Economía

El Eurogrupo atasca la unión bancaria: no logra un acuerdo de mínimos

Mario Centeno, presidente del Eurogrupo. Foto: Efe.
Bruselas

"Europa no se hará de la noche a la mañana, sino a partir de pequeños pasos", predijo Robert Schuman en su famoso discurso hace ya casi siete décadas. Pero la falta de progresos reales para completar la eurozona prueba hasta qué punto incluso la prudencia de Schuman suena hoy ambiciosa. Los ministros de finanzas del euro (el Eurogrupo) fracasaron en su intento de cerrar la reforma del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), a pesar de que llegaba ya bastante triturado tras meses de discusiones técnicas.

Más aún, no fueron capaces de acordar tan solo una hoja de ruta para abrir las negociaciones políticas sobre la garantía europea de depósitos (EDIS). Tras casi un lustro de debates, el pilar pendiente de la unión bancaria para proteger a los ahorradores por debajo de los 100.000 euros con un fondo común continúa oxidándose. Alemania, ya casi en solitario, es el principal obstáculo a esta garantía reclamada por la gran mayoría de socios, la Comisión, el Banco Central Europeo (BCE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Eurocámara.

En el caso del MEDE, el principal obstáculo llegó de la oposición italiana, sobre todo por las dudas del socio gobernante Movimiento 5 Estrellas, y la presión enfurecida de la Liga de Matteo Salvini, que ha puesto este tema en la diana de manera oportunista desde que saltó a la oposición. Roma ya plantea vincular su aprobado final al EDIS y otras propuestas, lo que complica aún más su ratificación.

La pieza más asequible era la reforma del MEDE, pero Italia se opone

El presidente del Eurogrupo, Mario Centeno, intentó camuflar con palabras lo que era un visible fracaso. La falta de acuerdo impedirá que pueda llevar el asunto a la cumbre europea de la semana que viene, como estaba previsto. El portugués habló de "acuerdo en principio" sobre el MEDE, aunque con "flecos pendientes de naturaleza legal". Sobre el EDIS fue más claro: "no es el momento político".

Del proceso que se lanzó hace dos años y medio para reforzar la eurozona, la pieza más asequible era la reforma del MEDE, el fondo para rescates. Se quiere facilitar los préstamos preventivos a los países en apuros, y que preste al fondo para reestructurar bancos, que cuenta con unos 68.000 millones de euros. Pero se ha atascado en el debate italiano por la inclusión de la revisión de las cláusulas de acción colectiva a incluir en la deuda de la eurozona, con el fin de evitar que un grupo minorista de bonistas pueda bloquear reestructuraciones.

Objetivos fallidos

En el caso de la garantía de depósitos, los europeos habían intentado diluir el bloqueo perfilando un paquete más amplio en grupos técnicos. Incluiría aspectos como maneras para reducir la exposición de los bancos nacionales a su deuda soberana (del gusto de Berlín) o la creación de algún instrumento común de deuda de la eurozona, que defienden los demás.

Una tribuna del ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz, había validado este gran acuerdo el pasado noviembre, aunque subiendo el nivel de exigencia. Aun así, parecía prologar el visto bueno a la hoja de ruta para abrir la negociación política. Pero al desangramiento político de Scholz en Berlín, tras perder las primarias de los socialdemócratas, y las dudas que ya existían en Italia y otros Estados miembros sobre partes del paquete, sobre todo el tratamiento de la deuda soberana, han vuelto a enviar el EDIS al cielo de los justos.

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