Economía

España registra la mayor caída de productividad de la OCDE desde 2018, con un descenso del 3,8%

  • Cepyme advierte que los niveles de productividad están al mismo nivel que en 2015
  • Mientras la productividad el salario mínimo ha subido un 46,8%
  • Desde 2018, las bases mínimas de cotización han crecido aproximadamente un 50%
El dato contrasta con el incremento medio del 4,6% que registraron los países de la OCDE. ee
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La productividad de la economía española ha experimentado un declive marcado entre 2018 y 2023, contrastando con el aumento observado en otros países avanzados. Mientras el promedio de incremento en la productividad en países avanzados ha sido del 4.6%, en España se ha registrado una caída del 3.8%. Esta situación se destaca aún más al compararla con otras economías europeas, como Italia, Francia o Alemania, donde, aunque también ha habido descensos, han sido menos pronunciados.

La Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme) advierte sobre el problema de productividad arrastrado por las empresas españolas, especialmente las pymes, que se sitúan en niveles similares a los de 2015 y un 9.6% más bajos que en 2009. Esta disminución se acompaña de un aumento considerable de costes totales, especialmente los costes laborales, que han experimentado un incremento significativo en los últimos años.

Los costes totales que asumen las pequeñas y medianas empresas han aumentado un 19.3% en comparación con hace dos años. Mientras tanto, las ventas experimentan una desaceleración evidente, lo que apunta a un estrechamiento de los márgenes de ganancia. Entre estos costes, sobresale el aumento sostenido de los costes laborales totales, que han mostrado crecimientos interanuales de al menos el 5% durante ocho trimestres consecutivos, algo que no se veía desde 1994. En cuanto al tamaño de la empresa, en el segundo trimestre se registró un aumento del 12.6% en los costes laborales para las pequeñas empresas y del 9.2% para las medianas.

La política de incremento en los costes laborales ha estado marcada por subidas continuadas en las cotizaciones sociales durante los últimos cinco años. Desde 2018, las bases mínimas de cotización han crecido aproximadamente un 50%, mientras que las máximas han aumentado un 18.5%. Además, por primera vez en 40 años, se han elevado los tipos de cotización, lo que impacta negativamente en el crecimiento y la productividad de las pymes.

Durante el mismo periodo en que la economía española ha experimentado una caída en la productividad, el salario mínimo interprofesional (SMI) ha aumentado un 46.8%. Este incremento ha superado incluso la evolución de los precios, situándose 30 puntos porcentuales por encima de la inflación. A nivel global, España se ubica como el segundo país con el mayor aumento nominal del SMI entre las economías más avanzadas, a pesar de haber mostrado el peor desempeño en productividad entre 2018 y 2023.

Estos incrementos en los costes se dan en un contexto macroeconómico adverso, con aumentos en los gastos financieros, restricciones en el acceso al crédito y una desaceleración en la actividad económica, lo que conlleva una recuperación desigual en diferentes sectores.

El Estatuto de los Trabajadores destaca la importancia de considerar simultáneamente otras variables, como la productividad, la marcha de la economía, la evolución de la participación del trabajo en la renta nacional y la inflación, al momento de establecer ajustes en el SMI.

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