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¿Realmente quieren los conductores españoles el coche autónomo? El 77,4% prefiere conducir y el 65% desconfía

En pleno furor del coche autónomo, las marcas continúan trabajando en lograr un sistema de robotización avanzado que permita prescindir de la figura del conductor en un futuro próximo. BMW, General Motors, Ford, Volvo o Tesla son algunos de los ejemplos de entidades que prevén la llegada de esta tecnología a las carreteras en un plazo aproximado de tres años (2021) o incluso antes en algunos casos. Pero ¿realmente lo quieren los conductores? En lo que respecta a los españoles, la mayoría no.

Así se desprende del estudio 'Vehículo autónomo: opinión de los conductores españoles', elaborado por el Instituto de Tránsito y Seguridad Viaria en colaboración con la Universidad de Valencia y el CNAE, y presentado este jueves en Madrid. Este recoge que, entre otras conclusiones, que el 77,4% de los conductores españoles prefiere conducir de manera convencional y manual a que le lleve un vehículo autónomo.

En concreto, los motivos que justifican la elección de la conducción convencional hacen referencia a dos cuestiones que son, por un lado, el placer que supone conducir, indicado por el 58%, y por el otro, la seguridad que tiene el conductor en sí mismo por encima de la máquina, con un 65%.

Los datos del informe se han obtenido a partir de 1.205 entrevistas online realizadas a conductores de vehículos entre 18 y 65 (54,4% hombres y 44,6% mujeres), de todo el ámbito nacional, y teniendo en cuenta las variables del nivel cultural del conductor, el tiempo que lleva con el carnet de conducir, su uso habitual o no de instrumentos tecnológicos, el sexo y la edad.

Asimismo, el estudio pone de manifiesto que el 87% de los conductores no ha pensado en comprarse un vehículo autónomo frente a un 12,9% que sí lo ha hecho. En este contexto, el catedrático de la Universidad de Valencia, Luis Montoro, ha matizado que existe una "gran diferencia entre géneros". Los hombres se muestran así más favorables en la adquisición de este tipo de vehículos (16%) en comparación con las mujeres (9%).

Desconfianza del coche autónomo

En cuanto a los sentimientos que produciría el vehículo autónomo sobre los conductores (en una escala de valoración de 1 a 5, donde 1 es nada y 5 es mucho), el sentimiento de desconfianza, inseguridad, miedo y estrés ocupan las puntuaciones más altas (3.38,3.36,3.19 y 3.06 respectivamente).

En este sentido, ha precisado que se vuelve a encontrar un sesgo de género y que las mujeres presentan puntuaciones medias más elevadas que los hombres, estando más cercanas a la desconfianza que los varones. "Esta diferencia de datos entre mujeres y hombres se ve reflejado en casi todo el estudio concluyendo que las mujeres se encuentran más reacias a la utilización de estos vehículos", ha señalado.

En concreto, las mayores preocupaciones que genera este tipo de conducción son que el vehículo pueda ser hackeado y controlado por un tercero, que el vehículo autónomo pueda provocar un accidente del que sea responsable el conductor cuando éste no tenía el control del mismo, o que las decisiones sobre el vehículo no sean del conductor, sino del sistema.

Respecto a las situaciones en las que se considera más adecuado el uso del vehículo autónomo, destacan aquellas en las que el conductor no se encuentra en las condiciones idóneas para conducir como haber consumido alcohol, medicamentos o drogas (valor medio de 3.87) y cuando se encuentra cansado (3.72).

En cualquier caso, según el informe, los encuestados consideran que los trayectos cortos, los desplazamientos diarios y cuando el conductor va acompañado de menores como las situaciones menos adecuadas para su utilización, probablemente "debido a la citada desconfianza" que suscita el no controlar de manera manual tu propio vehículo.

Asimismo, para los conductores españoles, el alto precio de mantenimiento de estos vehículos y la falta de atención al tráfico son las principales desventajas. En cuanto a las ventajas, señalan la reducción de combustible y la utilización del tiempo en otras actividades como las más destacables.

En este contexto, Montoro ha matizado que en "términos técnicos" la conducción autónoma se clasifica en seis niveles, de cero a cinco, siendo cero el vehículo que es totalmente manual y cinco el vehículo en el que no sería necesaria la intervención del ser humano. "Ahora nos encontramos en torno al nivel tres con avances en el mantenimiento de carril, de velocidad de crucero o incluso del aparcamiento automático", ha precisado.

La ética o la ley de circulación, factores por resolver

Por ello, recomienda no pecar "de un optimismo tecnológico desmesurado", puesto que, aunque se pretende llegar a nivel cinco, para él hay aún "mucho que solucionar" sobre todo en cuatro áreas: la tecnológica, la sociolegal, la moral y la personal.

En cuanto a la tecnológica, ha destacado que todavía se necesita desarrollo en tecnologías como videocámaras especiales, sensores en3D y ultrasónicos o mapas cartográficos, entre otros. Asimismo, en cuanto al área sociolegal, resalta que quedan muchas cuestiones por resolver como si se mantiene el mismo carnet de conducir, cómo serían los seguros o quién sería responsable en caso de accidente.

En cuanto al dilema moral, indica que en caso de que falle el sistema la máquina no sabría tomar decisiones de manera ética. Por último, resalta que hay que reflexionar sobre el área personal puesto que, a su juicio, "los inventos son para las personas y de ellos depende su éxito en el futuro". Por ello, considera "imprescindible" estudiar la opinión que tienen los actuales conductores al respecto.

Así, han estudiado también qué se opina sobre la formación para la utilización del vehículo autónomo concluyendo que uno de cada diez conductores piensa que estos vehículos se podrán conducir sin necesidad de poseer ningún permiso de conducir especial, frente a un 47% opina que sí será necesario un permiso de conducir especial. Por otra parte, el 43,% cree que el permiso de conducir actual sería suficiente.

En concreto, el estudio revela que el 81% de los encuestados cree que los conductores necesitarán una formación específica, mientras que sólo dos de cada diez no lo cree así. "Supongo que las autoescuelas ya se estarán preparando para adaptarse a los avances que vienen", ha expresado Montoro.

Por último, el catedrático ha destacado que la mayor preocupación de los peatones en relación a esta cuestión es la duda de quién sería el responsable en caso de un atropello. "En cualquier caso, aún queda mucho por hacer, y la carreteras no están preparadas para que se pueda utilizar de manera individual este tipo de vehículos. Es un avance que se espera a más largo plazo", ha concluido.

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Comentarios 7

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Paquito
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Rápido y conciso..... ¡¡¡¡ NO !!!!!

Para eso, ya tenemos los taxis y el autobíºs.

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#1
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Pues yo estoy deseando que llegue y que prohiban conducir. Es tremendo tener que compartir la via publica con conductores borrachos, macarras, delincuentes, chulos, maleducados al y acompejados que usan el coche como terapia de desahogo.

Puntuación 10
#2
pepitogrillo123
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Cuando se haya terminado de desarrollar, y funcione a la perfección, que al ritmo que llevan será muy pronto, ya se pueden despedir todos los taxistas del mundo de sus empleos, entrarás en un coche le dirás una dirección y te llevará el solo, pagaremos con la tarjeta y hasta otra, y lo mismo con los viajes largos, entre provincias e incluso dentro de UE, solo que por el aire.

Puntuación 5
#3
Pedro
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Obviamente habrá un tiempo de transición en el que conviviremos los conductores con los coches autónomos, pero ese plazo no durará mucho. La principal razón es que los coches autónomos tendrán muchos menos accidentes y por tanto los seguros tendrán que repercutir el importe entre los usuarios que siguen conduciendo, lo que irá aumentando el coste del seguro hasta el momento que sólo unos pocos se lo podrán permitir. Por otro lado, los vehí­culos autónomos no van a conducir como los humanos; entre otras cosas no necesitarán semáforos, probablemente irán prácticamente uno detrás de otros sin apenas distancias entre ellos, realizarán transiciones entre carriles imposibles para los humanos, y todo esto porque los vehí­culos estarán en constante comunicación entre ellos; en este escenario los humanos no vamos a poder participar obviamente. Pero es que además cambiará por completo la forma en que utilizamos los coches, para qué vamos a tener un coche cada uno si con uno en la familia podrí­a llevarnos y recogernos a todos al trabajo, colegio, etc. ¿? Que se olviden los conductores que aun creen que en el futuro podrán conducir porque la realidad será otra, y además será una transición rápida porque el beneficio para los actores de esto será enorme, conductores, aseguradoras, estado, etc. Es mi opinión claro.

Puntuación 4
#4
Usuario validado en elEconomista.es
JustMe
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Estoy con Pedro #4. Una vez que funcione bien, o te subes al carro o te crujen. Pero bueno, seguramente con un sólo coche se apañará una familia. Adios a los taxistas y los usureros de los parkings. Si estoy en mi ciudad y me voy un par de horas a un par de kilómetros de casa, el coche puede volver a mi garaje hasta que lo necesite.

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#5
Paquito
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Veo que hoy hay pocos aficionados a conducir, y muchos usuarios de transporte píºblico...Jajaja

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#6
gtfyo
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Pero que tontadas se dicen. Una cosa es el transporte píºblico que tienes que compartir con desconocidos maleducados y otra muy distinta que te lleve tu propio coche, cómo, dónde y cuándo tíº le digas. No le veo ningíºn interés a lidiar con el tráfico urbano, con las continuas paradas, acelerones y barrabasadas de los listillos. Se me ocurren infinidad de cosas para hacer mientras el coche te lleva, algunas solo y otras en compañí­a.

Puntuación 3
#7