Economía

Empresarios en el diván con el tema catalán

  • En tres semanas 1.185 empresas han dejado Cataluña

Desde el simulacro de referéndum que se celebró el 1 de octubre, se ha producido un éxodo imparable de empresas desde Cataluña al resto de España. El pistoletazo de salida lo dieron el Banco Sabadell, la cuarta entidad financiera española, y CaixaBank, la emblemática caja surgida de la fusión de la Caja de Pensiones y Caja de Barcelona en 1990 que, tras su fulgurante expansión por toda España, se encaramó al tercer puesto del ranking bancario. La independencia pasa a Cataluña una factura de casi 9.000 millones de euros

En tres semanas, son 1.185 las sociedades (incluidas casi todas las del Ibex 35) que han trasladado su sede social (y la fiscal en bastantes casos) sin que ningún sector productivo (agricultura, industria, construcción y actividades inmobiliarias, finanzas, seguros, comercio, ocio, etc.) se haya librado de la desbandada.

Al éxodo societario, hay que sumar la legión de catalanes que, preocupados ante la perspectiva de un futuro muy incierto, prefieren llevarse sus depósitos bancarios, fondos de inversión, carteras de valores y planes de pensiones a sucursales de sus entidades en otras comunidades. Salir de la UE y la Eurozona no es una broma.

Relaciones de poder

Aquello que los independentistas afirmaban que nunca sucedería en Cataluña ha irrumpido en la escena, antes incluso de que el Parlament proclame la independencia, con la violencia de un ciclón, y amenaza con dejar en los huesos a la economía catalana. Desde luego quienes han quedado mal parados son los economistas que mayoritariamente consideraban la opción más deseable constituir un estado propio.

También les resultará difícil explicar lo acaecido a los podemitas porque si los políticos fueran, como ellos sostienen, meros administradores del gran capital, resultaría inconcebible que tres políticos de tan corto alcance como Puigdemont (CDC-PDR-Cat), Junqueras (ERC) y Gabriel (CUP), faltos de cualquier apoyo internacional, sigan al frente del Gobierno de la Generalitat y del Parlament de Cataluña, mientras los empresarios abandonan el barco remando en botes salvavidas.

¿Qué ha ocurrido en la sociedad catalana, cuyos habitantes disfrutan de una renta per cápita el 23% superior a la del resto de españoles y el 6% mayor que la media de la UE, para que se desencadene una crisis política y social de esta envergadura?

La relación entre los poderes político y económico resulta mucho más compleja y fluida de lo que reconocen los postmarxistas indignados. Durante 23 años, el Gobierno de la Generalitat utilizó todos los instrumentos a su alcance, desde la capacidad normativa e inspectora a los crecientes presupuestos de la Generalitat y sus empresas públicas, para establecer un entramado de intereses y redes clientelares donde la cercanía al poder y la sintonía con el partido de Pujol resultaban decisivas para ganar adjudicaciones de obras públicas, obtener contratos de servicios y concesiones administrativas, recibir subvenciones públicas, etc.

La actuación de Ferrovial en el caso Palau constituye un ejemplo paradigmático de cómo empresas privadas se veían presionadas, para obtener adjudicaciones de obras, a realizar donaciones al consorcio del Palau de la Música presidido por Millet, quien a su vez financiaba ilegalmente a CDC, el partido de Pujol, Mas y Puigdemont. Este complejo entramado ha condicionado notablemente la actitud de los principales actores económicos en Cataluña.

Sinfonía de empresarios

Con las notables excepciones de Bonet, presidente de Freixenet y de la Cámara de Comercio de España, y de Lara, patriarca presidente del Grupo Planeta, la mayoría de líderes empresariales optaron por mantener un prudente silencio o una calculada equidistancia, incluso cuando Mas y Junqueras alcanzaron, después de la consulta del 9-N en noviembre de 2014, un acuerdo para proclamar la independencia en 18 meses.

Pese a que la independencia había dejado de ser una ensoñación romántica a comienzos de 2015, sólo contados empresarios y ejecutivos (como Gallardo de Almirall, Palatchi de Pronovias y Piqué, expresidente de Vueling) se han atrevido a salir del armario mientras la mayoría encontraba refugio en la esperanza de que la racionalidad económica y el diálogo acabarían imponiéndose al desvarío político. Entre las asociaciones empresariales, sólo Empresaris de Catalunya ha ido más allá de llamar el diálogo (Foment, Circle d'Economía) y ha subrayado una y otra vez los enormes riesgos y graves perjuicios económicos que la independencia ocasionaría a los catalanes.

En los últimos años, hemos visto también a numerosos empresarios y altos directivos (Grifols de Grifols; Carulla y Tomás de Agrolimen y Ara; Alemany de Abertis; Daurella de Coca-Cola European Partners; Sumarroca de Teyco; Cornadó de Copisa; Massot de Vertix; Raventós de Unipost, etc.), y dirigentes de algunas patronales (González de Pimec y Abad de Cecot) y sindicales (Gallego de CCOO y Álvarez UGT) coquetear con el derecho a decidir -un eufemismo tras el que los dirigentes de CDC y su fundación FemCat camuflaron durante algún tiempo sus aspiraciones secesionistas-, y hasta mostrarse comprensivos con las resoluciones y leyes, contrarias a la Constitución y al Estatut, aprobadas en el Parlament de Cataluña. Algunos rectificaron y han ido tomando distancia con el gobierno de la Generalitat, a medida que se radicalizaba de la mano de ERC y la CUP, pero otros han mantenido su respaldo pese a la ilegalidad flagrante en que se adentró a partir del 6 de septiembre de 2017.

Empresarios a fin de cuentas

No conviene pedir peras al olmo. A la postre, la mayoría de los empresarios se ha comportado como cabría esperar de su condición: hicieron lo posible por mantener la rentabilidad de sus empresas mientras crecía la inestabilidad política y la inseguridad jurídica en Cataluña, y han hecho las maletas para salvaguardar los intereses de directivos y accionistas en cuanto se materializó la posibilidad de que la Generalitat declare la independencia.

Quizá lo único que pueda reprochárseles es no haber explicado a los boquiabiertos catalanes, testigos incrédulos de la salida en tromba de sus empresas, que les engañaban miserablemente quienes les prometían una mejora sustancial de su nivel de vida tras consumarse la independencia.

La cuestión catalana se ha ido agravando progresivamente y la mayoría de empresarios y ciudadanos sólo aguardan ya a que el Gobierno de España restablezca la estabilidad política y la seguridad jurídica en la Comunidad Autónoma. Esperemos que lo haga con prontitud y evitando en lo posible futuras recaídas.

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Comentarios 13

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luk
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Estos empresarios catalanes, salvo contadas excepciones, como bien cita el artículo, tienen gran parte de culpa de la situación actual, porque durante años les han reído las gracias y han alentado a los independentistas porque se beneficiaban de todo lo que se le ha dado desde el Gobierno central, a costa del resto de Comunidades Autónomas. Ahora que no vengan protestando ni llorando porque se les hace boicot. Tenéis lo que merecéis.

Puntuación 27
#1
Vacilón
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Conviene no perder de vista el concepto de buenos y malos. En un mundo capitalista en el que todo se mueve para tener mas dinero ¿ quien se extraña de la perdida de los valores humanos ? Cuando los peleles políticos solo están para defender los valores capitalistas ¿ quien defiende los valores de las personas ? Extraño caso el de los catalanes, que han encontrado unos políticos, que se interesan por los problemas de las personas (con el adoctrinamiento pertinente y sus manifestaciones festivas multitudinarias )

Puntuación -14
#2
BART
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IRSE YA ES TONTERIA, EL TEMA SE RECONDUCIRA, ES EVIDENTE. MAS MIEDO ME DA LA INERCIA EN LA SALIDA DE DEPOSITOS DE ENTIDADES PUESTAS EN EL OBJETIVO POR LOS INDEPENDENTISTAS Y TAMBIEN POR LO INDEPENDENTISTAS QUE CONSIDERAN QUE ACTUARON MUY TARDE.

Puntuación -1
#3
salvador
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Em España quiebran 20 empresas todos los días

Puntuación -9
#4
alvaro
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Yo, como tengo claro que no habrá pensiones el día de mañana estoy aprendiendo por Internet a hacer alpargatas con la paja de los cañaverales. Andaré todos los días 10 km por los pueblos vendiendo o cambiando alpargatas por un kilo de arroz o pasta hecha a mano, y eso que me llevaré a la boca, así hasta que la palme sin asistencia medica..

Saludos

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#5
Alpargateri
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OYE -5- ya vas tarde, el negocio de las alpargatas en esa zona ya lo he cogido yo.

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#6
pulitzerforyou
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con tanta rima en el titulo al final te van a dar el Premio Planeta

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#7
yomismo
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No hay negocio, no hay independencia

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#8
forrest gump
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En un mundo con la rapidez que cambia hoy solo si te adaptas con la misma rapidez a los cambios puede sobrevivir una empresa

Los empresarios solo intentan saliendo de Cataluña adaptarse para sobrevivir, los empresarios son eso, empresarios y su misión no es hacer política

El problema es que los políticos se han creado una realidad virtual a su medida

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#9
yomismo
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Son empresarios a fin de cuentas y con las cuentas llegando al fin, si seguimos por este camino. Me lo han puesto a huevo

Puntuación 3
#10
ot
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Adoctrinados, tengo entendido que el que no se tatue esta semana la estelada en el culo va a ser represaliado.

Me lo podéis confirmar?

Puntuación 2
#11
al 11.
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No, bastante castigo ya es llevarse eso pegado en el culo

Puntuación 1
#12
puch de mort
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¡ANIMO! parece que el BOICOT los esta destrozando. El hecho de que ningún medio hable de los efectos devastadores del boicot en la ecónomia catalana, se debe precisamente al exito que esta teniendo.

Ni un solo producto CATALAN en la cesta de la compra.

Puntuación 2
#13