Economía

Centeno (Banco de Portugal): "Si los tipos suben tras el verano, el impacto económico será muy fuerte"

  • "Lo pagaremos demasiado caro si no contenemos ahora márgenes y salarios"
  • "Bajar la deuda es la política más equitativa entre generaciones"
  • "La mejor manera de aumentar la productividad es crear empleo"
El gobernador del Banco de Portugal, Mário Centeno. Foto: Luis Moreno.

El economista y gobernador del Banco de Portugal Mário Centeno está considerado el artífice del milagro portugués por su etapa como ministro de Finanzas luso entre 2015 y 2020, cuando combinó el control del déficit y la deuda con la mejora de poder adquisitivo de los ciudadanos, y relanzó la economía nacional tras el rescate de 2011. También fue presidente del Eurogrupo de 2018 a 2020, y del Consejo de Gobernadores del Mecanismo Europeo de Estabilidad.

Defensor de las políticas basadas en los datos, los consensos, el cumplimiento de los compromisos y transformaciones sin prisas sino con mirada larga, cree que Europa puede esquivar la recesión en los próximos meses siempre que se controle la inflación, que reivindica que no es solo responsabilidad de los bancos centrales. Lo ha explicado a elEconomista.es con motivo de su participación en la 38 Reunión del Círculo de Economía en Barcelona.

Tras la pandemia, la UE recuperará las reglas de estabilidad en 2024, y han regresado las peticiones de ajustes para reducir déficit y deuda. Cuando usted entró en la política portuguesa en 2015 dijo que la austeridad no tenía sentido si no se atendían las causas de la crisis. ¿Qué hay que atender ahora?

No hay nada más sostenible financieramente que un país que reduce la ratio de deuda sobre el PIB, pero no podemos combatir una crisis o enfrentar un desafío si no buscamos las causas. Coordinar la austeridad en Europa costó demasiado en la crisis de hace una década. La austeridad como receta para todos tuvo un impacto macroeconómico mayor que con políticas enfocadas a los problemas de cada país. Ahora, en política económica, podemos lograr más con acciones menos intensas. La inflación ha venido por causas exógenas, pero creo que Europa lo está haciendo bien, porque se ha creado el TPI como mecanismo para reducir el riesgo de fragmentación del euro, y se monitorizan los efectos de segunda ronda en salarios y márgenes empresariales.

No es partidario de aplicar medidas correctivas con excesiva velocidad, pero la subida de tipos ha sido muy rápida…

En mi opinión, actuaciones graduales, bien valoradas y con los efectos previstos, son mejores que los game changers, que en política económica no me gustan. Realmente la subida de tipos ha sido muy rápida, de 350 puntos básicos en poco más de seis meses, mientras que en crisis anteriores se tardó tres años, pero los países, familias y empresas tenían un colchón de ahorro que ha hecho que se hayan podido adaptar y que el alza de tipos tarde más en notarse, aunque actúa bajo la superficie. Por eso las previsiones macroeconómicas se van actualizando al alza. Creo que la recesión se puede evitar, pero para que la economía no sufra en exceso se debe entrar en un periodo de previsibilidad de precios que todavía no está asegurado actualmente. El dato de inflación de mayo en España es muy positivo y hay que seguir en esa senda, para que los tipos de interés puedan dejar de subir en un par de meses. El mercado ya descuenta dos subidas de 25 puntos básicos en junio y julio, pero hay que ver lo que los números dicen. Si se cumple la contención de precios, se podrá conseguir la previsibilidad, y el euríbor podrá empezar a bajar en 2024.

¿Cuándo notará la economía diaria todos los efectos del alza de tipos realizada hasta ahora?

Si seguimos subiendo los tipos después del verano, el impacto va a ser previsiblemente muy fuerte. El colchón de ahorro se va acortando, pero con previsibilidad las familias y empresas pueden hacer cuentas, y si se contiene la inflación se evitarán nuevas subidas de tipos. Por contra, si seguimos cargando los precios con mayores márgenes o salarios ahora, vamos a pagarlo en el medio plazo demasiado caro. No debemos ser miopes; hay que tomar decisiones contenidas ahora en favor de las perspectivas para 2024 y 2025. El acuerdo alcanzado en España para la senda salarial es un gran paso en este sentido. Es muy importante cumplir ese acuerdo.

¿Cómo valora la propuesta del Gobierno español de crear un observatorio de los márgenes empresariales?

Europa tiene una gran tradición de acuerdos a tres bandas entre gobiernos, patronales y sindicatos, y hay que aprovecharlo. Más que controlar unos a otros, debemos trabajar juntos y llegar a un entendimiento para romper los círculos viciosos inflacionarios.

Bruselas ha advertido a España de que debe reducir déficit y deuda y mejorar la productividad...

Bajar la deuda es la política más equitativa entre generaciones y para nuestro futuro, hay que hacerlo, no creo que sea un coste, sino una inversión. Y la productividad crece sobre todo con la creación y rotación de empleo. El Covid-19 lo paró, pero ahora hay que incentivar la búsqueda de nuevas oportunidades. En Portugal, en 2022, los trabajadores que cambiaron de empleo tuvieron un aumento medio salarial del 16%, frente a una media total del 5%. Europa debe abrirse a todas las oportunidades, desde la movilidad de los jóvenes a la inmigración.

Portugal consiguió reducir déficit y deuda elevando también el poder adquisitivo de las rentas bajas, pero tuvo que recortar inversión...

Debemos ser más exigentes en inversión pública, no invertir por invertir. Los fondos NextGen son un ejemplo de cómo tener dinero disponible y a la vez ser exigentes; ahora hay que implementarlo.

Algo que comparten España y Portugal es que las grandes ciudades sufren falta de vivienda asequible, y eso requiere inversión.

Las administraciones deben ser más rápidas para crear oferta donde se necesita y reducir la presión de precios. La inversión puede ser privada, pero se debe facilitar desde la parte pública, simplificando los procesos.

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