Economía

La agricultura española será una de las más beneficiadas por la edición genética

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Su mayor exposición a las sequías y a la aparición de plagas y enfermedades por el cambio climático y la gran diversidad de cultivos hacen que nuestra agricultura sea una de las más favorecidas por las nuevas técnicas de desarrollo de variedades vegetales que quiere a aprobar la Unión Europea.

La publicación el pasado 5 de julio de la propuesta de la Comisión Europea para regular la edición genética acaba con el veto en la UE a una tecnología revolucionaria que reduce a la mitad el tiempo necesario para el desarrollo de nuevas variedades vegetales más resistentes al Cambio Climático, a las plagas y enfermedades y con mayor potencial productivo.

Hasta ahora había sido una de las demandas más insistentes del sector agrícola español y europeo, en clara desventaja frente a sus principales competidores, que utilizan la edición genética desde hace años para dar respuesta a la presión climática, el incremento de la demanda de alimentos y la mejora de la rentabilidad de sus explotaciones agrícolas.

La edición genética es una nueva herramienta molecular que permite editar o corregir el genoma de cualquier célula, de forma precisa, económica y sin introducir genes extraños como sí ocurre en el caso de los Organismo Genéticamente Modificados (OGM), prohibidos en gran parte de la UE.

Se trata en realidad de imitar los cambios naturales de las plantas que hasta ahora se había realizado con la mejora tradicional o con la mutagénesis que se viene realizando desde los años 50. Sin embargo, la aparición de la técnica del CRISPR supuso un salto cualitativo, ya que no es necesario hacer infinitas mutaciones hasta conseguir el resultado esperado sino que se hace una cambio sobre un gen concreto en función de lo que se quiere conseguir.

No son transgénicos

En su propuesta, la Comisión diferencia las plantas obtenidas por nuevas técnicas genómicas (resultantes de métodos de mutagénesis dirigida y cisgénesis) de las transgénicas (que incorporan ADN de otras especies), cuya regulación no se modifica, explica Elena Sáenz, directora de la Asociación de Plantas Obtentoras Vegetales (Anove).

Para ello, establece dos categorías de plantas NGT, cada una con requisitos y procesos de autorización adaptados: en el caso de las plantas NGT de categoría 1, "similares a las convencionales" y que podrían haberse obtenido con métodos de mejora tradicional o producirse espontáneamente en la naturaleza, se someterán a un procedimiento de verificación simplificado que evita los requisitos de aprobación obsoletos e impracticables de las variedades transgénicas. "Este aspecto resulta de crucial importancia para las pequeñas y medianas empresas, para las que los altísimos costes derivados de la actual regulación suponen una barrera prácticamente infranqueable para desarrollar estas tecnologías". Ya puede descargarse aquí el último número de la revista Agro

El uso de estas técnicas permitirá acortar significativamente el tiempo necesario para poner una variedad nueva en el mercado pasando de los 10-12 años actuales a apenas 5-7 años. "Estamos yendo en patinete cuando podíamos ir en reactor", afirman desde Anove.

La categoría 2 son aquellas que sufren una alteración en el genoma de la planta más drástica (más de 20 mutaciones) y a esas si se las somete un a un proceso de OGM , aunque más atenuado.

Precisamente ese límite de 20 mutaciones es uno de los peros que desde Anove hacen a la nueva regulación, que califican de cualquier forma de positiva. "Hay especies como el tomate en que es posible pero en el caso del trigo, que es muy complejo, no suponen nada", asegura Elena Sáenz.

Otra de los inconvenientes que las empresas obtentoras de variedades vegetales ven en la regulación es que si se reconoce que las de categoría 1 pueden surgir espontáneamente en la naturaleza se las tenga que someter a un proceso de verificación. "No sabemos si va a ser un proceso administrativo o se puede complicar o politizar en función de las distintas sensibilidades de los Estados Miembros", por lo que piden que este criterio, junto a los otros 14 ó 15 que hay para diferenciar las distintas categorías, !sean muy claros para que ningún país pueda rechazarla".

No para la agricultura biológica

Otro de los aspectos que no comparten es que las variedades NGT se excluyan de la agricultura biológica. "La Comisión dice que es una demanda del sector ecológico aunque nosotros entendemos que parte de él está reclamando disponer de variedades que permitan afrontar los retos que tiene, que en su caso son mayores porque tiene aún más restricciones de uso de fitosanitarios".

Uno de los aspectos positivos, sin embargo, es que la Comisión deja el reglamento lo suficientemente abierto para que se puedan incluir en el futuro nuevas técnicas que aparezcan hasta o después de la aprobación definitiva, que se puede ir a enero de 2025.

Aunque toda la agricultura europea va a salir beneficiada, las de los países del arco mediterráneo van a ser especialmente favorecidas por la aplicación de la edición genética. "España tiene una presión climática y de plagas tres veces superior a la de la agricultura alemana. Luego si podemos dar soluciones a esos retos evidentemente seremos más beneficiados", explica Elena Sáenz.

A esto se une el hecho de la diversidad agrícola de nuestro país. Los cultivos que se van a ver más favorecidos son aquellos en los que no ha habido mucha investigación porque no era rentable para las compañías, algo que cambia con la edición genética, que reduce considerablemente la inversión y el tiempo. "Cultivos menores como las proteaginosas y las leguminosas, muy necesarios para generar biodiversidad y cuyo consumo se está impulsando pueden tener grandes avances. También en frutales, en los que la investigación es lentísima y obtener ahora una variedad exige 25 años hasta que crece el árbol", afirma Elena Sáenz.

Nuestro país cuenta además con un aliado de excepción ante este escenario esperanzador. "Tenemos un buen nivel de investigación. Solo con los 63 centros de investigación que tienen nuestras empresas asociadas, más todo el potencial que hay de los centros públicos que están teniendo una buena colaboración con las empresas, da una gran capacidad de investigación", señala la directora de Anove.

La regulación debe aún obtener el visto bueno de los Estados y del Parlamento Europeo, un camino que desde el Ministerio de Agricultura de nuestro país se está intentando allanar en las reuniones de los ministros del ramo que tienen lugar con motivo de la Presidencia española del Consejo de la UE.

Referentes en biología molecular

Patatas que reducen las magulladuras y la oxidación, manzanas que retrasan el inicio del jarreamiento; soja china adaptada a terrenos de baja latitud, plátanos en Filipinas que maduran, pero no se ponen marrones, tomates japoneses que reducen la presión arterial y se venden en farmacias... Son solo algunas de las mejoras que se han logrado en los últimos años gracias a la edición genética, una tecnología en la que nuestro país también está dando pasos acelerados.

José Miguel Mulet, director del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas de la Universidad Politécnica de Valencia, dirige la investigación con técnicas de edición genética de variedades de brócoli más resistentes a la sequía y a la salinidad. "Se trata de un cultivo muy importante en la Comunidad Valenciana, Murcia y parte de Almería y todos los modelos climáticos coinciden en que en esas zonas va a aumentar la aridez por lo que si la gente quiere seguir comiendo brócoli, que es un alimento muy sano y puede prevenir muchas enfermedades, tenemos que desarrollar nuevas variedades", afirma a elEconomista.es.

Para este eminente investigador, la aprobación en Europa no puede tener marcha atrás. "Es eso o nos quedamos descolgados y nos condenamos a importar la comida que necesitemos si la hay. En los 90, Europa decidió no utilizar la tecnología de los transgénicos y nos ha supuesto un desastre en el campo. A nuestros agricultores se les quedó cara de tontos cuando vieron que variedades que no podían sembrar se estaban importando. Que se vuelva a dar la misma situación y que Europa se cierre también al CRISPR será agravar el problema, con lo cual aumentaremos el déficit en la balanza de pagos".

Defensor de los OGM, "con los que llevamos 30 años en el mercado y ésta es la hora en la que no se han hecho cumplido las predicciones fatalistas de los ecologistas", deja claro, sin embargo, que los transgénicos nada tienen que ver con los NGT "a pesar de que Europa los ha estado regulando igual, algo que los científicos siempre hemos denunciado que es una aberración".

Sin embargo, Europa parece que "ha aprendido la lección" y muchos países que en su momento se mostraron contrarios a los OGM se muestran ahora favorables a la edición genética, cuya aprobación debe pasar todavía la criba del Parlamento Europeo. "La novedad es que grupos como el Socialdemócrata o el Popular se han postulado a favor y están organizando jornadas sobre la importancia de la edición genética", afirma. El pasado día 10 él mismo participó en Bruselas en una de ellas.

"El CRISPR da lugar a una planta que tiene una mutación, pero nosotros hemos dirigido donde va y supone un cambio mínimo en el genoma. Por lo tanto no supone un peligro mayor que otras variedades nuevas que se están generando por otros métodos", afirma Mulet, que destaca el gran posicionamiento de España.

"A nivel de biología molecular de plantas tenemos grupos muy buenos que son referentes en todo el mundo. Además del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas de la Polítécnica de Valencia, está el CRAG de Barcelona, el INIA o el IVIA en Valencia por un motivo no solo de interés por las plantas sino porque estamos en un país donde el sector primario siempre ha tenido mucho peso en la economía y es lógico que haya investigación".

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