Economía

Powell empieza a entender el 'milagro' de la resistencia del mercado laboral

  • La economía sigue atrayendo a nuevos trabajadores tras el bache del covid
  • La recuperación de la llegada de inmigrantes permite cubrir puestos vacantes
  • Esta situación debería generar menos presiones inflacionistas
Una oferta de trabajo en EEUU. Foto: Dreamstime

Una de las normas de la economía es que, cuando hay más demanda de trabajadores que personas preparadas para ocupar esos puestos vacantes, la competición por atraer a los escasos empleados disponibles (o retener a los que ya están contratados) provoca subidas generalizadas de salarios y un aumento de la inflación, ya que las empresas se ven obligadas a subir los precios para compensar el aumento de sus costes. La siguiente norma es que cuando los bancos centrales suben tipos para acabar con la inflación, la economía se debe enfriar, con el inevitable y doloroso ajuste de las empresas. Durante muchos meses, el presidente de la Fed, Jerome Powell, se ha preguntado qué demonios pasa en la economía de EEUU para que se realice la mayor subida de tipos en cuarenta años y el mercado laboral aguante, con el paro en mínimos y creando puestos de trabajo. El banquero llegó a decir que era "milagroso", con lo que de paso justificaba la tozudez de la inflación. Sin embargo, con el actual descenso en los precios ya empiezan a encajar las piezas.

Powell ha intentado responder a este interrogante este viernes, en una "charla al lado de la chimenea" en la Universidad Spelman de Georgia. La clave, según apuntó el banquero central, está en los orígenes del desequilibrio: el impacto del covid sobre los trabajadores y sobre una de sus principales fuentes de mano de obra, la inmigración.

En 2020, la pandemia provocó dos golpes al mercado laboral estadounidense. Por un lado, la participación en el mercado laboral (el porcentaje de la población civil mayor de edad que trabaja) cayó de golpe del 63,3% en febrero al 60% en abril de 2020, según avanzaban los confinamientos. Y pese a las reaperturas y al impulso de las vacunas, la cifra no volvió al 62% hasta diciembre de 2021, según los datos de la Fed.

Por otro lado, la inmigración, otra de las fuentes de mano de obra, se hundió como consecuencia del cierre de fronteras ordenado por el Gobierno de Donald Trump al declararse el estado de alerta sanitaria. La cifra de llegadas al país se desplomó de los 2,5 millones de personas que entraban anualmente entre 2014 y 2019 a tan solo 1,3 millones en 2020, la menor cifra desde mediados de la década de 1990. En 2021, la cifra apenas se recuperó a 1,5 millones, en niveles de 1998.

Estos dos problemas se han ido arreglando con el paso de los meses y la vuelta a la normalidad. La participación en el mercado laboral ha ido subiendo progresivamente durante 2023 y en octubre alcanzó el 62,8%. Y la inmigración ha vuelto a aumentar después de que la norma invocada por Trump para detener la llegada de inmigrantes, conocida como "Título 42" caducara el pasado 11 de mayo.

Equilibrio sin desempleo

El resultado ha sido un aumento progresivo de la mano de obra disponible que ha permitido ocupar los puestos de trabajo vacantes que estaban desequilibrando el mercado laboral sin volver a encender la guerra de salarios que empujaba al alza los precios. Aunque la oferta y la demanda aún no han logrado volver a cuadrar del todo, el resultado ya se está notando en los cientos de miles de puestos de trabajo creados cada mes este año mientras la inflación sigue cayendo. Y todo eso mientras el desempleo sigue por debajo del 4% desde enero de 2022.

Estos datos, que parecían impensables hace unos años, están poniendo en entredicho la regla de que solo una recesión que conlleve una oleada de despidos puede reequilibrar el mercado laboral y acabar con una ola inflacionaria como la que se ha vivido desde finales de 2021.

La buena señal es que el deseado "aterrizaje suave" parece cada vez más cercano: si la oferta de trabajadores sigue creciendo, con enfriar un poco la economía puede bastar para lograr que las cifras de puestos de trabajos vacantes y mano de obra disponible vuelvan a encontrarse, sin necesidad de pasar por una recesión.

De momento, la Fed lleva dos reuniones de pausa, desde la última subida de tipos en julio que llevó la política monetaria al nivel del 5,25% al 5,50%, "un nivel restrictivo". Y los mercados ya están empezando a pedir una relajación en cuanto comience el deshielo primaveral: la probabilidad de que la Fed empiece a bajar tipos en marzo ante la buena evolución de la inflación ya supera el 55%.

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