Economía

Los impuestos sobre el trabajo y el capital reducen más de un punto el PIB personal

  • La recaudación afectó al crecimiento económico en 2022, según Fedea, BBVA y la Fundación Rafael del Pino

La presión fiscal que durante 2022 sufrieron los trabajadores contribuyó a que España no haya sido capaz de alcanzar el nivel de crecimiento prepandemia. En concreto, la imposición sobre el trabajo y el capital redujo 1,1 puntos el PIB por persona en edad de trabajar (PET), lo que a su vez generó un 'shock' de demanda y crédito que afectó a la actividad.

"El vigoroso incremento de la recaudación tributaria, en parte como resultado de las fuertes presiones inflacionistas no es gratis, sino que ha tenido una contrapartida importante en términos de crecimiento económico", apunta el informe conjunto publicado ayer por Fedea, BBVA Research y la Fundación Rafael del Pino. 

En concreto, las tres entidades afirman que el aumento de los tipos efectivos de los impuestos sobre las rentas del trabajo -incluidas las cotizaciones sociales- y del capital, han contribuido al crecimiento de los precios en un 0,7%, "los recientes anuncios de incrementos en las cotizaciones sociales y en la imposición sobre el trabajo cualificado no son, en este sentido, una buena noticia", explica el documento, que señala a la imposición sobre el trabajo y capital, como los únicos factores internos que contribuyeron a la reducción del crecimiento. A ellos se suman las consecuencias derivadas del endurecimiento de la política monetaria iniciada por el Banco Central Europeo (BCE) en julio de 2022. 

Además, el informe advierte del traspié que la economía sufrió en el último trimestre del año pasado. Entre los meses de septiembre y diciembre de 2022 se produjo una disminución drástica de la participación de los salarios en la renta agregada al coste de los factores, que disminuyó al 50,2%, debido a la fuerte caída, en la recta final del año, de los impuestos sobre la producción e importaciones netos de subvenciones, "esta debe entenderse como temporal y ligada a las medidas para paliar las consecuencias económicas y sociales de la Guerra de Ucrania", aclaran las entidades participantes de la décima edición del Observatorio del Ciclo Económico en España.

No fue un buen final de año tampoco para el mercado laboral. El desempleo, que había mostrado una reducción sostenida y continuada hasta alcanzar el 12,5%, sufrió un sobresalto en el cuarto trimestre al repuntar al 13%. A ello, se suma el incremento de la tasa de vacantes, que cerró 2022 en un promedio del 0,05, por encima del 0,03 registrado en prepandemia, "supone un incremento considerable del tensionamiento del mercado de trabajo", destaca el análisis firmado por José Boscá, Rafael Doménech, Javier Ferri, Vicente Pallardó y Camilo Ulloa. 

El motor de las exportaciones

Aún así, el deflactor del PIB mostró un inesperado y fuerte crecimiento en 2022. Un avance que los expertos atribuyen al impulso de la demanda, especialmente a la gran aportación de las exportaciones, la resistencia del consumo y la vivienda y en menor medida a las importaciones, que contribuyeron en 0,9 puntos.

Eso sí, las presiones inflacionarias restaron un punto a este factor. Por otro lado, la oferta fue un lastre el pasado año. La caída de los  márgenes de salarios y de precios, del 0,44% y 0,64%, respectivamente, "explican la mayoría de la contribución negativa al crecimiento de la tasa de inflación interanual del deflactor del PIB", explican. 

Por último, y de cara a los próximos años, Fedea, BBVA Research y la Fundación Rafael del Pino recomiendan a las instituciones mejorar la calidad institucional de España, "deteriorada desde el año 2000 y alejada de los países europeos más avanzados". Si esto se corrige, insisten las entidades, la recuperación cíclica será más intensa y el crecimiento potencial más elevado.

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