China en la economía internacional: los flujos de inversión. China fue el tercer receptor de inversión extranjera directa, solo sobrepasada por Estados Unidos y Reino Unido. Los flujos de inversión extranjera crecieron en 2017 al 7,9%, por valor de 135.000 millones de dólares. Según el Ministerio de Comercio, 35.652 empresas extranjeras se instalaron en China en el último año. Sin embargo, expertos en internacionalización de la empresa consultados por elEconomista recuerdan la dificultad de llevar a cabo implantaciones comerciales en el país asiático por las trabas en la entrada de capital extranjero impuestas por el Gobierno Xi Jinping, donde abrir una empresa de firma internacional requiere un aval de que al menos la mitad del capital de la compañía sea de procedencia china.

En contraste, los datos del Ministerio de Comercio del gigante asiático muestran que los flujos salientes de inversión extranjera no financieros disminuyeron en 2017 en medio de restricciones al capital extranjero, con un gasto total por parte de los inversionistas chinos de 120.000 millones de dólares en 6.236 empresas en 174 países y regiones de todo el mundo en el último año, con un crecimiento total del 29,4%.

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