Economía

China compra solo el 58% de lo prometido a Trump en la Fase 1 del acuerdo comercial

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El pasado 14 de febrero de 2020, la Fase 1 del Acuerdo Económico y Comercial entre Estados Unidos y la República Popular China entró en vigor. Un plan rubricado un mes antes en el que Pekín acordó expandir las compras de ciertos bienes y servicios estadounidenses por un total de 200.000 millones de dólares entre 2020 y 2021 desde los niveles de 2017.

Sin embargo, a punto de cerrar el año, el gigante asiático se quedará corto de sus objetivo, según el Peterson Institute for International Economics (PIIE). Así, hasta noviembre de 2020, las exportaciones estadounidenses a China de los productos cubiertos por el acuerdo fueron de 82.000 millones de dólares, en comparación con el objetivo de 141.700 millones de dólares fijado para el año en curso. Por lo tanto, durante los primeros once meses de 2020, las compras de Pekín supone solo el 58% de las metas fijadas.

De esta forma, el presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, heredará una arisca y tensa relación con China de manos del republicano, Donald Trump. Los frentes abiertos incluyen desde el ámbito comercial, donde Washington todavía grava al menos 370.000 millones de dólares en importaciones procedentes del gigante asiático, hasta el tecnológico o el militar, con las miras puestas en las islas del Mar del Sur de China.

Un estudio de Moody's estima que este pulso ya le ha costado a la economía estadounidense casi 300.000 puestos de trabajo y el 0,3% del PIB al aumentar los costes para los consumidores y restringir las exportaciones estadounidenses debido a los aranceles impuestos por Pekín.

Biden ya demostró a lo largo de su campaña electoral su resistencia a este acuerdo sin embargo en un artículo publicado por la revista Foreign Affairs indicó que si China se sale con la suya, seguirá robando a Estados Unidos y a las empresas patrias tanto su tecnología como propiedad intelectual. También dijo que el país asiático seguirá utilizando subsidios para dar a sus empresas estatales una ventaja injusta para dominar las tecnologías e industrias del futuro, especialmente en lo que se refiere al desarrollo de redes 5G e Inteligencia Artificial.

"Esperamos que el presidente electo busque un reinicio diplomático con China pero es poco probable que derogue los aranceles del presidente Trump. De hecho, buscará utilizar la influencia que éste ha acumulado, mientras busca un nuevo diálogo estratégico y económico con Pekín", explica Matt Gertken, vicepresidente de estrategia geopolítica de BCA Research.

El diálogo con China estará condicionado por las medidas económicas respaldadas por el gobierno de Xi Jinping, cuyo compromiso para acometer cambios estructurales seguirá siendo limitado. Es por ello que Biden avanzará en el cortejo simultáneo de aliados europeos y otras democracias liberales para forjar una mayor presión.

Además, en materia tecnológica, el control de exportaciones y el bloqueo al mercado estadounidense impuesto por la Administración Trump a compañías como el fabricante chino del telecomunicaciones Huawei seguramente se extenderán una vez que Biden y su equipo tomen posesión de su cargo el próximo 20 de enero. 

De hecho, el demócrata también ha expresado su preocupación por el posible acceso que tiene la aplicación TikTok, propiedad de ByteDance, a los datos de usuarios estadounidenses. La compañía tiene hasta el jueves, a expensas de que un tribunal de apelaciones pueda ofrecer una extensión, para culminar una venta de las operaciones de la aplicación a este lado del Atlántico o cesar su actividad.

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