Economía

Congelar gasto para reducir el déficit, la cuestionada estrategia de Portugal

El Gobierno socialista de Portugal puede presumir de haber conseguido cerrar 2016 con el déficit más bajo desde 1974, el 2 % de su producto interior bruto (PIB), pero en el país son cada vez más frecuentes las críticas por su férreo control del gasto público para cuadrar las cuentas.

Partidos de todo el espectro político quieren saber en qué áreas se congelaron fondos en 2016 a través de las llamadas "cativações", una herramienta que permite reservar parte del presupuesto de los ministerios y ayuda al Gobierno a gestionar el déficit.

Esos fondos sólo pueden ser utilizados a lo largo del año si el ministro de Finanzas, Mário Centeno, lo autoriza, y en 2016 alcanzaron un valor récord de 942,7 millones de euros, el más alto desde al menos 2004, primer ejercicio del que la Cuenta General del Estado ofrece datos.

Ni siquiera durante los años de la "troika" (2011-2014) se registraron valores semejantes; el que más se acerca es 2008, cuando el Gobierno del también socialista José Sócrates reservó 822,9 millones. Esos casi 950 millones permitieron reducir el déficit en medio punto porcentual.

De hecho, el Ejecutivo utilizó estas reservas como argumento cuando la Comisión Europea estuvo a punto de sancionar a Portugal por su déficit excesivo y le pidió medidas adicionales.

Debate político de cifras

La elevada cifra ha marcado el debate político durante toda la semana, especialmente en la audición de Centeno en la Comisión de Finanzas del Parlamento, donde fue cuestionado sobre qué servicios públicos se han visto afectados por la congelación de fondos.

Los recientes sucesos registrados en Portugal no han ayudado al Gobierno en su defensa por el control del gasto.

El Ejecutivo ha sido muy cuestionado a raíz del trágico incendio de Pedrógão Grande, que dejó 64 muertos, especialmente después de que se detectaran fallos en el sistema de comunicaciones que coordina a las fuerzas de seguridad y socorro del país.

El robo de material de guerra en un depósito militar de Tancos, con fallos de vigilancia "inadmisibles" reconocidos por miembros del Gobierno, ha avivado todavía más las críticas.

Degradación de los servicios públicos

Así, el gabinete de António Costa ha sido confrontado tanto por la oposición como por sus socios de izquierda con una posible degradación de los servicios públicos, ejemplificada en estos dos incidentes, a raíz del elevado montante de gasto que congeló el año pasado.

"¿Me quieren convencer de que se pueden recortar 1.000 millones de euros sin tocar la salud, la educación, la defensa y la administración interna?", cuestionó el líder de la oposición conservadora, Pedro Passos Coelho, que usó en su argumento los incidentes de Tancos y Pedrógão Grande.

El Centro Democrático y Social (CDS), el partido más a la derecha del hemiciclo luso, y el marxista Bloque de Izquierda, socio del Gobierno en el Parlamento, exigieron también al Gobierno que desvelase en qué áreas se congelaron los fondos.

Centeno se defendió de las acusaciones alegando que esta práctica no es un recorte y que su peso en el gasto total "es muy reducido".

Aunque no especificó dónde se aplicaron las reservas, aseguró que ni la sanidad ni la educación fueron afectadas por esta herramienta -la ley portuguesa prohíbe que se use en el Servicio Nacional de Salud-, así como la ley de programación militar.

El Gobierno anterior, una coalición conservadora entre Partido Social Demócrata (PSD) y del CDS, sí que reservó fondos destinados al área de defensa.

"El número de efectivos en defensa cayó un 15 % durante el periodo de la troika, una caída superior a la media del sector público. Por tanto, fue una opción política", contraatacó Centeno.

El Banco de Portugal ya había avisado en los últimos meses sobre los riesgos que presenta utilizar en exceso esta herramienta y en su último boletín económico alertó de que "dificulta la identificación de potenciales desvíos en la ejecución presupuestaria".

Incluso si vuelven a recurrir a las famosas "cativações", los socialistas tendrán más complicado bajar el déficit este año porque deben incluir el impacto de la recapitalización de la estatal Caixa Geral de Depósitos (CGD).

La oficina estadística comunitaria, Eurostat, todavía no ha decidido a cuánto ascenderá el impacto pero, según las proyecciones de diferentes agencias e instituciones, podría volver a aproximar el déficit al 3 %.

comentariosforum0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin