El primer gran reto del nuevo gobierno municipal barcelonés será su formación, tras la ajustada victoria el 28 de mayo de Xavier Trias (Junts), con solo 11 de los 41 concejales del pleno. No obstante, el baile de negociaciones de pactos postelectorales no debe eclipsar el resto de retos a los que se enfrenta el gobierno de la capital catalana durante los próximos cuatro años, entre los que figura que es la gran ciudad española con la mayor fiscalidad de España, según datos del PP tras analizar las ordenanzas de siete capitales, y ante la indisponibilidad de estudios académicos comparativos y actualizados de los tributos locales a nivel estatal.
Durante la campaña, los principales partidos hablaron de temas como los impuestos al turismo, con Colau, Collboni y Maragall con la intención de subirlos, pero ninguno se pronunció sobre unas supuestas intenciones de reducir la presión fiscal sobre los ciudadanos de la ciudad. Solo Trias se refirió a la posibilidad de revisarla a la baja, pero no especificó un plan concreto.
Barcelona aplica un tipo impositivo en el IBI del 0,86%, superando por mucho el 0,4% de Madrid o el 0,723% de Valencia, la siguiente en la lista. De hecho, el tipo impositivo de la capital catalana es del 0,66% pero aplica otro 0,2% para financiar el transporte público del Área Metropolitana, siendo la única ciudad que hace algo parecido.
Asimismo, Barcelona es también la gran urbe española con un mayor cargo por Impuesto de circulación en vehículos de entre 12 y 15,99 CV fiscales, que son la mayoría, con una cifra de 143,88 euros, significativamente por encima de los 129 euros de Madrid y los 138,9 euros de Málaga. Hay ciudades, como San Sebastián, donde el recargo por el Impuesto de circulación es más alto, pero en la comparación elaborada por el PP solo se han analizado Barcelona, Madrid, Valencia, Sevilla, Murcia, Málaga y Zaragoza.
Siguiendo con el desglose de impuestos y tasas, Barcelona presenta también la mayor tasa de grúa -por el traslado del vehículo al depósito- de todas las ciudades analizadas, con un importe de 173 euros, muy lejos de los 151,97 euros de Valencia, siguiente en la lista, o de los 98 euros de Murcia, la que presenta una cifra más baja. También es la que mayor presión ejerce por aparcar en la zona azul, con un precio que supera al de Madrid -la segunda mas cara en ese ámbito- en 75 céntimos por hora. Todo ello hace que los ingresos per cápita del Ayuntamiento de Barcelona sean más elevados que los del de Madrid, con énfasis en las tasas municipales, ya que los ingresos por impuestos son superiores en Madrid, con datos hasta 2021 de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), que todavía no reflejan que en 2023 Madrid redujo el IBI al mínimo legal del 0,4%, y suprimió 10 tasas municipales y 8 precios públicos.
Frente a todas estas cifras, las únicas concreciones en materia de presión fiscal que Xavier Trias puso encima de la mesa en su programa fueron una "revisión" de la misma, así como la bonificación del IBI a las familias monoparentales y a quienes alquilen viviendas a menores de 35 años, o pagar por los residuos en función del nivel de generación. Jaume Collboni, que podría arrebatarle la alcadía por pactos, no cambiará la carga de tributos ni tasas que dependen del ayuntamiento, aunque sí aboga por una ampliación de la fiscalidad turística y por el mantenimiento de la bonificación de la tasa de terrazas a la hostelería mientras se conforma un nuevo modelo de tarifas consensuado con el sector. Colau, que puede poner algunas de sus medidas como condición para el pacto -indispensable para que gobierne Collboni- defendía en su programa avanzar hacia una fiscalidad basada en la tarificación según renta como medida distributiva y con "penalizaciones fiscales", por ejemplo, para locales comerciales vacíos.
Otra tarea pendiente es la reclamación a la Generalitat de la deuda pendiente con el Ayuntamiento, que a 31 de marzo ascendía a 24,5 millones. Como punto positivo, Barcelona cerró 2022 con una deuda financiera de 847 millones, lo que supone un 29,52% de los ingresos corrientes, muy por debajo de la media de otros muncipios.
Infraestructuras y movilidad
Los alcaldables centraron mayor atención durante la campaña a la promoción de Barcelona, al desarrollo de sus infraestructuras, a la movilidad y la gestión del turismo. Empezando por el aeropuerto, su ampliación ha concentrado titulares durante años y lo seguirá haciendo durante los próximos ejercicios. A la oposición frontal de grupos como BComú, que podría ser otra de las condiciones de Colau para aceptar a Collboni como alcalde, se suma la preservación del espacio natural de la Ricarda, la disponibilidad de financiación para llevarla a cabo y la necesidad de ponerse de acuerdo con España y Europa.
Siguiendo con su estrategia de ambigüedad, el ganador Trias exigía en su programa que el consistorio barcelonés participe en la gestión del aeropuerto e instaba a aprovechar el potencial de los aeropuertos de Girona y Reus respecto al de Barcelona, que tenía limitaciones ambientales, pero a la vez prometía "ampliar y promocionar las infraestructuras geoestratégicas de la ciudad, especialmente las digitales y todas las vinculadas al puerto y al aeropuerto de Barcelona". Por su parte, Collboni insistía en su programa en convertir El Prat en un aeropuerto intercontinental.
Otro de los grandes retos de la nueva legislatura es la movilidad y el urbanismo, ambos entrelazados, con divergencias entre partidos sobre proyectos de gran envergadura como la unión del tranvía por la Diagonal; la reforma de la rambla; terminar de decidir qué espera Barcelona de Glòries; la culminación de la nueva Via Laietana, y la extensión de las supermanzanas peatonales, que solo defiende BComú.
Por otro lado, todos los partidos abogan por más vivienda asequible, aunque con fórmulas diferentes.
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