Economía

Los científicos españoles pierden un tercio de su relevo generacional

  • El peso de los menores de 35 años han caído 13 puntos desde 2002
  • España ha pasado de ser líder de jóvenes científicos a liderar su desánimo
  • La incorporación de la mujer no frena este descenso

La demografía parece poner en jaque el futuro de la innovación en España. En los últimos veinte años, los profesionales de entre 25 y 34 años han reducido un tercio su participación en la fuerza laboral científica.

Según un reciente informe de Eurostat, en el año 2021 había en España 1,5 millones de científicos e ingenieros de 25 a 65 años. Este rango de edad equivale a su edad laboral efectiva media, es decir, desde que terminan sus estudios hasta que alcanzan la edad de jubilación estándar en la Unión Europea.

La cifra triplica la que se anotaba hace dos décadas, aunque su composición por tramos de edad ha variado sustancialmente desde entonces. Así, en 2002 los profesionales 'junior' de 25 a 34 años suponían el 40% del total y eran los más numerosos entre el total de trabajadores, mientras que los mayores de 45 años eran el 29%. La franja media, entre 35 y 44 años eran el 36%.  

En 2021, la situación se ha invertido y los jóvenes han retrocedido al 27% y los mayores de 45 años suponen el 40%: ahora son la mayoría. Por su parte, los profesionales de edad mediana se han reducido al 32%. 

Esto significa que el crecimiento de la mano de obra científica en estos años no se ha logrado incorporando el mismo número de trabajadores jóvenes, lo que augura a problemas de relevo generacional cuando los 'seniors' lleguen a la edad de jubilación.

Los datos de España no son diferentes a los de otras grandes economías europeas. En Alemania, los menores de 35 años suponen el 28% de los científicos, en Francia el 33% y en Italia el 24%. Sin embargo, hay dos matices importantes.

El primero, que en España el número de profesionales ha aumentado un 97% desde 2002, frente al 77% de Alemania y el 61% de Italia. Solo Francia nos supera, con un 106% de incremento.

El segundo, es que en las grandes economías europeas la proporción de menores de 35 años se ha incrementado o se ha mantenido estable, En Francia y Alemania ha aumentado tres puntos, mientras en Italia se ha reducido, pero solo uno.

Que España haya pasado de ser líder en el interés de los jóvenes por las profesiones científicas  a ser la economía que más lo ha desincentivado se explica por las peores perspectivas laborales. Y es que el retroceso se produce a partir de 2002, en el estallido de la crisis financiera.

Aunque marcó mínimos en 2016, la recuperación del mercado laboral en los años posteriores no contribuyó a recuperar los niveles previos a la crisis, lo que puede explicarse porque muchos jóvenes investigadores buscaron empleo en otros países durante esos años.

Una brecha a prueba de género

Ni siquiera el desembarco de la mujer en estos campos ha cambiado la situación. En 2021, España alcanzaba la paridad en el empleo de las científicas e ingenieras, con un 50. Un dato que supera en diez puntos la media europea y contrasta con el 33% de Alemania, el 46% de Francia o el 35% de Italia.

Eso sí, la igualdad se difumina cuando analizamos el empleo de estas personas en el los sectores de alta tecnología y recursos intensivos a los conocimientos. Las científicas e ingenieras apenas suponen un 28% del total de trabajadores.

Todo ello pese a que España es uno de los países europeos que mayor demanda en sectores de alto peso científicos, como el TIC. El 'envejecimiento' de la fuerza laboral se convierte así en uno de los factores que explican la dificultad para contratar en sectores críticos para la transformación del modelo productivo español.

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