Economía

España y Brasil quieren que de la cumbre de la UE y Latinoamérica salga el acuerdo de Mercosur

  • El principal detractor del libre comercio con la región es Francia
  • Sánchez dice que "no hay excusas" para no sacar adelante el acuerdo
  • Lula reitera que no va a "alimentar la guerra" y buscará un grupo de mediadores
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Brasil "ha vuelto". Este es el resumen claro que se puede hacer de la visita del presidente Lula da Silva a España, una visita que está dentro de su gira europea que comenzó el pasado domingo en Portugal.

Ambos países van a aprovechar la cumbre entre Sudamérica, el Caribe y La Unión Europea, que se va a celebrar los días 17 y 18 de julio, para impulsar que el acuerdo entre Mercosur y la UE salga adelante. 

En este sentido, desde el Gobierno de España manifestaron su alegría de este retorno del país amazónico como actor internacional tanto en las relaciones bilaterales como para el comercio.

El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dijo en la rueda de prensa posterior a la firma de los acuerdos bilaterales, que Brasil fue en 2022 "nuestro principal socio comercial en Latinoamérica" y que por eso esta "vuelta" del país al ruedo internacional es muy importante para sacar adelante dicho acuerdo.

De hecho, según los datos, España es el segundo inversor del país sudamericano y más de mil empresas están fijadas en el territorio, entre las que salen nombres como Iberdrola, Aena o Telefónica, entre otras. 

En este sentido, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez apuntó que la cumbre es "muy importante" porque en ella se van a tratar muchos temas", sobre todo relacionados con el acuerdo de Mercosur. La presidencia de Barsil en Mercosur y la de España de la Unión Europea coinceden en el tiempo y esto presenta "una oportunidad extraordinaria para avanzar en dicho acuerdo", aseveró Sánchez.

Con todo, todavía está el escollo de algunos países que no están muy por la labor de suscribirse a dicho acuerdo. Francia es el principal detractor del libre comercio entre ambas regiones. En un principio los galos argumentaban que las políticas medioambientales destructivas del presidente Bolsonaro pero, con el acuerdo medioambiental que se está negociando actualmente, "hay pocos argumentos para que no se pueda llegar a ese acuerdo, si lo ponemos en la balanza en un momento en el que Europa tiene una oportunidad de oro", aseveró Pedro Sánchez.

Al mismo tiempo presidente del Gobierno dijo que Europa "necesita aliados, sobre todo con aquellos con los que tenemos afinidades sociales, culturales y relaciones económicas" y esas nuevas alianzas "están en el Caribe y Latinoamérica".

En este sentido, ambos mandataros aseguraron estar en consonancia en las políticas medioambientales y lo mismo sucede con la Unión Europea. Para Lula, es importante "conservar la Amazonía porque es algo de interés mundial" y aseguró que "no hace falta deforestar para incrementar la producción agraria".

En este sentido, fuentes de Moncloa aseguraron que cuando España asuma la presidencia de la UE comenzarán una ronda de contactos entre las que estará el presidente de Francia, Emanuel Macron, con el que se compartirán posturas sobre Mercosur pero que el debate comercial se tiene que dar en el seno de la Unión.

Evolución hacia una moneda única

Bajo el mantra de "Brasil ha vuelto", el presidente Lula aseguró que tiene un plan muy ambicioso en Mercosur, hasta el punto de llegar a una moneda única en la región: "Estoy a favor par tener una monda única para nuestra región así como la UE logró tener el Euro e incluso intentaremos que el banco BRICS sea un gran banco de inversiones sea más importante que el Banco Mundial".

No va a alimentar la guerra

A diferencia de España y la Unión Europea, Brasil no diferencia entre agresor ni agredido. El presidente Lula respondió ante las acusaciones de equidistancia en el conflicto asegurando que su país "no va a alimentar la guerra" con armas y lo que busca es "convertirnos en un actor de paz y, para que eso ocurra, primero tiene que frenarse el conflicto y luego sentarse a negociar ambas partes".

Lula hizo una llamada de atención a la ONU, reiterando que las negociaciones de paz deberían haber empezado hace tiempo: "La guerra está en un momento en el que se necesita la intervención de países amigos que pueda sentar a los participantes a dialogar y se cumplan las normas".

Tanto Pedro Sánchez como Lula da Silva estuvieron de acuerdo en hablar de paz aunque disienten en algunos puntos sobre las formas de negociar, y así lo reconocieron públicamente.

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