Economía

La nueva previsión de salarios del BCE rompe los esquemas para una próxima bajada de tipos

  • Un nuevo indicador del banco apunta a que los salarios aún no han tocado techo
  • El gran peligro que corre el BCE es adelantarse y recortar tipos antes de tiempo
  • El organismo no ve aún un "punto de inflexión" en el crecimiento de los salarios
Sede del BCE en Frankfurt. Foto: Dreamstime
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Uno de los mayores peligros que pone en riesgo el cumplimiento del objetivo de inflación del Banco Central Europeo (BCE) es la evolución de los salarios en el Viejo Continente, el temido efecto de segunda ronda. La posibilidad de que se forme una espiral inflacionista por la subida salarial, a medida que los trabajadores negocian mejores condiciones para poder combatir el aumento del coste de la vida, es algo que el BCE quiere evitar a toda costa. Para poder vigilar más de cerca la evolución de los salarios, el organismo ha elaborado un nuevo indicador adelantado de salarios con el que van a poder medir el pulso a las negociaciones salariales que se están produciendo. La primera lectura del nuevo índice salarial no es halagüeña: apunta a que todavía no se ha tocado el techo en el aumento salarial, algo que podría generar repuntes inflacionistas y retrasar el momento en el que el organismo comenzará a bajar los tipos de interés en la eurozona.

El último esfuerzo para moderar la inflación, desde el entorno del 3% actual, hasta el 2% en el que se mantiene el objetivo del BCE, es el más complicado de conseguir. Muchos analistas, como Hussain Mehdi, responsable de asignación de activos en HSBC AM, avisan de esta posibilidad: "2023 fue muy bueno a la hora de reducir la inflación, pero esa fue la parte fácil del proceso. El último escalón es el más difícil de bajar, y el mercado está asumiendo muchas buenas noticias", explicaba a elEconomista.es en una entrevista a finales del mes de enero.

La economía corre el riesgo, como ya ha ocurrido en el pasado en otras geografías, de que el aumento de los precios genere aumentos salariales, y estos, a su vez, disparen todavía más los precios, alimentando nuevas subidas de salarios, y así, sucesivamente, una situación de pescadilla que se muerde la cola de la que es muy complicado salir una vez comienza.

La vigilancia del avance de los salarios es ahora de capital importancia para el BCE, y de ahí la necesidad de conseguir tener los indicadores más adecuados para poder estudiar la situación con agilidad. "Los nuevos indicadores de salarios para la zona euro están fundamentados en una nueva base de datos de negociaciones y acuerdos sobre los salarios", explica el organismo. "Destaca cómo estos indicadores innovadores siguen de cerca las negociaciones salariales, y ofrecen señales fiables de cómo se están desarrollando los salarios", señala el banco central.

El problema para el BCE es que, según este nuevo indicador, todo apunta a que el incremento salarial no va a frenarse en el corto plazo. Si las nóminas de los trabajadores cerraron el año con un crecimiento del entorno del 3,8% interanual, el índice del BCE apunta a que continuará aumentando en los próximos meses, hasta incluso superar el 5%. Esto supone una amenaza para que el organismo sea capaz de meter en vereda al crecimiento inflacionista en los próximos meses. Según explica el propio BCE, "los acuerdos de negociación colectiva que se han visto a finales de 2023 no muestran una indicación clara de que vaya a haber un punto de inflexión en las negociaciones salariales, y la larga duración media en los contratos en algunos países podrían generar persistencia en el fuerte crecimiento salarial que está habiendo", explica el BCE.

El repunte de los salarios que anticipa el nuevo indicador del BCE también recoge el aumento que van a experimentar los salarios incluyendo pagos únicos, una métrica que incluye las retribuciones únicas, como pagos extraordinarios, o las retribuciones que se puedan hacer, por ejemplo, a trabajadores autónomos por un proyeto concreto. El indicador que recoge los pagos únicos terminará creciendo a un ritmo más bajo que el que no las incluye, según las proyecciones que ha lanzado el BCE.

El mercado está comprando ahora que el BCE recortará los tipos 25 puntos básicos en abril, pero el mensaje oficial del organismo apunta a que el movimiento llegará más tarde, ya que no tienen ninguna prisa en este sentido, y prefieren asegurarse de que la situación está bien encauzada antes que arriesgarse a cometer un error de política monetaria. La última reunión oficial de tipos de interés dejó este mensaje por parte del organismo, y posteriormente varios miembros del Consejo de Gobierno han lanzado mensajes con los que llaman a la prudencia. Martins Kazaks, por ejemplo, ha destacado que "el peor error del BCE sería recortar los tipos demasiado pronto", y recuerda que "el pasado indica que, si uno empieza a relajarse antes de tiempo, la inflación vuelve, y al final te obliga a tener que subir los tipos mucho más".

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