Economía

España intenta alejar la recesión europea: fue la única de las cuatro grandes economías cuya actividad creció en diciembre

  • Solo su PMI compuesto frente a Alemania, Francia e Italia subió de 50
  • La recuperación del sector servicios desde el verano ha sido la clave
  • Los analistas prevén un avance del 0,3%-0,4% del PIB en el cuarto trimestre
Foto: Alamy

La desaceleración a marchas forzadas de la economía en la eurozona camino a la recesión es menos desaceleración en España. De hecho, la española fue la única de las cuatro grandes economías de la región (el cuarteto que completa con Alemania, Francia e Italia) cuya actividad empresarial privada aceleró el pasado mes de diciembre. Una aceleración modesta, eso sí, que se debió a la recuperación del sector servicios tras el verano y que hará que el crecimiento intertrimestral del Producto Interior Bruto (PIB) en el cuarto trimestre del año aguante en positivo frente a una eurozona que parece condenada a la contracción.

Los datos finales de diciembre de la encuesta que elaboran S&P Global y el Hamburg Commercial Bank (HCOB) entre los gestores de compras de las empresas del sector manufacturero y servicios dejan a España como la única gran economía de la UE con un PMI compuesto (el índice de la encuesta que engloba al sector manufacturero y al sector servicios) por encima de 50, la cota que separa la zona de expansión de la de contracción. En concreto, el PMI compuesto español pasó en diciembre de los 49,8 puntos de noviembre a 50,4 en diciembre, máximos de cinco meses. El indicador se quedó en 48,6 puntos en Italia, 47,4 en Alemania y 44,8 en una Francia que algunos analistas han pasado a considerar el nuevo hombre enfermo de Europa.

Para el conjunto de la eurozona, el PMI compuesto fue de 47,6 puntos, seis décimas por encima de la lectura preliminar, pero en la misma cota que en noviembre. Una lectura que mantiene la posibilidad real de un segundo trimestre consecutivo de contracción del PIB (-0,1,% en el tercer trimestre), lo que haría a la eurozona entrar en recesión técnica tras trimestres de estancamiento en los que la ha evitado por pequeñas revisiones en el dato final. Con el sector manufacturero hundido por debajo de la marca de 50, el progresivo deterioro de un sector servicios (48,8 puntos en diciembre) que sujetó la actividad durante la recuperación post-pandemia empieza a pesar.

El mejor desempeño de España en la recta final del año, sin embargo, se debe por entero a los servicios. Con el PMI manufacturero también claramente por debajo de 50, el PMI de actividad comercial del sector servicios en España se situó en diciembre por cuarto mes consecutivo por encima de 50 puntos, con una subida de los 51 de noviembre a 51,5.

La mejora de la actividad se vio respaldada por un aumento simultáneo de los volúmenes de nuevos pedidos. Aunque el crecimiento fue modesto, de todas formas fue el más fuerte desde junio pasado y representó un cambio positivo en el resultado tras la contracción marginal registrada en noviembre, explica la nota de HCOB con los datos. Las empresas comentaron que la actividad del mercado fue generalmente mejor y que tanto los trabajos de promociones como la prestación de nuevos servicios ayudaron a respaldar el crecimiento de las ventas. No obstante, el repunte de los nuevos pedidos se centró principalmente en la economía nacional. Los volúmenes de nuevos pedidos procedentes de clientes del extranjero volvieron a disminuir en diciembre y al ritmo más pronunciado desde octubre de 2022, lo que constata la desaceleración en la eurozona.

HCOB: "En contraste con la debilidad económica en Europa en general, el sector servicios de España parece estar trazando su propio rumbo. En vez de sucumbir a la desaceleración económica generalizada, las empresas de servicios en España todavía están en una trayectoria de expansión"

as mejoras subyacentes tanto de la actividad como de los nuevos pedidos animaron a las empresas a contratar más personal en diciembre. En general, el crecimiento del empleo fue el más fuerte desde junio pasado, extendiendo la actual secuencia de expansión consecutiva a quince meses. Esto también ayudó a explicar por qué las empresas pudieron mantener al día sus cargas de trabajo. Los últimos datos mostraron que los pedidos pendientes de realización apenas registraron cambios en diciembre, disminuyendo solo ligeramente frente a noviembre.

Las empresas españolas del sector servicios mantuvieron una visión cautelosamente optimista sobre la actividad futura en diciembre. De cara a 2024, las empresas expresaron su esperanza de que la actividad mejore y que las campañas comerciales planificadas y el lanzamiento de nuevos servicios impulsen el crecimiento en los próximos 12 meses. No obstante, persiste una cierta incertidumbre política y económica en las perspectivas, y estas preocupaciones tuvieron un impacto en la confianza. Aunque la confianza en general mejoró hasta alcanzar su máxima de cuatro meses, se mantuvo muy por debajo de la tendencia de cara al comienzo del nuevo año.

"En contraste con la debilidad económica en Europa en general, el sector servicios de España parece estar trazando su propio rumbo. En vez de sucumbir a la desaceleración económica generalizada, las empresas de servicios en España todavía están en una trayectoria de expansión. Aunque dista mucho de ser un auge en toda regla, la resiliencia es sorprendente, especialmente considerando el estado de ánimo moderado en el sector manufacturero y el desempeño mediocre del sector servicios en otras partes de la zona euro. Este notable resultado puede atribuirse a dos factores clave: el compromiso del nuevo Gobierno de ampliar las medidas de apoyo a los hogares privados y, en segundo lugar, las cálidas temperaturas de las últimas semanas que posiblemente hayan inspirado a los residentes de España a ir a las playas, lo que ha llevado a un aumento del gasto", explica Cyrus de la Rubia, economista jefe de HCOB.

"Con un apropiado espíritu navideño, diciembre trajo un regalo a los hogares privados en forma de nuevos puestos de trabajo. Las empresas de servicios aumentaron su ritmo de contratación. Por lo tanto, no es sorprendente que los precios de los insumos impulsados por los salarios hayan aumentado a un ritmo igualmente rápido en comparación con el mes anterior. Esto pone en marcha un ciclo de reacción positiva, donde el aumento del empleo y los salarios más altos impulsan una mayor demanda de los consumidores, lo que resulta en mayores ventas para las empresas y así sucesivamente. A medida que concluye el año, parece que España está preparada para comenzar el nuevo año desde una posición inicial sólida", añade el economista.

Para De la Rubia, puesto que el PMI compuesto se está acercando a territorio ligeramente expansivo, hay un fuerte indicio de que el PIB de España mantendrá su trayectoria de crecimiento en el cuarto trimestre. "La actividad en servicios sigue resistiendo algo mejor en España que en el resto de la eurozona. Esto lleva a que el crecimiento de PIB en el cuarto trimestre ahora mismo apunte en torno al 0,3-0,4% mientras que esperamos la eurozona se contraiga", apunta Ángel Talavera, analista de Oxford Economics. Esta previsión está en línea con el 0,4% del segundo trimestre de 2023 y el 0,3% del tercero. Más lejos queda ya el 0,6% del primer trimestre del ejercicio.

Un 2023 mejor de lo esperado

Esta cifra cerraría un dato global de 2023 mejor de lo esperado inicialmente. "El año pasado, a estas mismas alturas del año, las previsiones para nuestra economía no eran precisamente halagüeñas. Aún sumidos en una grave crisis energética, el consenso de analistas a diciembre de 2022 presagiaba un crecimiento del PIB en el entorno del 0,8% para el conjunto de 2023, considerando incluso algún trimestre en negativo en los primeros compases del año. Afortunadamente, estos pronósticos no se cumplieron y todo apunta a que el año cerrará con un muy respetable crecimiento del 2,4%, gracias, en gran parte, a que la crisis energética se disipó con más rapidez de la que se esperaba y al fuerte impulso del sector exterior", defendían los economistas del servicio de estudios de CaixaBank en su informe mensual de diciembre.

Unas sensaciones distintas a las que emite el conjunto de la eurozona, para la que los estrategas de Capital Economics prevén una contracción del 0,2% del PIB en el último trimestre de 2023. "Los datos de hoy se alinean en términos generales con nuestras opiniones clave para el próximo año. Prevemos que la economía de la eurozona se estancará en el primer semestre del año y después sólo se recuperará lentamente. Y creemos que la inflación tenderá hacia el 2% a mediados de año. Como resultado, esperamos que el Banco Central Europeo (BCE) reduzca drásticamente los tipos este año, desde el nivel actual del 4% al 2,75% a finales de año, y el primer recorte se realizará en abril", escribe en una nota para clientes su economista Adrian Prettejohn.

Con todo, España no saldrá inmune de este contexto: "El fuerte aumento acumulado de tipos de interés que se ha producido desde julio de 2022, de 450 puntos básicos, hace prever que la economía empiece el 2024 arrastrando los pies. La rapidez e intensidad con la que el BCE ha tenido que subir los tipos ha ido teniendo su reflejo en las revisiones de las previsiones de los analistas para 2024. Así, si a principios de 2023 el consenso de analistas preveía un crecimiento del PIB para 2024 cercano al 2%, a noviembre de 2023 lo sitúa en el 1,3%, una cifra muy cercana a la nuestra del 1,4%. Sin embargo, aunque el impacto de la subida de tipos de interés será importante, la economía seguirá disponiendo de elementos de apoyo que le permitirán continuar creciendo, aunque a un ritmo menor. Destacan, en particular, la fortaleza del mercado laboral, que cimienta la confianza y la evolución de los ingresos de los hogares, y el apoyo de los fondos europeos", cerraban su prospectiva los analistas de CaixaBank Research.

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