Economía

La UE recomienda pedir a los viajeros procedentes de China una prueba Covid negativa

  • Se reconocerán pruebas PCR así como test rápidos de antígenos, igual que durante la pandemia

Con el recuerdo de la pandemia todavía fresco en el imaginario colectivo, el bloque comunitario toma medidas preventivas. La Unión Europea ha recomendado este miércoles que se pida una prueba diagnóstica negativa a aquellos viajeros cuyo origen sea China, tras el brote de coronavirus que recorre el gigante asiático en los últimos días y el alza de los contagios.

El grupo Respuesta Política Integrada a las Crisis (IPCR) informó, tras una reunión durante esta tarde, que "se recomienda encarecidamente" a los Estados miembros que introduzcan, "para todos los pasajeros procedentes de China" una prueba diagnóstica que se debe realizar no más de 48 horas antes del vuelo.

Entre estas pruebas se incluyen no solo test PRC sino también test rápidos de antígenos, en línea con las recomendaciones de esta semana del Comité de Seguridad Sanitaria y siguiendo los requisitos exigidos para los viajes durante la pandemia. Esta recomendación de control, que por el momento no es obligatoria, se aplica a los países de la UE.

Han sido un grupo de expertos del organismo europeo de respuesta a las crisis quienes han tomado la decisión este miércoles después de que, ayer mismo, expertos en salud pública de los Estados miembros abogaran por esta medida.

No es, sin embargo, una novedad en algunos países de la UE. España, Italia o Francia ya decidieron a título propio establecer este requisito en los controles de vuelos procedentes de China. Una medida que ahora podrán implementar de forma coordinada los países comunitarios.

La mayoría de los Estados miembro ya se habían mostrado favorables a establecer la obligación de estas pruebas diagnósticas previas al embarque para aumentar la efectividad de los controles y la contención del brote en China, si bien es cierto que el gigante asiático manifestó sus reticencias a la implementación de una medida en este sentido.

Por su parte, China ya manifestó su rechazo a que otros países realicen controles Covid a los ciudadanos procedentes del país asiático y ha amenazado con tomar represalias contra aquellos que impongan restricciones.

La principal preocupación, tal y como constató el Centro Europeo de Prevención de Enfermedades en un informe publicado esta misma semana es que nuevas variantes del coronavirus puedan llegar a Europa, aunque de momento considera que no supone retos adicionales en términos de respuesta inmunitaria de los ciudadanos europeos, ya que se trata de variantes que han circulado previamente en el espacio comunitario, con elevados niveles de vacunación.

Una casuística que no se da en China, donde los niveles de inmunidad son sustancialmente más bajos y se estima que cubre al 2% de la población. Lo cierto es que la última ola de Covid en China ha suscitado preocupación en Bruselas.

Cabe recordar que ha sido la propia Comisión Europea la que ha recomendado que efectúen testing antes de los embarques en los aeropuertos en China.

Así la UE ha planteado un enfoque de "precaución coordinado" sobre las medidas a aplicar en el espacio comunitario a los pasajeros procedentes de China, a la luz de la relajación, por parte de Pekín, de las restricciones de viaje a partir del 8 de enero.

Además, la UE ha recomendado el uso de mascarilla para los viajes con origen o destino al gigante asiático, realizar pruebas aleatorias a los pasajeros que lleguen al espacio comunitario e instó a los Estados miembro a realizar análisis de las aguas residuales de los vuelos que lleguen desde China.

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