Economía

La mayor crisis de renta fija de la historia arrasó con 105.000 millones de los sistemas de ahorro españoles

  • La riqueza financiera de las familias cae por primera vez en cuatro años
  • La inversión en fondos y bolsa generaron 37.828 millones de minusvalías
Europa Press.

Por primera vez desde 2018, las familias españolas sufrieron una pérdida de riqueza financiera. En concreto, se evaporaron, en el tercer trimestre de 2022, alrededor de 20.600 millones de euros, lo que supone un 1,1% menos, respecto a lo mismo período del año anterior. Las razones hay que buscarlas en el peor año de la renta fija en décadas. Hasta octubre del año pasado, el endurecimiento de la política monetaria provocó pérdidas hasta del 20% en los mercados de bonos. Según los datos publicados por el Banco de España, estas circunstancias eliminaron alrededor de 105.000 millones dentro de los sistemas de ahorro en España.

El pasado mes de septiembre Reino Unido estuvo cerca de tener su propio Lehman Brothers. El sistema británico de pensiones estuvo a punto de colapsar por las tensiones financieras que había provocado la caída de la deuda soberana. El Banco de Inglaterra tuvo que intervenir para evitar un desastre. Fue el capítulo más crítico y tenso que provocó el hundimiento de los bonos por todo el mundo.

La subida sincrónica de tipos de interés, para atajar la inflación, por parte de la mayoría de bancos centrales de todo el mundo, fue el peor año que se recuerda para la renta fija mundial. El índice agregado de deuda con grado de inversión de Bloomberg, el más seguido por el mercado, cayó hasta octubre un 20%, a final de año las pérdidas fueron recortadas al 16%. No hay serie histórica de deuda u otros índices que resistan la comparación. Para la renta variable puede ser asumible como un mal año, pero para los inversores de renta fija que buscan seguridad y poca volatilidad fue como si el suelo se abriera bajo los pies. Miles y miles de millones de ahorros se canalizan a través de planes de pensiones u otros vehículos de inversión para garantizar pagos periódicos en un futuro lejano.

Las estadísticas del Banco de España muestran que los sistemas de ahorro privado en España también sufrieron las mayores pérdidas desde por lo menos 1996, cuando se comenzó a realizar la serie histórica. En concreto, las Cuentas Financieras de la Economía Española indican que se volatilizaron 105.000 millones en el tercer trimestre de 2022. El organismo contabiliza el ahorro total invertido en planes de pensiones, seguros de no vida y otros productos de rentas periódicos como un activo financiero de las familias. Y son el principal responsable de que el total de activos financieros perdieran valor. Alcanzaron un importe total de 2,62 billones de euros, un 0,5% inferior al de un año antes.

El Banco de España calcula que la riqueza financiera de las familias restando el total de los pasivos financieros, la deuda acumulada en préstamos e hipotecas. Los pasivos totales crecieron en 7.727 millones hasta los 759.777 millones. Con estas cifras, la riqueza financiera bruta de los hogares se redujo en un 0,5% en el último año y un 1,1%. Las pérdidas netas ascendieron a 20.627 millones. Hay que remontarse a 2018 para observar números rojos superiores.

La inversión en cotizadas y fondos de inversión también fue castigada con unas minusvalías de 37.828 millones. La menor valoración quedó, parcialmente, compensada por la adquisición neta de activos financieros, fue de 50.400 millones en el último año, concentrada en depósitos y, en menor medida, en participaciones en el capital, explican desde el Banco de España.

La deuda consolidada de las empresas y de los hogares alcanzó los 1,67 billones de euros en el tercer trimestre del ejercicio, dato muy similar al registrado hace un año y un 3,9% superior al nivel de finales de 2019, antes de que comenzara la pandemia.

En términos del PIB, la ratio indica una moderación significativa del endeudamiento hasta el 128,6%, frente al 142,5% de septiembre de 2021, situándose ligeramente por debajo del 129,3% de diciembre de 2019. Esta mejora se debe sobre todo a la mejora del PIB. Este año está previsto que la economía española crezca por encima del 5%.

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