Economía

El 'efecto Mateo' o cómo la innovación financiera hace a los ricos cada vez más ricos

  • El desarrollo financiero y la tecnología han incrementado la desigualdad
  • Los hogares más ricos consiguen un mayor rendimiento de sus activos
  • A medida que la tecnología financiera se expande, el impacto es menor
Foto de Alamy

"Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado". Este fragmento de la parábola de los talentos del Evangelio de Mateo da nombre a lo que hoy se conoce como 'efecto Mateo' en las ciencias sociales. Se habla de este efecto, por ejemplo, cuando alguien ya privilegiado obtiene aún más privilegios gracias a su posición, o cuando un rico es cada vez más rico gracias a su propia riqueza. En España es más habitual usar el refrán 'el dinero llama al dinero', que viene a explicar de una forma sencilla que los ricos, gracias a sus activos, consiguen un rendimiento (intereses, dividendos, alquileres...), mientras que los más humildes se endeudan y se ven obligados a exprimir aún más sus finanzas para cumplir con las obligaciones financieras. Un nuevo estudio parece mostrar que la innovación financiera y el desarrollo del sector amplifica, al menos por ahora, este 'efecto Mateo'.

En economía, el 'efecto Mateo' es importante sobre todo cuando se habla en términos de desigualdad de riqueza y renta. Por diversos mecanismos, las diferencias acumuladas o de partida podrían conducir a una distribución más desigual de la riqueza o de la renta a lo largo del tiempo.

Por ejemplo, una idea clave de la investigación del economista francés Thomas Piketty se basa en que un rendimiento real (descontando la inflación) de los activos constantemente más alto que el crecimiento real del PIB conduce a una mayor desigualdad de riqueza, particularmente si los hogares más ricos logran rendimientos superiores de media. Mediante este mecanismo y la capitalización compuesta, los ricos acumulan una dotación cada vez mayor. Ya el célebre economista británico John Maynard Keynes planteó una preocupación similar hace más de 80 años sobre el rendimiento de los activos financieros y su efecto en la desigualdad de la riqueza.

Ahora, la innovación financiera podría haber jugado un papel amplificador en la creciente desigualdad, al menos hasta ahora. Normalmente, cuando se produce una innovación o un cambio grande, éste suele beneficiar al comienzo únicamente a los que tienen acceso al mismo, como demostró el Nobel de Economía Simon Kuznets. Pero una vez que esa innovación se establece y se expande (como ocurrió con la Revolución Industrial), produce un beneficio importante para todo la población o, al menos, para la gran mayoría.

El papel de la tecnología financiera

Un trabajo realizado por los economistas Jon Frost, Leonardo Gambacorta, Romina Gambacorta y publicado por el Banco de Italia y el Banco Internacional de Pagos revela que la expansión de las finanzas y de la tecnología financiera habría incrementado la desigualdad de riqueza en Italia entre 1991 y 2016, ayudando a la décila más rica de la población (el 10% más rico) a obtener unos rendimientos hasta 2,75 puntos porcentuales mayores sobre sus activos financieros. Además, el informe destaca que estos hallazgos se pueden extrapolar a la gran mayoría de los países desarrollados en los que la banca tiene un papel importante.

"Utilizando datos de hogares italianos, mostramos primero que los hogares más ricos han logrado consistentemente mayores rendimientos, por lo tanto, documentamos el 'efecto Mateo'. Además, encontramos que tanto el desarrollo financiero como el fintech están vinculados a una mayor riqueza financiera y a mayores retornos financieros. Aunque todos los hogares salen ganando, estos beneficios aumentan marcadamente en la parte superior de la distribución de la riqueza, particularmente en la décila superior. En otras palabras, el desarrollo financiero y la tecnología financiera pueden contribuir a la desigualdad y a amplificar el 'efecto Mateo'", sostienen los autores del trabajo.

Así, a través de este hallazgo, los economistas que han realizado el trabajo revelan un nuevo canal a través del cual la tecnología podría estar contribuyendo a una mayor desigualdad de riqueza, sumándose a los canales ya conocidos como la automatización y la polarización del mercado laboral por diversas causas.

"Unos niveles muy altos de desarrollo financiero, como en muchas economías avanzadas de la actualidad, un sector financiero más grande puede significar más oportunidades para que los ricos ahorren e inviertan, y tal vez para obtener mayores rendimientos que otros ahorradores. La proliferación de hedge funds, oficinas familiares y otros vehículos de inversión alternativos que son del dominio exclusivo de los ricos muestran que tales efectos podrían ser reales", señalan estos expertos.

No obstante, a medida que la banca online, los gestores personales y los roboadvisor se han ido extendiendo, el efecto amplificador sobre en la desigualdad de la riqueza ha ido disminuyendo, una tendencia que podría mantenerse a medida que la la digitalización alcanza a todos los hogares en los países desarrollados.

"Este mecanismo ha cambiado en los últimos años en nuestra muestra, ya que el uso de fintech e internet entre los hogares italianos ha aumentado progresivamente. Mientras que el efecto del desarrollo financiero (a través de las expansión de las sucursales bancarias) y la tecnología financiera (banca online) sobre la riqueza y el rendimiento de la riqueza financiera son muy fuertes en la primera parte del período de estimación (1991–2002), la importancia es menor en el segundo período (2004–2016). Por lo tanto, la brecha de la riqueza atribuible al desarrollo financiero y la tecnología financiera ha disminuido a medida que las sucursales bancarias iban reduciéndose y la banca online se difundía de forma amplia". Al igual que la Revolución Industrial al principio solo benefició a unos pocos, generando una enorme desigualdad, parece que ha ocurrido lo mismo con la 'revolución financiera', que ahora está llegando cada vez a más hogares.

"Aunque este estudio solo presenta datos para Italia, puede ser ampliamente aplicable a las economías desarrolladas que tienen un un sistema financiero basado en la banca". De modo que estos resultados también podrían trasladarse a España, una economía avanzada y muy bancarizada.

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