Economía

"Al armonizar Sociedades, la UE amplia la base del impuesto y su recaudación"

Algirdas Semeta, comisario europeo de Fiscalidad. Foto: Reuters

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Después de haber sido en dos ocasiones ministro de Finanzas, el conservador lituano Algirdas Semeta es desde hace un año comisario europeo de Fiscalidad, Unión Aduanera, Auditoría y Lucha Anti Fraude. El próximo miércoles 16 de marzo, prevé presentar oficialmente su propuesta de Directiva para armonizar la base imponible del Impuesto sobre Sociedades en los 27 países de la Unión Europea (UE). Propuesta cuyas líneas maestras adelanta en esta entrevista con elEconomista.

¿Por qué propone armonizar la base imponible del impuesto de sociedades?

Tenemos que admitir que las empresas en Europa han sido muy seriamente golpeadas por la crisis y la Comisión Europea tiene el deber de proponer medidas concretas para ayudarlas a recuperarse e impulsar su competitividad. Una de las maneras de hacerlo es mejorar la eficacia del mercado único europeo.

Para ello hemos anunciado cincuenta propuestas y una de las más importantes se refiere al impuesto sobre sociedades. Es verdad que en este terreno aún tenemos obstáculos muy serios en el mercado único. Tenemos veintisiete legislaciones nacionales, lo que no es muy compatible con la idea del mercado único.

¿Qué aportará su propuesta?

Ventajas muy significativas. Para empezar, unas reglas únicas. Por otra parte, con el sistema actual tenemos unos mecanismos muy engorrosos, costosos y dilatados para gravar los precios de transferencia [precios que una empresa carga por sus bienes o servicios a otra del mismo grupo, y que pueden inflarse para aumentar los beneficios de las empresas del grupo en Estados fiscalmente baratos y menguarlos en países donde los impuestos son más elevados], y nuestra propuesta permitiría abolir este problema dentro de la UE.

Otra ventaja sería que permitiría deducir las pérdidas dentro de un grupo. Ahora, cuando un grupo sufre pérdidas en un país y tiene beneficios en otro, es imposible deducir las pérdidas del primer Estado en el segundo, aunque las pérdidas sean superiores a los beneficios. Este problema también se resolvería con la armonización en Europa de la base imponible del impuesto sobre sociedades.

¿Alguna otra ventaja?

Desde un punto de vista administrativo, es importante saber que el sistema creará una ventanilla única para las empresas que operen en varios países, que sólo tendrán que lidiar con una Administración fiscal. Esto es muy importante sobre todo para las pymes, para las que es más difícil operar en diferentes países de la UE, porque es costoso. Los costes de las pymes para empezar a operar de manera internacional y tratar con las autoridades fiscales se reducirían un 67 por ciento.

Estamos trabajando mucho en simplificar nuestra propuesta para que sea útil y aplicable no sólo para las multinacionales, sino también para las pymes. En cualquier caso, el nuevo sistema sería optativo y será las empresas las que decidan si participan en él o no porque, por ejemplo, las pymes que operen en un sólo país posiblemente no estén interesadas en tener que cambiar de sistema.

Otra cuestión importante es que en Europa necesitamos inversiones extranjeras directas. Y el sistema presente con sus veintisiete legislaciones nacionales es un serio obstáculo para los inversores extranjeros, si lo comparamos con nuestros competidores, Estados Unidos o China, que al ser un país único tienen una sola normativa.

¿Cómo se repartirán los Estados en los que opera un grupo los impuestos que este ha pagado en una ventanilla única?

Habrá una autoridad principal, la del país en la que el grupo tenga su sede central. Los beneficios sobre los que recaiga el tributo se distribuirán entre los países participantes en función de una fórmula que incluye en partes iguales activos, empleo y ventas [que la empresa en cuestión tenga en cada país]. Un tercio son los activos, un tercio el empleo y un tercio las ventas.

Y el factor empleo se divide en dos partes iguales: volumen de las nóminas y número de empleados en cada Estado. Utilizando esta fórmula, los beneficios se distribuirán entre los Estados y cada uno aplicará su propio tipo impositivo a su parte y recaudará el tributo.

Pero también es importante saber que esto no significa que la autoridad principal auditará las empresas que un grupo tenga en otro país, eso seguirá siendo la responsabilidad de los Estados en los que las empresas están implantadas. El papel de la autoridad principal es coordinar a partir de la información que recopile de las autoridades fiscales de los Estados involucrados en cada caso.

¿Y por qué no plantea armonizar los tipos impositivos, y prefiere mantener la competencia fiscal entre los Estados?

Armonizar la tasa impositiva provoca las ventajas que le he detallado. Pero por lo que se refiere a los tipos impositivos, es importante mantener la capacidad de cada Estado para decidir su política fiscal. Y hay que permitir un cierto nivel de competencia leal entre los países, lo que es bueno porque evita que se intenten resolver todos los problemas presupuestarios actuales sólo subiendo los impuestos. Por supuesto hay que luchar contra la competencia fiscal desleal, y continuaré trabajando en este área porque es totalmente inaceptable.

Otra ventaja de disponer de una base imponible común y consolidada sería que ofrecería una transparencia total del sistema. Quedaría muy claro cuales son los tipos impositivos efectivos en los países, de manera que la competencia entre los Estados sería en condiciones leales.

En algunas discusiones, incluso entre economistas, no se diferencia entre base imponible y tipo impositivo. Así que para clarificar me gustaría insistir una vez más que nuestra propuesta es para armonizar la base imponible, y no tiene nada que ver con armonizar los tipos impositivos.

¿Qué responde a quienes dicen que armonizar la base es el primer paso para armonizar los tipos y forzar a los países del Este y a Irlanda a elevar sus impuestos hasta el nivel de Francia y Alemania?

No creo que sea así. Cada Estado es único, y el nivel de sus tipos impositivos depende también de sus políticas por el lado del gasto. Hay diferencias entre los Estados de la UE en sistemas sociales, sanidad, educación... Creo que es importante que cada Estados pueda decidir cómo establecer los niveles de sus impuestos, y el impuesto sobre sociedades es sólo una de las herramientas entre otras. Los Estados deben tener margen de maniobra.

¿Está de acuerdo con el informe de Ernst & Young que pronostica que España será uno de los grandes ganadores de la armonización?

No contemplamos nuestra propuesta desde el punto de vista de ganadores y perdedores. Nuestro propósito es mejorar el marco fiscal para las empresas. Por supuesto hemos realizado cálculos y modelos. Es verdad que nuestra propuesta ampliará la base imponible en muchos Estados. Es una de las características del sistema. Pero como acabo de decir, cada Estado será libre de decidir sus tipos impositivos.

Algunos Estados utilizarán esta base imponible más amplia a favor de su recaudación, otros mantendrán el status quo y reducirán sus tipos impositivos. La decisión será suya. Si recuerdo bien, en el caso de España la base imponible será más amplia que la existente. Y serán las autoridades españolas las que decidan si reducir el tipo impositivo para mantener el status quo, o si adoptan otra decisión.

 ¿Cree que el Pacto sobre Competitividad y las dos cumbres europeas de este mes desbloquearán la negociación sobre Sociedades, o que la percepción de que se trata de una imposición franco-alemana la complicará aún más?

Es bueno que esta propuesta haya sido debatida durante tanto tiempo. Ha habido muchas discusiones, análisis, aportaciones... Esta claro que no surge de la nada. Y es una de las propuestas estratégicas de la Comisión Europea para mejorar el marco de las empresas europeas y su competitividad. Por supuesto, esta nueva discusión sobre la necesidad de mejorar la cooperación y la gobernanza económica también nos ofrece una aportación positiva al proceso de toma de decisiones. De manera que le doy la bienvenida a esta discusión.

Es verdad que hay varios Estados de la UE que son muy escépticos sobre nuestra propuesta, sin ni siquiera haberla visto. Está muy clara la negativa de Irlanda. Espero que después de verla admitan sus ventajas. Ahora todavía es difícil predecir el resultado. No quiero especular con la posición final de los Gobiernos porque la fiscalidad es un área muy precisa y muchos Estados dicen que apoyan el principio de la armonización, pero quieren ver la propuesta concreta.

Espero que sea posible alcanzar un acuerdo tan rápido como sea posible, porque además las empresas nos han comunicado que están esperando la propuesta y que hay entre ellas un enorme apoyo. Las autoridades en Bruselas y en los países debemos tener en cuenta el deseo del mundo empresarial para avanzar en este sentido.

Y una de las características de la armonización que proponemos es que la situación del mercado único europeo mejorará incluso si sólo varios Estados de la UE están dispuestos a aplicar el sistema, porque se reducirá la complejidad del sistema fiscal. Es decir, existe la posibilidad de que si no hay la unanimidad necesaria para toda decisión sobre fiscalidad en la UE, podamos avanzar a través de una cooperación reforzada con los países que lo deseen.

¿Descarta que el posible acuerdo para mejorar el mecanismo de rescate esté condicionado a que se alcance un acuerdo para armonizar el impuesto sobre sociedades, como piden Francia y Alemania?

No, no hay un vínculo directo. Nuestra propuesta es para ayudar a reducir las cargas sobre las empresas y mejorar su competitividad. Y hay que tomar en cuenta que competimos globalmente.

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