Economía

El diablo viste de Quechua: la dificultad de Decathlon para cortar sus lazos comerciales con Rusia

  • Una investigación señala que la firma gala usó una sociedad pantalla en Dubai para ocultar sus exportaciones
Un establecimiento de Decathlon. Archivos.
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La invasión rusa de Ucrania generó una dura respuesta por parte de los países occidentales, que decidieron aplicar una serie de sanciones destinadas a minar la economía del régimen de Putin. Paralelamente, desde el 24 de febrero de 2022, día en el que comenzó la agresión, 525 firmas internacionales se han marchado de Rusia, mientras que 503 han suspendido temporalmente sus actividades, según datos de la Universidad de Yale. En el primer grupo parecía encontrarse Decathlon, que anunció el cese de sus operaciones en marzo de 2022. Sin embargo, la empresa -propiedad de la Asociación Familiar Mulliez, que posee otras firmas como Alcampo, Leroy Merlin, Norauto y Midas- se ha visto envuelta en una fuerte polémica en Francia por seguir operando de manera indirecta en Rusia.

El pasado mes de octubre, Decathlon vendió sus 60 establecimientos ubicados en Rusia a la empresa Desport, una firma dedicada a la venta de ropa deportiva. Sin embargo, la compañía gala estableció en verano un sistema de encubrimiento de sus exportaciones, pivotado sobre un contrato de aprovisionamiento a Desport valorado en 12 millones de dólares. Dicho contrato, aparentemente, tenía como objetivo suministrar a la firma rusa más de un millón de productos, entre los que se encontraban sus marcas estrella: Quechua, Kalenji y Wedze.

Es lo que indica una investigación periodística llevada a cabo por el medio francés Disclose, citando extrabajadores de Decathlon en Rusia y aportando documentación interna de la propia compañía. Según las indagaciones, recogidas en la mayoría de los medios de comunicación galos, la firma de los Mulliez desvió hacia Rusia parte del 'stock' destinado a ser vendido en Europa occidental. Así lo atestigua un correo electrónico emitido en septiembre de 2023 por un responsable de la producción de Decathlon: "Cuando haya órdenes de preparación de volúmenes para ser transportados a Europa, por favor asegurad un volumen para Rusia", indica el texto que indica, además, que Jean Marc Lemière, director financiero de la empresa, estaba al tanto de dicho movimiento.

Para cumplir con el contrato con Desport, la investigación señala que Decathlon utilizó su filial en Singapur, llamada Desipro, con la cual realizaba comandas "urgentes" a sus proveedores asiáticos, especialmente a aquellos ubicados en Bangladesh. Posteriormente, Desipro enviaba, por avión, el cargamento a Dubai, donde era recibido por Phenix Limited. Esta empresa no tiene ningún sitio web, ningún empleado y en el registro comercial de la ciudad emiratí, la empresa solo posee un contacto: el consultorio Sun Dubai, especializado en la creación de compañías off shore.

Es decir, la investigación apunta a que Decahtlon utilizó una empresa pantalla para hacer llegar sus productos a Dubai, desde donde volaban a Rusia para ser receptados por Desport. En este sentido, un exempleado de Decathlon aseguró que los contenedores de los productos de la firma gala enviados desde Bangladesh "no abandonaban la rampa del aeropuerto de dubai", sino que "eran inmediatamente reenviados a Moscú".

Además, con el objetivo de no levantar sospechas, los periodistas galos sostienen que la empresa decidió el pasado verano utilizar la palabra en clave "Sports_R" para referirse a Rusia. Aparentemente, parecía un plan sin fisuras: los primeros cargamentos de Decathlon llegaron al país euroasiático a comienzos de diciembre. Un empleado de Desport, antiguo trabajador de la firma gala, celebró esta operación en un correo electrónico enviado a sus excompañeros, indicando que "a pesar de todas las dificultades, los seis primeros envíos han pasado la aduana y han llegado al Centro de Aprovisionamiento Continental de Moscú".

El caso, rápidamente mediatizado en Francia, ha envuelto en polémica a Decahtlon. Como consecuencia, la firma se ha visto obligada a emitir un comunicado en el que asegura que, desde el pasado mes de octubre, la compañía ya no opera en suelo ruso, y que en el marco de esta salida "ha velado para que el empleo sea mantenido a través del vendedor local". Por ello, Decathlon optó "ceder sus actividades, así como las de sus activos, a la empresa ARM, la cual posee la marca Desport". Con el objetivo de finalizar la cesión, la empresa decidió proveer, de forma limitada, "una cantidad determinada de productos para acompañar al vendedor y el lanzamiento de su actividad, preservando así los empleos".

En este sentido, en el comunicado de su salida en marzo de 2022, después de asegurar que paraba toda actividad en Rusia, Decathlon afirmó que, conforme a sus compromisos, seguirían al lado de sus "2.500 colaboradores (coéquipiers, en francés)". Parece que, a pesar del revuelo generado, es en ese marco en el que la firma gala ha decidido basar su explicación en el reciente comunicado.

Por otro lado, este caso pone de relieve la dificultad de mucha empresas de la industria del retail para abandonar tierras rusas. Por ejemplo, Adidas anunció en marzo de 2022 el cierre de sus tiendas en Rusia, sin embargo, en agosto de este año, su CEO Bjorn Gulden señaló que todavía tenían que deshacerse de cien puntos de venta. Por otro lado, firmas, como Lacoste y Calzedonia, siguen operando en el país euroasiático, según la Universidad de Yale.

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