Economía

El riesgo regulatorio se convierte en la principal preocupación de las empresas

  • El 49% de los líderes empresariales encuestados por BDO describe su compañía como 'antifrágil'
  • El riesgo medioambiental, que era una preocupación principal el año pasado, ha caído al noveno puesto
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El riesgo regulatorio se ha convertido en la principal preocupación de las empresas, según el 37% de los directivos encuestados en el informe Global Risk Landscape 2024 elaborado por BDO, una de las mayores firmas de servicios profesionales a nivel mundial. Este dato representa un notable incremento en comparación con solo el 7% del año anterior, reflejando un cambio significativo impulsado por los nuevos requerimientos normativos relacionados con la inteligencia artificial, la digitalización y la sostenibilidad.

En el contexto actual, el 84% de los líderes empresariales coinciden en que los riesgos están más marcados por las crisis que nunca, lo que ejerce una gran presión sobre las organizaciones, obligándolas a adaptarse a un entorno en constante evolución. Desde la disrupción provocada por la Covid-19, las organizaciones han tenido que lidiar con una inflación disparada, un rápido aumento de los tipos de interés y una escalada de las tensiones mundiales que han desestabilizado las cadenas de suministro, influenciado por eventos como los ataques de rebeldes yemeníes en el Golfo de Adén, ocupa el segundo lugar. Las tensiones geopolíticas, especialmente la guerra entre Rusia y Ucrania y los conflictos en Oriente Medio, han subido al tercer puesto. En esta era de crisis casi permanente, ya no es una opción simplemente refugiarse y esperar a que pase la tormenta.

"No estamos viviendo en una época en la que la disrupción sea secuencial e iterativa, donde se tenga la oportunidad de aprender y prepararse para el próximo evento. Estamos en un entorno en el que la disrupción se produce con frecuencia y puede resultar bastante caótica, por lo que no hay oportunidad de reflexionar lentamente sobre estos riesgos", afirma Alisa Voznaya, directora de Transformación de Riesgos de BDO LLP.

El informe destaca que un 60% de los encuestados percibe un aumento en la velocidad de los riesgos, lo que dificulta el desarrollo del negocio. Ante esta situación, es crucial adoptar una actitud proactiva y 'antifrágil' para asumir los riesgos, convertirlos en una ventaja competitiva y generar oportunidades de crecimiento.

Sin embargo, aunque el 49 % de los líderes empresariales encuestados por BDO describe a sus compañías como "antifrágiles", solo el 7% considera que su empresa tiene una predisposición adecuada para afrontar los riesgos y un 19% se considera muy proactiva en su gestión, lo que sugiere que las organizaciones aún están en proceso de adoptar completamente este enfoque.

"Cada vez que una empresa intenta adelantarse a algo, sucede otra cosa y se ve obligada a reaccionar, sin volver a los pasos proactivos", afirma Dawn Williford, jefa de la práctica de riesgos internos y controles de BDO. "Es difícil captar todos los riesgos y adelantarse a ellos cuando se está reaccionando constantemente".

Evolución de las prioridades

El informe de BDO señala un cambio notable en las prioridades de riesgo durante el último año. Además del riesgo regulatorio, los riesgos derivados de la cadena de suministro se sitúan en el segundo puesto, con un 33% de los encuestados sintiéndose menos preparados para enfrentarlos. Las tensiones geopolíticas han ascendido tres posiciones, ubicándose en el tercer lugar, en gran parte debido a conflictos como la guerra entre Rusia y Ucrania y la inestabilidad en Oriente Medio. Por otro lado, los ataques cibernéticos han descendido al quinto puesto, gracias a las grandes inversiones realizadas por las compañías en este ámbito.

La IA y su impacto en la gestión de riesgos

El informe revela un cambio notable en la percepción de la inteligencia artificial (IA). Mientras que el año pasado el 83% de los líderes empresariales veía la IA como una oportunidad, este año esa cifra ha disminuido al 59%. Esta caída refleja un ajuste en las expectativas tras una comprensión más profunda de las implicaciones reales de la IA para las compañías.

La confianza es un obstáculo. Los datos utilizados para entrenar los modelos de IA pueden sesgar la precisión de cualquier contenido generado. Introducir datos inadecuados puede resultar en decisiones erróneas y limitar la eficacia. Debido a estas incertidumbres y peligros desconocidos, los gestores de riesgos probablemente adoptarán una postura más conservadora en lugar de liderar la adopción de la IA, lo que también ralentizará la implementación en el resto de la organización. Además, el riesgo regulatorio, como las normas de privacidad de datos, y la posible inexactitud de la información generada por la IA pueden dañar la reputación de una organización.

A pesar de la disminución en el optimismo, los líderes consideran que la IA tiene el potencial de transformar la gestión de riesgos. Actualmente, solo un tercio de las organizaciones utiliza IA para este fin, pero el 88% de las que no lo están haciendo consideran adoptarla en el futuro próximo para el análisis predictivo de riesgos financieros (21%), el aumento de capacidades y competencias (16%), la cadena de suministro y la detección y prevención del fraude (13% en cada área).

La IA es un ejemplo perfecto de disruptor empresarial, y las empresas tendrán que explorar dónde se puede lograr valor y crecimiento, al mismo tiempo que se aseguran de no poner en riesgo a su organización, empleados o clientes.

El informe también subraya que el 44% de las compañías están experimentando "ciberfatiga" debido a la constante necesidad de invertir y actualizar en materia de ciberseguridad ante un panorama de amenazas cibernéticas en constante evolución. Esta "ciberfatiga" es menos notable en Europa y América, donde se siguen centrando esfuerzos y realizando grandes inversiones en la prevención del cibercrimen.

Una persona pasa junto a un logotipo de Nvidia en Computex en Taipei, Taiwán. REUTERS

La mentalidad antifragil de Nvidia: lecciones para la supervivencia empresarial

Nvidia, una empresa californiana fundada en 1993, ha pasado de fabricar chips gráficos para juegos de PC a convertirse en el principal fabricante de chips que impulsa la revolución de la IA. Su éxito se debe en parte a su mentalidad resiliente, que le ha permitido superar múltiples crisis y aprovechar las oportunidades en la adversidad.

En 1997, la empresa estaba al borde de la bancarrota. El mercado de tarjetas gráficas para ordenadores se había convertido en un mercado de productos básicos y el chip de Nvidia no era compatible con el software de Microsoft. Para sobrevivir, la empresa decidió apostar por construir el chip más rápido y grande del mercado, a un precio mucho más alto que cualquiera de sus competidores. La apuesta dio resultado y la empresa dominó por completo el mercado de los juegos.

En 2008, Nvidia se vio envuelta en la crisis financiera global. Con el foco en el desarrollo de una nueva plataforma de software de supercomputación llamada CUDA, la empresa descuidó su negocio principal de chips para juegos. Las ganancias se debilitaron y el precio de las acciones de Nvidia se desplomó. Sin embargo, la empresa redobló su apuesta por CUDA, una apuesta que le daría pingües beneficios en el futuro.

La plataforma CUDA solo funciona en chips Nvidia, lo que creó un ecosistema cerrado que cosecharía beneficios a medida que la revolución de la IA se afianzara.

No obstante, el precio de las acciones de Nvidia languideció inmediatamente después de la crisis financiera, rondando los 5 dólares por acción. Pero a medida que avanzaba la década de 2010, la creciente popularidad de Bitcoin aumentó la demanda de chips Nvidia entre los mineros de criptomonedas, lo que ayudó a que el precio de sus acciones se disparara.

Para agosto de 2018, cotizaba a alrededor de 68 dólares por acción. Sin embargo, cuando el precio del Bitcoin se desplomó al mes siguiente, la demanda de minería de criptomonedas se desplomó y las acciones de Nvidia volvieron a caer, bajando a alrededor de 33 dólares en diciembre de ese año.

Jen-Hsun Huang, CEO de la compañía, ya totalmente acostumbrado a recuperarse de la adversidad, ya había vislumbrado otra oportunidad de diversificación. La digitalización generalizada hizo que las empresas generaran enormes cantidades de datos, lo que aumentaba la necesidad de centros de datos donde almacenar esos datos, algo que los chips de Nvidia ayudarían a alimentar. Esa apuesta también dio resultado. Su negocio de centros de datos generó 17.000 millones de dólares de ingresos en el cuarto trimestre de 2023, un aumento del 409% respecto al mismo periodo de 2022.

Aumento del valor de mercado de Nvidia desde su cotización en 1999 se da por el surgimiento de la IA. Los investigadores en IA habían estado utilizando la plataforma CUDA de Nvidia para desarrollar redes neuronales, lo que aumentaba la demanda de chips GPU de Nvidia entre la comunidad de la IA. Huang decidió concentrarse en la fabricación de GPU centradas en la IA. Cuando el entusiasmo por esta tecnología alcanzó su punto máximo tras el lanzamiento de la tecnología ChatGPT de OpenAI a finales de 2022, Nvidia estaba preparada para aprovecharlo. A mediados de mayo de 2024, una acción de Nvidia valía casi 950 dólares, convirtiéndola en la tercera empresa más grande del mundo por capitalización bursátil.

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