Economía

Frenesí de multas abusivas en China para taponar la gigantesca deuda local: más de 600 euros por servir un plato de pepino

  • La acuciante deuda de los gobiernos locales les lleva a medidas desesperadas
  • Pekín ha instado a estas corporaciones a solucionar su deuda por sí mismas
  • Se teme que este celo recaudatorio acabe dañando al tejido empresarial
Agentes de policía en Shanghai. Foto: Dreamstime

Los endeudados gobiernos locales chinos imponen cada vez más polémicas multas a los residentes en un intento de generar ingresos, lo que provoca la ira de los usuarios de las redes sociales. El caso más reciente ha demostrado esta controversia. Este mes, un restaurador de Shanghái fue multado con 5.000 yuanes (650 euros) por servir pepino rallado sin licencia, lo que provocó la indignación de los usuarios de Weibo, la red social china que emula a Twitter. En un post visto 9,5 millones de veces, un usuario escribió: "Si quieren multarte, hasta añadir vinagre podría estar mal".

El mes pasado, los camioneros de la provincia central de Henan saltaron a los titulares al cuestionar la precisión de las máquinas de pesaje de vehículos del gobierno, tras ser multados repetidamente por superar los límites: un conductor había recibido multas por un total de 38.000 dólares en los dos últimos años.

En Guangxi, una de las provincias más endeudadas de China, una empresa estatal desató la ira en mayo por aumentar las tarifas de aparcamiento, lo que llevó a algunos viajeros a acumular miles de yuanes en cargos. Después de que los usuarios de Weibo cuestionaran su legitimidad, el alcalde de la ciudad de Nanning se doblegó y pidió disculpas en una rueda de prensa. El año pasado, un tendero de la provincia de Shaanxi fue multado con 66.000 yuanes por vender 2,5 kilos de apio de calidad inferior, mientras que en agosto se descubrió que funcionarios de Guangdong habían falsificado pruebas para multar a camiones por presuntos vertidos ilegales.

Estos escándalos de gran repercusión representan una tendencia más amplia de los gobiernos locales a utilizar las multas para reforzar sus arcas. Una inspección del Consejo de Estado realizada el año pasado reveló que, a raíz de la pandemia y otras dificultades económicas, las sanciones de los gobiernos locales se habían vuelto más estrictas y severas, según un artículo publicado en los medios de comunicación estatales.

Solo Guangxi ingresó 13.000 millones de yuanes por multas el año pasado, según un análisis de datos gubernamentales realizado por el Centro de Investigación Industrial Caijing, lo que equivale a cerca del 14% de sus ingresos fiscales, frente al 9% de 2021. "Es una señal de desesperación", explica a Bloomberg Victor Shih, profesor asociado de la Universidad de California en San Diego, especializado en las políticas bancarias de China. "Las multas arbitrarias y el comportamiento depredador ahuyentarán a las empresas, especialmente a las pequeñas y medianas empresas sin la protección política de las grandes empresas estatales", añade.

En los últimos años, los gobiernos locales chinos han sufrido el doble golpe de la pandemia y de la represión inmobiliaria de Pekín, lo que les ha dejado con muy pocos ingresos para gastar en salarios y construcción de carreteras, al tiempo que pagaban sus facturas de deuda. Goldman Sachs calcula que la deuda pública total de China supera los 20 billones de euros, cifra que incluye el endeudamiento oculto de miles de empresas de financiación creadas por provincias y ciudades. Según estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), la deuda registrada por los gobiernos locales a finales de 2022, incluyendo bonos, alcanzaba los 35 billones de yuanes (4,5 billones de euros).

El gobierno central reiteró este mes que las provincias tienen que solucionar por sí solas los problemas de deuda oculta, lo que obliga a los funcionarios locales a ser más creativos a la hora de recaudar ingresos para sus gastos cotidianos. "Es necesario consolidar la responsabilidad de los gobiernos a nivel provincial para prevenir y resolver deudas ocultas, optimizar la estructura de vencimiento de las deudas, reducir la carga de intereses o promover de manera constante la supervisión de las deudas", indicó el propio presidente, Xi Jinping, en un informe de trabajo económico publicado el pasado diciembre.

"Las tasas y multas se harán más visibles con la ralentización del crecimiento económico, ya que son cosas sobre las que los burócratas locales tienen control en el día a día", plantea Liqian Ren, director de Modern Alpha en WisdomTree Asset Management, añadiendo que tales medidas son solo un parche que únicamente ayuda de forma marginal.

A medida que estos casos provocan indignación en las redes sociales, aumenta el escrutinio gubernamental de los gravámenes. Tras el escándalo del aparcamiento en Guangxi el mes pasado, las autoridades municipales de Jiangsu, Mongolia Interior, Zhejiang y Shandong también han empezado a tomar medidas enérgicas contra las elevadas tarifas de aparcamiento. En febrero, el entonces Primer Ministro Li Keqiang pidió a las provincias que "pusieran fin con determinación a las tasas y multas arbitrarias" en una reunión del gabinete.

Es poco probable que las tasas supongan una diferencia significativa en el déficit de las finanzas locales. Aun así, es probable que las multas excesivas sigan siendo un rasgo característico, ya que las provincias tienen que cargar con sus propios problemas, afirma Zerlina Zeng, analista crediticia senior de CreditSights Singapore. "A medida que las multas y otras cargas normativas acaben con las PYME, los gobiernos locales perderán aún más ingresos fiscales, dependerán aún más de las multas y de las transferencias del gobierno central y de otros gobiernos superiores", apunta Zeng. Y añade: "Esto podría ser perjudicial para el entorno empresarial local y dar lugar a un círculo vicioso en las regiones débiles".

Rompecabezas para Pekín

La deuda de los gobiernos locales de China y sus problemas siguen siendo un rompecabezas al que Pekín trata de buscar soluciones mientras analistas e inversores advierten de los riesgos que puede suponer a medio y largo plazo. El problema, según los analistas, es la distribución "desigual" de las deudas entre las regiones en un momento de menor actividad inmobiliaria -lo cual lastra los ingresos por ventas de terrenos, una de las principales fuentes de ingresos de las administraciones locales-, las bajadas de los ingresos fiscales, los aumentos de los costes de refinanciación y las dudas sobre qué hará Pekín para evitar colapsos que minen la confianza de los inversores.

Al menos 17 de las 31 regiones que componen el país se enfrentaban en 2022 a una proporción de deudas pendientes frente a ingresos fiscales superior al 120 %, según cálculos efectuados por Bloomberg. Mientras, el banco de inversión francés Natixis asegura que la deuda pública del país aumentó en el último trimestre de 2022 al 95 % de su producto interior bruto (PIB) tras el impacto sobre la actividad a raíz las restricciones impuestas contra el coronavirus y los costes que implicaba mantener la política 'cero covid'.

La economista jefe para Asia-Pacífico de la firma, Alicia García Herrero, explica a Efe que el problema es "grave pero no imposible de solucionar", y que se hará más visible "cuando el crecimiento se ralentice y China tenga que reducir tipos de interés para que la deuda sea sostenible". "Los gobiernos locales no tienen capacidad recaudatoria para asumir esas deudas", agrega, e indica que aunque el central no quiera asumirlas, tendrá que poner en marcha mecanismos para paliarla mediante bonos y otros instrumentos.

El economista Michael Pettis, profesor de Finanzas de la Universidad de Pekín, recuerda en su cuenta de Twitter que "fue Pekín quien empujó a los gobiernos locales a un crecimiento excesivo" durante años que, "inevitablemente, implicó cargas de deuda difícilmente asumibles". "Es un problema estructural y sí, Pekín debería hacerse también responsable, sobre todo a la hora de decidir quién va a absorber los costes de esas deudas", asevera, a lo que hay que sumar que los gobiernos locales, especialmente en las regiones menos productivas del país, terminen por recortar gastos o renunciar a proyectos que impulsarían su crecimiento para poder pagar las deudas, con la consecuente carga a nivel social.

Por último, otro economista chino, Hu Jie, asevera en una reciente entrevista con medios locales que la relación entre la deuda local y el PIB en algunas provincias es "demasiado alta desde hace mucho tiempo", apuntando a problemas en el futuro para aseguradoras, bancos e inversores. "Pero cuando un gobierno local tiene problemas y no puede arreglar el desorden, el central simplemente no puede mantenerse al margen", concluye Hu.

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