Motor

James Dean: relato del accidente de tráfico más famoso de la historia

James Dean junto a su Porsche 550 Spyder. Archivo

El próximo mes de septiembre se cumplirán 64 años del que está considerado como accidente de tráfico más importante de la historia: el que le costó la vida al célebre actor James Dean.

En el libro Muerte a la carta, su autor, Eric Frattini, nos cuenta cómo fueron las últimas horas de uno de los mayores mitos cinematográficos, qué es lo último que comió (con la receta incluida, firmada por el dos estrellas Michelín Andrés Madrigal) y, sobre todo, cómo fue aquel terrible accidente en una solitaria carretera californiana.

Muerte a la carta es un libro 'morbogastronómico' que nos acerca las últimas horas de 50 personajes históricas y celebridades, con la receta del último plato que tomaron en vida.

Afición por los coches

En el mes de abril de 1953, después de conseguir el papel coprotagonista de Al este del Edén, el rebelde y atormentado Cal Trask, James Dean se compró una motocicleta Triumph T-110 de 650 cc y un MG TD deportivo del 53. Dos años después cambió el MG por el nuevo Porsche Speedster de competición y justo antes de empezar el rodaje de Rebelde sin causa se inscribió en las carreras de Palm Springs Road. Terminó primero en la categoría de aficionados y segundo en la general; eso sí, por la descalificación de uno de los participantes. Disputó su última carrera el 30 de mayo en Santa Bárbara. Una sobrecarga en el motor le impidió terminarla.

En junio comenzaba el rodaje de Gigante y los ejecutivos de la Warner Bros le prohibieron seguir compitiendo. Quedaba muy poco para que finalizara el rodaje cuando Dean sucumbió ante el nuevo modelo de Porsche, el 550 Spyder, al que había bautizado "Little Bastard". Sólo lo sabía su amiga Elizabeth Taylor. En realidad era un coche de sustitución, ya que el actor estaba esperando un Lotus Mk X. También compró un Ford Country Squire Woodie para trasladar el Porsche a las próximas carreras.

En cuanto terminó el rodaje se sumergió de nuevo en el mundo de las carreras. En la tarde del viernes 30 de septiembre de 1955 James Dean se dirigía al norte de California por la carretera de Salinas para acudir a una carrera con su Porsche 550 Spyder. Viajaba en compañía de su mecánico y amigo Rolf Wuetherich. Había dudado entre remolcar el Porsche o conducirlo él mismo. Pararon a almorzar en una cafetería de Castaic Junction, en el Valle de Santa Clarita. James Dean comió un pastel de manzana y un vaso de leche. Wuetherich, una hamburguesa con queso y cebolla.

Sus últimas horas

A las 15:30 horas, Dean fue multado por una patrulla estatal por exceder el límite de velocidad. Circulaba a 105 kilómetros por hora en una zona limitada a 90. Aún tuvo tiempo de hacer otra parada en Blackwells Corner, en Lost Hills, para comprar una Coca-Cola y una manzana. Unas horas después, en Cholame, a 25 millas de Paso Robles, abandonaba la Ruta Estatal 466 en el cruce con la Highway 41. En ese momento el actor se vio obligado a dar un brusco volantazo para evitar el choque con un Ford Custom Tudor. No lo consiguió. En el impacto, casi frontal, se fracturó los brazos y el cuello. Murió en una ambulancia pocos minutos después.

Todos los escenarios del recorrido se han convertido hoy en puntos de atracción de turistas y curiosos. Como el restaurante de carretera de Castaic Junction, ahora un establecimiento de la cadena Marie Callender's Restaurant, famosa por su especialidad: el pastel de manzana con crema de queso y caramelo. En la estación de servicio de Blackwells Corner, donde Dean repostó por última vez, un cartel gigante con el busto silueteado del actor nos recuerda su última parada; los turistas hacen cola para fotografiarse a su lado. Un monumento de acero rodea el Tree of the Heaven en recuerdo al actor, una milla al oeste del lugar del accidente. Incluso hay una placa en la intersección donde se produjo el impacto.

Cuentan que cuando James Dean enseñó el "Little Bastard" a Alec 'Obi Wan Kenobi' Guinness en el restaurante Villa Capri de Hollywood, el actor británico tuvo un presentimiento: "Si te metes en ese coche, te encontrarán muerto la próxima semana". Fue el 23 de septiembre de 1955, siete días antes de la muerte de James Dean. Sólo tenía 24 años y estaba en la cumbre de su carrera con tres películas, dos nominaciones a los Oscar, dos nominaciones a los BAFTA y un Globo de Oro.

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