Economía

Chile, de los desastres naturales a oportunidades de inversión

  • El país está trabajando seriamente para implantar tecnologías y empleos de calidad
Inundaciones en Chile (año 2015)

Chile, congrega desde hace siglos una lista extensa de desastres naturales, la huella visible de estos fenómenos es posible encontrarla en cualquier lugar de su loca geografía.

También, este rastro es visible en el modus vivendi de su población según la región del país en la que estén asentados y en el decir de muchos en el carácter de sus habitantes, por lo general más serio, o quizás menos risueños que el del resto de latinoamericanos. En el índice global de Riesgo por Desastres Naturales Chile se situaba hasta hace poco en el grupo de los 50 considerados más riesgosos, y a medida que su economía ha ido creciendo se han ido alejando de la cabeza lo que significa que han ido ganando en seguridad.

Igualmente, Chile cuenta con el Instituto para la Resiliencia ante Desastre (Itrend), es un "Instituto Tecnológico Público mandatado por el Estado de Chile para impulsar la creación de bienes públicos que permitan alinear las capacidades de investigación, desarrollo, innovación y emprendimiento en el ámbito de la resiliencia ante los grandes desafíos que presentan las amenazas naturales extremas y el impacto que producen en nuestro país".

Asimismo, en su camino hacia el desarrollo, Chile a través de sus políticas públicas ha ido dando pasos anticipatorios a estas calamidades, generando nuevas regulaciones que permitan aminorar los daños que estas van dejando por allí donde pasan. En el sector de las infraestructuras y la construcción existen disposiciones de obligado cumplimiento que en los últimos sucesos telúricos el número de fallecidos y lesionados han disminuido notoriamente al igual que el colapso de estructuras y edificios.

Chile cuenta con el Instituto para la Resiliencia ante Desastre (Itrend)

¿Cuáles son estas catástrofes? La que más distingue a los chilenos son los terremotos, pero la lista es más extensa, aunque de seguro nos olvidaremos alguna, revisémosla: tsunamis, marea roja, ciclones, olas de frío, olas de calor, inundaciones, tornados, aluviones, incendios forestales, avalanchas, tormentas de arena, temporales de lluvias, erupciones volcánicas, marejadas costeras y sequías.

Hoy nos referiremos a la llamada "megasequía" que viene asolando a los chilenos desde 2010 y que este 2021 está exhibiendo toda su virulencia. Esta se localiza en la zona central y sur del territorio, vale decir, entre las regiones de Coquimbo y de La Araucanía, los expertos señalan que el déficit de precipitaciones se acerca al 30%. Este 2021 Coquimbo y Ñuble presentaron en el séptimo mes del año pérdidas hídricas que oscilan entre el 60% y 80% respectivamente.

La caída permanece ininterrumpida y acontece en la década más cálida de los últimos 100 años, agravándola a través de la evaporación desde lagos, embalses y cultivos. Su permanencia y los once años transcurridos son únicos en el registro histórico. Además, carece de "análogos en el último milenio de acuerdo a las reconstrucciones climáticas en base al crecimiento de anillos de árboles".

Otras derivadas de este siniestro repercuten en la actividad agrícola-ganadera, su escasez redunda en la menor cantidad de pastos, alimentación extra a los animales y en los cultivos. A lo que deben sumarse la aparición de incendios, sobre todo en la época veraniega.

A la baja pluviometría debemos añadir en julio de 2021 insuficiencia de nieve y temperaturas por sobre lo normal. Ese mes ha sido el tercero más seco en los últimos 72 años y lo que se avecina no parece que vaya a mejorar. Las lluvias ocurridas durante julio han sido similares a las del año 2019. En aquel período se registraron 0,6 milímetros, que distan enormemente de los 76 milímetros de un año normal. En la zona sur de Chile los retrocesos varían entre un 40% y 50%. En cuanto, a la Región Metropolitana, la penuria de lluvias alcanza el 67%, equivalente a 78,1 milímetro de precipitación acumulada.

En la Región de Atacama se planifica la que será la desaladora más grande de Latinoamérica, Enapac

No obstante, el vital elemento está asegurado. A nivel nacional los embalses cuentan con una superficie de 3.645 hectómetros, es decir un 28% de su capacidad total, lo que representa un 46% del volumen que históricamente tenían a esta fecha. Santiago y Valparaíso tendrían asegurado el suministro para la primavera y el verano. La ausencia de nieve es considerada más grave con minoraciones por sobre el 85%, tanto en el centro-norte como en el centro-sur: en Coquimbo es del 100%.

Chile cuenta con 24 plantas desaladoras operando y existen 22 proyectos en distintas fases de avance. Este tipo de iniciativas han surgido con mayor fuerza en los últimos años. Producen 5.570 litros de agua por segundo a partir de agua de mar. En los próximos cinco años, esa cifra crecerá en 160%, a 14.468 litros de agua por segundo, más del doble del caudal promedio del río Mapocho en un año normal. Ayuda en esto el que los costos de energía han bajado entre 10% y 12% en los últimos 10 años y para este 2021 esperan que siga por el mismo camino al igual que los costos de las tecnologías empleadas, las cuales en el pasado reciente han caído por sobre el 20%.

La minería y la industria son los principales impulsores de iniciativas para desalar agua, pues con ese tipo de tecnología buscan garantizar el acceso a agua y dar continuidad operacional a las faenas. Ambos sectores representan, en conjunto, el 65,2% del total de plantas instaladas y el 82,4% de la capacidad total de desalinización. El agua de mar ya representa un 20% de toda la que usa la minería.

En la Región de Atacama se planifica la que será la desaladora más grande de Latinoamérica, Enapac. El Estudio de Impacto Ambiental del proyecto "ENAPAC Distribución Este", fue ingresado al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. Estiman una inversión inicial de 500 millones de dólares.

Chile, está trabajando seriamente en hacer de los desastres naturales oportunidades de inversión, implantación de tecnologías y empleos de calidad.

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