Economía

Radiografía del absentismo: las bajas del sector público son un 24% más caras para las mutuas

Bajas por enfermedad común. iStock
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El absentismo del sector público es más costoso para las mutuas, de mayor duración y con una mayor incidencia que en el sector privado. Esas son las principales conclusiones de la radiografía de las bajas por enfermedad común entre trabajadores protegidos por mutuas, según los datos facilitados por la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (Amat) a elEconomista.es. Las mutuas dan cobertura por bajas comunes a medio millón de trabajadores del sector público, cuyas indemnizaciones por cada día de baja ascienden a 50 euros. Por su parte, hay otros 11,7 millones de personas del sector privado cuyas indemnizaciones diarias son de 41 euros.

Las mutuas, amparadas por la patronal CEOE, ya pusieron sobre alerta el creciente problema del absentismo laboral en España. También el propio Gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, hizo un repaso del mercado de trabajo los últimos años en el que mencionó que "los datos de la Encuesta de Población Activa muestran que en 2023 el 4,1% de los ocupados declararon no haber trabajado la semana de referencia por enfermedad, accidente o incapacidad temporal, cuando este porcentaje se situaba en el 2,4% en 2019.

Con los datos en la mano, las mutuas observan un importante incremento de la incidencia de enfermedades comunes que avanza a un ritmo parejo entre los trabajadores del sector privado y los del público. Entre la plantilla pública hay 40 casos por cada mil trabajadores, el doble que hace una década; mientras en el sector privado hay otros 35 casos por cada mil empleados con cobertura. Son datos que superan incluso a la incidencia observada en plena pandemia y que, como recoge el INE, no han dejado de crecer en los últimos cuatro ejercicios.

En la pandemia, la duración de las bajas por enfermedades comunes aumentó considerablemente. En la actualidad, este indicador se ha estabilizado en el sector privado, mientras el sector público ha reducido el tiempo de baja. Los procesos de los empleados públicos duran unos 41 días, cuando antes de la pandemia rondaban los 50 días. Por su parte, los trabajadores del sector privado han recuperado los niveles inferiores a 35 días de duración.

El desembolso total no es baladí, ni para las mutuas ni para la propia Seguridad Social. Las incapacidades temporales por contingencias comunes costaron a las mutuas en 2023 en total casi 7.400 millones: 494 millones las del sector público y 6.866 millones las del sector privado. A la factura habría que sumarle las contingencias profesionales, que costaron otros 1.245 millones: 134 millones en el sector público y 1.111 en el sector privado. La Seguridad Social, por su parte, también asume parte del coste directo: otros 14.100 millones extra, casi el triple que hace una década.

Negociación en marcha

La patronal CEOE incorporó al V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), por recomendación del Pacto de Toledo, un compromiso de mejorar el papel de las mutuas en este tipo de enfermedades comunes que afectan a las arcas públicas y a la actividad económica del país.

El Ministerio de Seguridad Social ultima con patronal y sindicatos un acuerdo para que las mutuas puedan tratar y dar el alta sanitaria a los trabajadores que estén de baja traumatológica por contingencias comunes, es decir, enfermedad no profesional o accidente no laboral, un papel que ya tienen con las bajas profesionales.

El texto aun está siendo perfilado para conseguir el beneplácito de los sindicatos que, resignados a firmarlo según lo acordado previamente, quieren preservar el papel de la salud pública. Las mutuas defienden que su trabajo desatascaría la labor de la sanidad pública y reduciría el gasto de la Seguridad Social y de las propias empresas.

Las Mutuas han trasladado, a través de la patronal CEOE, sus propuestas de mejora para agilizar los procesos, favoreciendo el tratamiento integral de los trabajadores y teniendo la autoridad para poder dar el alta si así se estima:

  • Asistencia sanitaria en bajas traumatológicas y osteoarticulares.
  • Tramitar las altas por enfermedades comunes, especialmente en las citadas que afectan a golpes, huesos y articulaciones.
  • Colaborar a través de pruebas diagnósticas sin necesidad de convenios con el servicio público de salud pública, siempre y cuando el trabajador de su consentimiento.
  • Rehabilitación tras el alta en patologías traumatológicas.

La presión en la parte empresarial no es menor. El sector del automóvil, último en mostrar su malestar, se coloca como el segundo sector -tras los sanitarios- con mayor absentismo: a cierre del pasado ejercicio, uno de cada diez trabajadores faltó a su puesto. Este absentismo les resta competitividad frente a otras plantas del extranjero y, según argumentan, implica un riesgo para atraer inversiones.

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