Economía

Alemania va a las urnas divida entre el continuismo y la subida fiscal

  • Scholz (SPD) y Laschet (CDU) son los favoritos para la Cancillería
  • Las expectativas del conservador cayeron por su risa durante las inundaciones
El candidato alemán de la CDU, Armin Laschet. EFE
Madrid

Alemania vuelve este domingo a las urnas para elegir a 709 diputados del Bundestag, el Parlamento germano. Estos comicios suponen el fin de la era Merkel -16 años- y el comienzo de otra etapa política para el país que se debate entre la capitalidad de los temas ambientales como principal preocupación de los alemanes, una mayor presión fiscal como postula la izquierda y, el papel de Alemania en la UE, enfrentando a los que buscan más integración y arrimarse a Francia, los que quieren mayor federalismo y, los que defienden a ultranza el papel preponderante de Alemania como líder del Viejo Continente.

Con un 40% de indecisos y las encuestas empatadas a apenas a cuatro puntos de distancia entre el primer y segundo candidato, a priori el socialista Olaf Scholz (SPD) se erige como ganador de las elecciones nacionales, seguido de Armin Laschet, heredero del partido de Angela Merkel (CDU), y rematando esta terna la dirigente de Los Verdes, Annalena Baerbok.

El resto de candidatos (extrema derecha, liberales y postcomunistas), en una operación 'Borgen', serán fundamentales a la hora de hacer combinaciones de Gobierno, alianzas que esta vez parece que no serán de gran coalición, al menos si nos atenemos a las declaraciones que han hecho los principales líderes germanos a lo largo de la campaña.

No obstante, los acuerdos entre unas fuerzas políticas y otras se antojan largas y complicadas. Así es que muy posible que Angela Merkel siga por unos meses ocupando la cancillería alemana, y cualquier resultado puede ser una sorpresa de última hora.

Los candidatos

Siguiendo lo que señalan los sondeos, cada vez con menor margen de distancia entre el primer y segundo candidato, Olof Scholz se posiciona en primer lugar. El socialista ha sido hasta ahora vicecanciller y ministro de Finanzas de Angela Merkel dentro de un gobierno de gran coalición. De hecho dicen que es el mejor heredero de la líder conservadora. Scholz es un claro defensor de la subida de impuestos y del aumento del gasto público. En su programa 'Respeto' ha apoyado un incremento del salario minino vital a 12 euros la hora, o la recuperación del impuesto de Patrimonio. Su imagen es percibida con seguridad y ofrece estabilidad a los votantes. Lo cierto es el caso de Scholz , abogado y alcalde de Hamburgo, es de una progresión geométrica en las encuestas sobrepasando todas las previsiones. Dice que observar los errores de sus contrincantes le ha dado ventaja en los sondeos, una práctica muy del estilo Merkel.

Armin Laschet, el favorito meses atrás en todas las proyecciones demoscópicas se ha ido cayendo, en buena parte, por aquella sonrisa suya que le fue detectada en imágenes, cuando visitaba las zonas afectadas por las enormes inundaciones de este verano. Su perfil es menos mediático que el de Merkel, y entre los conservadores parece que hay desavenencias entre las conveniencia de su elección como sucesor de la actual canciller.

Hasta la recta final de la candidatura de los conservadores, su sombra vino de la mano del ministro-presidente de Baviera, Markus Söder, de la CSU, quien se ha caracterizado por obtener buenos resultados en las encuestas, destacando como un candidato firme desde mediados de 2020.

Laschet es el continuismo -abordando, como el resto de fuerzas políticas, la importancia del medio ambiente en sus agendas- y el pragmatismo merkeliano. En los últimos días, Laschet está recortando distancias con su rival socialista.

Annelena Baerbock, la líder de los Verdes, se sitúa en tercera posición, si bien ha ido cayendo en prospección de voto a media que ha ido transcurriendo la campaña. Su formación será clave en casi todas las combinaciones. Ya ha gobernado con Merkel, lo puede hacer con los socialistas, y también con esa mezcla extraña que serían los liberales. Baerbock es una de las dos candidatas mujeres de esta campaña, junto a la postcomunista, Janire Wissler. Licenciada en Derecho Internacional, la líder de los verdes se sitúa en el centro del tablero político con el amuleto de la política verde y la virtud de poder pactar a derechas e izquierdas.

Con menos posibilidades

La ultraderecha en Alemania, liderada por Alice Weidel (AFD), con Tino Chrupalla haciendo la dupla, ha pasado de ser un partido emergente a una formación aislada por el cordón sanitario del resto de partidos. En contra de las vacunas, de la emigración, alejados de la UE, tampoco enseñan sus cartas en materia económica.

Es Christian Linder el candidato que defiende los postulados liberales (FPD), con un programa basado en la economía, es el favorito para un posible acuerdo con el CDU. Pero Linder podría perfectamente entenderse con la izquierda socialista de Scholz. Años desaparecidos del parlamento alemán, el problema es si en ese encaje de bolillos entran formaciones más a la izquierda del SFD. No obstante, los liberales se han convertido en el partido favorito de muchos jóvenes alemanes, y pueden dar enormes sorpresas.

Cierran la oferta electoral alemana los postcomunistas, la vieja izquierda más allá del socialismo, abanderada por Janire Wissler y Dietmar Bartsch. Los candidatos de Die Linke se juegan mucho en estos comicios. Las encuestas les dan un 7% de intención de voto, con un pie fuera del Bundestag. Con el tiempo, la presencia de esta formación se ha ido diluyendo, pero cabe que formen parte de una ecuación con el SPD y Los Verdes.

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