¿Cuánto dinero se necesita para ser feliz? Este es el punto de inflexión

  • Durante décadas, varios estudios han intentado trazar la relación o no entre dinero y satisfacción con la vida

Imagina por un momento tu vida ideal, dónde vivirías, qué harías, a qué te dedicarías incluso si no tuvieras necesidad de trabajar o a qué te gustaría dedicarte, los hobbies en los que invertirías tu tiempo o los caprichos que te gustaría date ¿Cuánto dinero necesitarías para satisfacer ese estilo de vida?

Ésa es la pregunta en la que se centra un reciente estudio publicado en la revista Nature Sustainability, en el que se encuestó a unas 220 personas de 33 países sobre la cantidad de riqueza que necesitarían para vivir su versión de una vida ideal. Este se suma a la una larga lista de estudios que han intentado trazar la relación o no entre dinero y satisfacción con la vida.

A partir de la cifra que daban, se pidió a los participantes que eligieran el premio que esperarían ganar en la lotería, con opciones que iban desde los 10.000 dólares en el extremo inferior hasta los 100.000 millones de dólares en el extremo superior, una cantidad tan grande, según los autores del estudio, que equivale a una riqueza ilimitada.

Cabría esperar que la mayoría de la gente eligiera la opción de 100.000 millones de dólares de riqueza ilimitada, pero no fue así.

La mayoría de participantes no eligieron el mayor premio

Este estudio sugiere que la mayoría de la gente no cree que necesite una riqueza ilimitada para llevar la vida de sus sueños. En general, la mayoría de los participantes en el estudio se decantaron por las opciones comparativamente moderadas que van de un millón de dólares o 10 millones de dólares de premio. Para una persona de 38 años con una esperanza de vida de 78 años, señala el estudio, un millón de dólares equivale a 25.000 dólares/euros al año.

Los investigadores en psicología Paul Bain y Renata Bongiorno, coautores del trabajo, afirman que este hallazgo tiene importantes implicaciones en lo que respecta a cómo las culturas normalizan el consumismo excesivo.

"La ideología de los deseos ilimitados, cuando se presenta como naturaleza humana, puede crear una presión social para que la gente compre más de lo que realmente quiere", dijo Bain, autor principal del estudio de la Universidad de Bath, en Reino Unido, en un reciente comunicado de prensa.

"Descubrir que la vida ideal de la mayoría de la gente es en realidad bastante moderada podría facilitar socialmente que las personas se comporten de forma más alineada con lo que les hace genuinamente felices y que apoyen políticas más fuertes para ayudar a salvaguardar el planeta".

El eterno debate sobre si el dinero da la felicidad o no

Se dan también diferencias importantes por países. En una de las dos encuestas realizadas para el experimento, el 32% de los estadounidenses eligió la opción de los 100.000 millones de dólares, frente a sólo el 8% de los habitantes de China.

En la segunda encuesta, Indonesia fue el país con la mayor proporción de personas que eligieron la opción máxima, con un 39%, mientras que solo el 8% de los habitantes de Rusia se decantó por los 100.000 millones de dólares.

Las personas que optaron por la riqueza ilimitada no estaban necesariamente motivadas por el egoísmo o la codicia, según los investigadores. El estudio no ofrecía parámetros sobre cómo podría ser una vida ideal, dejando que los participantes decidieran si interpretaban que la pregunta abarcaba objetivos altruistas o se centraba en su realización individual.

De hecho, los autores señalan que las personas que eligieron la opción ilimitada eran más propensas que otras a mencionar la adopción de medidas en cuestiones sociales, aunque en general tanto el grupo ilimitado como el limitado dijeron que utilizarían el dinero en sí mismos y en sus amigos y familiares.

El estudio se basa en investigaciones anteriores que han explorado las conexiones entre el dinero y la felicidad. Las investigaciones sugieren que, hasta cierto punto, una mayor riqueza está asociada a una mayor felicidad. Pero los estudios también han demostrado que hay un punto de corte a partir del cual, para la persona media, más dinero ya no parece aumentar la satisfacción vital.

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