Economía

España cae al puesto 55 en el índice de libertad económica

  • El tamaño del Estado y la inestabilidad de las cuentas públicas nos sitúa 10 puntos por debajo de la OCDE, según el IEE
Foto: Dreamstime

España continúa restando posiciones en cuanto a libertad económica en 2024, y se descuelga hasta el puesto 55, casi diez puntos por debajo de las medias de la OCDE o de la Unión Europea, según el índice elaborado por la fundación Heritage, y adaptado al español por el Instituto de Estudios Económicos (IEE). Desde el think tank, apuntan al excesivo tamaño del Estado y al desequilibrio de nuestras finanzas públicas. "Las políticas públicas orientadas a sostener o estimular la actividad económica", explica el análisis de la entidad, "exigen, en el corto plazo, bien intensificar la presión fiscal o bien generar desequilibrios estructurales en el ámbito del déficit público y de la ratio de endeudamiento". Lo cierto, es que la Comisión Europea ha avalado -hace unos días- la senda fiscal presentada por el Gobierno, en la que se fija un déficit público al 3% a cierre de este año.

El documento recoge otro de los aspectos que permitió a España crecer al 2,5% en 2023. El incremento extraordinario del consumo público, que el año pasado escaló hasta rozar el 4%. "La participación de la actividad del sector público en el ámbito económico puede interferir en la del resto de los agentes económicos a través de la carga impositiva, del gasto público o con el compromiso de este sector con la gestión de sus recursos a través de la estabilidad presupuestaria y del endeudamiento", advierte el IEE. El Banco de España prevé una evolución a la baja del consumo público este 2024. En su lugar, el organismo pronostica que la economía comenzará a depender del alza del consumo de los hogares y del mayor impulso de la ejecución de los fondos europeos.

Lejos de España, destaca Suiza, líder de los países de la OCDE en libertad económica, seguida de cerca por Irlanda; posiciones que se han mantenido sin variación respecto al año pasado. Sin embargo, la ascensión de Luxemburgo hasta el tercer puesto ha desplazado a Nueva Zelanda y Estonia, cerrando así el 'top 5' del ranking. España, con un valor de 90,3 puntos, mantiene la posición 31 de 38 en el índice de países desarrollados. Esta puntuación es un 9,7% inferior a la del promedio de los países de la OCDE y un 23,7% inferior al valor mostrado por Suiza. "La economía española se encuentra claramente alejada de la mayor parte de los países desarrollados y se ha mantenido estancada en la evolución de este índice durante el último periodo, lo que es resultado de una falta de acción por parte de los poderes públicos para aumentar nuestra competitividad global en este ámbito", afirma análisis.

La productividad y la libertad de empresa

Mejor papel hace España con respecto a la libertad de empresa, analizada también en el índice. Se sitúa en el puesto 24 de 43 países desarrollados con 97,7 puntos en 2024. No obstante, el estudio destaca "la necesidad de un marco regulatorio que fomente la productividad y la innovación empresarial para impulsar el crecimiento económico". La productividad se ha convertido en uno de los principales desequilibrios que sigue arrastrando la economía, para compensarlo el ministerio de Economía creó un comité de expertos que elaborará un catálogo de recomendaciones al Ejecutivo durante las próximas semanas.

El documento destaca -además- que el "marco normativo español se encuentra rezagado con respecto al de los principales países desarrollados en cuanto al fomento de la inversión empresarial y al apoyo a la actividad de las empresas". De hecho, el análisis afirma que aquellos países con mejores tasas de productividad, cuentan con mejores posiciones dentro del índice de libertad de empresa. Por último, el IEE insiste en la necesidad de potenciar el papel que tiene el fomento de los procesos de innovación en el ámbito empresarial, como factor determinante para la mejora de la competitividad de las empresas, "siendo este uno de los aspectos donde hay mayor margen de mejora de la libertad de empresa en cuanto al ámbito de la calidad de la regulación y el fomento de las infraestructuras e instituciones que mayor capacidad tienen para promover el desarrollo de este tipo de proyectos de inversión".

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