Economía

Los líderes de la UE piden al Banco Europeo de Inversiones movilizar más financiación a defensa

  • Instan a que adapte su política de préstamos a hacia este sector
  • La Comisión Europea presentará una propuesta para imponer más aranceles a las importaciones de cereal ruso a la UE
El primer ministro húngaro, Viktor Orbán y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
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La UE perfila su estrategia para impulsar la inversión en la industria de defensa. El contexto geopolítico incierto, con una guerra a sus puertas, apremia a repensar el sector de seguridad del bloque. Los lideres de la UE han coincidido este jueves en la necesidad de buscar fórmulas para aumentar la financiación al sector de defensa y han instado al Banco Europeo de Inversiones a movilizar más recursos para invertir más y mejor en este segmento.

Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE invitan, en su texto de conclusiones, a la institución presidida por Nadia Calviño, a "adaptar su política de préstamos a la industria de defensa" así como la definición que aplica a los proyectos con fines duales (es decir, civiles y militares)", en un mensaje que insta a flexibilizar tal concepto. Un mandato que fue acogido por beneplácito por el brazo inversor de la UE, según un portavoz de la institución.

Contextualizó el presidente del Consejo de la UE, Charles Michel, que la UE se encuentra ante un cambio de paradigma: "durante décadas el proyecto europeo se basó en la prosperidad, en la cooperación económica y los valores compartidos, pero la seguridad y la defensa se consideraba que estaba en manos de la OTAN".

Los líderes salieron del encuentro con una clara determinación de "reforzar la industria de seguridad y defensa de la UE", explicó Michel. El debate está en cómo canalizar esta financiación, para crear una mayor capacidad en el sector, con la industria y las pymes involucradas. La intención es "invertir más y mejor", también "reducir la fragmentación" y "aumentar la capacidad de defensa".

Por otro lado, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha indicado que los líderes de la UE han dado un fuerte apoyo a utilizar los beneficios de los activos congelados a Rusia en la UE para dotar de armas a Ucrania, unos 3.000 millones de euros anuales. Además, la alemana anunció que el Ejecutivo comunitario presentará una propuesta para imponer más aranceles a las importaciones de cereal ruso a la UE. La idea es evitar que Moscú "pueda desestabilizar el mercado único con sus productos, también evitar que pueda utilizar los beneficios de las exportaciones de estos bienes y evitar que el grano ucraniano robado no entre a la UE".

El debate de la defensa se encuentra en sus primeros pasos, consideró la jefa del Ejecutivo comunitario. Aunque estaba vigente, de fondo, en la UE, desde hace tiempo. El bloque debe modernizar su industria de defensa, algo en que los líderes están de acuerdo. Lo que no genera tanto consenso es como impulsar la financiación dirigida a este sector. Sobre la mesa había ideas como la emisión de deuda conjunta para defensa (a través de eurobonos), a propuesta de Francia.

Otra de las ideas de mayor peso era la reformulación de las políticas de préstamos del Banco Europeo de Inversiones, para flexibilizar el concepto de proyectos con fines duales (con fines civiles y militares) en los que se tienen que enmarcar las iniciativas que reciban financiación del BEI.

Ni Suecia, ni Países Bajos, ni Alemania, ni Austria han mostrado demasiado apetito por la propuesta de los eurobonos. Consideran que esa financiación debe proceder del sector privado, precisamente por tratarse de una industria que se apoya en el mercado.

Suscitó consenso entre los líderes la idea de abrir la mano a los proyectos que puede financiar el brazo inversor de la UE, en cuyos estatutos figura explícitamente la prohibición de financiar inversiones en armamento y munición. Aunque ciertamente el debate se encuentra todavía verde y podría abrirse la puerta a otras fórmulas para canalizar capital a este sector como las ayudas de Estado o la asignación de recursos. "Necesitaremos todo tipo de financiación", decía a su llegada al encuentro el primer ministro belga, Alexander De Croo.

Fueron Alemania, Francia, Italia, Países Bajos, Polonia, Finlandia, Dinamarca, Suecia, Lituania, Letonia, Estonia, República Checa, Rumanía, y Bulgaria marcaban las pautas de esta conversación a principios de semana. En una carta reclamaban al brazo inversor de la UE nuevas fórmulas de inversión para actividades relacionadas con defensa, más allá de estas iniciativas con fines duales.

A su llegada al encuentro, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, enfatizó la necesidad de "fortalecer la industria de defensa" y articular una estrategia a nivel europeo. Consideró importante que la ciudadanía española lo tenga presente. Según el líder del Ejecutivo hay un "cuestionamiento de la seguridad europea por una tercera fuerza, que es Putin" y, emulando las compras conjuntas de vacuna durante la pandemia, abogó por una fórmula similar para el sector de defensa.

Fuentes de Moncloa rechazan la idea de una economía de guerra y tampoco se muestran muy proclives a una flexibilización de los proyectos que puede financiar el BEI. Siendo España el segundo mayor receptor de capital del brazo inversor de la UE, después de Italia, un cambio en las prioridades de la institución podría propiciar que esta financiación fuera a parar a otros países. Sobre la mesa, además, la idea de impulsar los recursos a países que ya cuenten con una industria de defensa pondría a Francia y Alemania a la cabeza entre los principales beneficiarios, suscitando cierta desigualdad en el bloque.

Son los países más cercanos al conflicto, especialmente los Bálticos, los más vocales por dar un revulsivo al sector de defensa. El primer ministro griego se mostró proclive a la fórmula de los eurobonos, mientras que el presidente de Lituania, Gitanas Nauseda, ha abogado por que la Comisión Europea mejore el acceso de la industria de defensa a financiación.

También la primera ministra estonia acogió con beneplácito la idea del BEI o de los eurobonos o proponer nuevas soluciones al problema de financiación de la industria de defensa. "No podemos posponerlo", exhortó.

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