Economía

Bruselas impone aranceles a los coches eléctricos chino pero rebaja el tipo máximo al 37,6%

  • Rebaja medio punto frente a la tasa máxima del 38,1% propuesta en junio
  • Los contactos con el Ejecutivo chino se han intensificado para dar con una solución
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen y el presidente chino, Xi Jinping.
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Tras varios meses de investigación y en un escenario en el que las relaciones comerciales entre China y la UE son cada vez más tensas, Bruselas incrementa el cerco contra Pekín por incurrir en prácticas comerciales desleales. Lo que preocupa a la Comisión Europea es que el gigante asiático haya dotado a sus empresas de subsidios que el confieran ventaja competitiva frente a otras firmas europeas. El Ejecutivo comunitario ha anunciado que aplicará aranceles de hasta el 37,6% a los fabricantes chinos de vehículos eléctricos, frente al 38,1% que barajaba a mediados de junio.

La Comisión Europea ha corregido, ligeramente las tasas arancelarias que se aplicarán a la importación de vehículos eléctricos chinos. Plantea, ahora, un 17,4% para Byd, un 19,9%, para Geely y un 37,6% para SAIC, frente al abanico de 17,4%, 20% y 38,1%, respectivamente, que planteaba hace un mes. Esta tarifa se sumará a la tasa del 10% que ya se aplica actualmente a las importaciones de coches verdes del gigante asiático a la UE.

La distribución, finalmente, se zanjaría con un arancel del 20,8% para aquellas empresas que hayan colaborado con Bruselas durante la investigación hasta un tope del 37,6% para aquellas que hayan sido reacias a hacerlo. Las cifras se ajustaron ligeramente a la baja atendiendo a los cálculos presentadas por las partes interesadas. Estas nuevas tasas se aplicarán desde mañana, 5 julio, tras su publicación este jueves en el Diario Oficial de la UE, y estarán vigentes por un plazo de cinco años.

Este arancel se activará en forma de garantía que dependerá de cada Estado miembro, de modo que sólo se recaudará si el bloque decide imponer aranceles definitivos cuatro meses después de la entrada en vigor de los provisionales, es decir, en noviembre. Los países de la UE están divididos ya que mientras Alemania o Suecia son reticentes a dificultar la relación con Pekín otros como Francia o España se inclinan por estas medidas defensivas.

Esta misma semana el portavoz del Ministerio de Comercio de China, He Yadong, reiteró la "oposición" de su país a la investigación contra los vehículos eléctricos del gigante asiático. "Hay un sentido de urgencia compartido para avanzar en las negociaciones", señaló He, que espera que ambas partes "avancen en la misma dirección, muestren su sinceridad, impulsen el proceso de consultas y lleguen lo antes posible a una solución mutuamente aceptable basada en los hechos y las normas".

Si bien las conversaciones entre Pekín y Bruselas se han tensado en los últimos meses, el aviso del pasado junio ha servido para intensificar las conversaciones entre ambas capitales. A los intercambios entre el vicepresidente Económico de la Comisión Europea responsable de Comercio, Valdis Dombrovskis, y el ministro chino de comercio, Wang Wentao le han seguido conversaciones a nivel técnico en aras de dar con una solución que se enmarque en las normas de la Organización Mundial del Comercio.

Fuentes comunitarias han puntualizado que Pekín dota de ayudas a toda la cadena de valor de vehículos eléctricos, desde la minería hasta el sector del transporte marítimo. El gigante asiático ha desembolsado ayudas para la extracción de litio, el refinado de metales, la fabricación de acero, la producción de baterías y automóviles, que entran a la UE vía Hamburgo o Rotterdam.

Las relaciones comerciales entre las principales potencias se tensionan cada vez más. China no recibió precisamente bien la investigación anunciada por Bruselas, a la que se han sucedido otras como en el sector de proveedores eólicos o productos sanitarios. A raíz de ello, Pekín ha contraatacado: ha manifestado sus sospechas acerca de si Europa está vendiendo coñac de alta calidad a precios más bajos en su mercado. Además, ha insinuado que tanto el sector europeo de coches de lujo como el de la carne de cerdo podrían verse sometidas restricciones comerciales en breve. De hecho, abrió una investigación contra el sector porcino como respuesta a los aranceles de Bruselas.

Washington ha titubeado menos que la UE. El Gobierno de Joe Biden decidió, el pasado mayo, escalar las tarifas que aplica a las importaciones de vehículos eléctricos chinos, pasando de un 25% a un 100%. También ha elevado los aranceles que aplica las importaciones de paneles solares, del 25% al 50% y triplicado los tipos impositivos del acero y aluminio, al 25% desde el 7,5% actual.

El movimiento de la UE no es en solitario. Más países han incrementado sus aranceles a los coches eléctricos procedentes de china. Turquía aplica una tarifa adicional del 40%, India aplica una tasa del 70% a las importaciones de los vehículos con un precio inferior a 40.000 millones de dólares y del 100% a los que superen esa cuantía y Brasil elevará del 10% al 18% la tasa arancelaria en julio para luego incrementarla, de nuevo, al 35% en julio de 2026.

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