Comparativas

BMW 335i cabrio o Mercedes E 350 CDI: ¿tabla de surf o velero?

La forma en la que se decide disfrutar del buen tiempo y las vacaciones puede hablar mucho de la personalidad de cada persona. No es lo mismo optar por un paseo en velero una tarde de verano que coger la tabla de surf y luchar contra las olas. Si hablamos de coches, esas dos opciones podrían estar representadas por dos cabrios, el Mercedes-Benz Clase E 350 CDI y el BMW 335i. Dos filosofías completamente diferentes con el mismo objetivo: gozar del momento.

El Mercedes-Benz Clase E 350 CDI invita a la tranquilidad, a dejarse llevar por la brisa del mar mientras miras al horizonte. Es optar por navegar con las velas izadas . Es un vehículo de figura elegante, pero con unos toques de diseño deportivo que no tenían los vehículos anteriores de este estilo de la marca alemana. El cambio automático de siete velocidades 7G-Tronic Plus combina con el motor diésel más grande de la gama, un V6 de 2.987cc capaz de entregar 265 CV de potencia y de acelerar de 0 a 100 km/h en 6,4 segundos. A pesar de contar con estas cualidades, estamos ante un descapotable que invita ante todo a conducir de forma sosegada. La trasmisión es muy suave, al igual que el propulsor, aunque si es necesario tienen una capacidad de reacción muy buena, capaz de dejar pegados a los ocupantes del vehículo con fuerza contra el respaldo de sus asientos.

Pero al Mercedes le falta el carácter aventurero y descarado que parece sobrarle al BMW. Este Serie 3 Cabrio invita constantemente a la diversión al volante, a moverte con agilidad, dibujando las curvas, acelerar con viveza. Ya no se trata de un velero, es como lanzarte al agua con tu tabla de surf y con el contacto directo del mar aprovechar cualquier oportunidad para volar sobre una ola. No sólo es cuestión de que cuente con un delicioso motor de gasolina de seis cilindros en línea, 2.979 cc, con doble turbo, 306 CV de potencia y capaz de empujar al coche de 0 a 100 km/h en 5,7 segundos, es que monta un cambio de siete velocidades de doble embrague muy bueno. Sube y baja marchas con una velocidad imperceptible y le sobra carácter deportivo para sacarle el máximo rendimiento al propulsor.

Los chasis que montan ambos vehículos son muy buenos. El Mercedes-Benz de la prueba disponía de la opción del tren de rodaje deportivo (416 euros). Es muy recomendable ya que le aporta una gran agilidad a un vehículo grande para tratarse de un descapotable, pero en ningún momento su dureza resulta incómoda para los ocupantes. La suspensión de su rival es más dura, también más efectiva para rodar rápido en carreteras con curvas, pero en ocasiones puede resultar algo incómoda.

Un comentario aparte merece la dirección de los dos cabrios. La del Mercedes-Benz es muy suave, podría decirse que incluso demasiado, por lo que la sensación de control es menor que en el BMW, como también es menor su precisión. El conductor necesitara algo de tiempo para poder adaptarse a ella y sacarle todo el partido. La dirección del Serie 3 es menos suave, pero muy efectiva y precisa. Combina a la perfección con el carácter deportivo del vehículo.

Elegancia Vs. espíritu joven

El interior va en consonancia con las cualidades ya destacadas de cada uno de estos dos descapotables. Ambos son de una calidad de materiales y ajustes muy alta, pero en uno de ellos prima la elegancia y el señorío y en el otro la practicidad para el conductor y un espíritu más joven. El Merces-Benz es más grande y eso se deja notar, y mucho, en el habitáculo; estamos ante un auténtico descapotable de cuatro plazas, en el que los ocupantes de las plazas traseras viajarán cómodamente, algo que no ocurre en el BMW. En el vehículo de Munich, conductor y copiloto acaparan toda la comodidad porque en la parte de atrás el hueco para las piernas es escaso.

El Mercedes-Benz también gana en capacidad de maletero. No obstante, hay que recordar que dispone de techo de lona, mientras que el BMW tiene un techo de metal que ocupa mucho más espacio a la hora de guardarlo. El vehículo de la marca de la estrella tiene una capacidad de carga que varía entre los 450 y los 390 litros, mientras que el de la marca de la hélice cuenta con entre 210 y 350 litros.

El cielo es el límite

Viajar sin capota es un auténtico placer en ambos coches, y hay que moverse bastante por encima de los límites de velocidad legales para que el aire resulte incómodo para el conductor y el copiloto. En ambos casos se puede hablar o escuchar música con facilidad. La posición al volante del BMW es más baja y el aire molesta algo menos. Como contra partida, el Mercedes ofrece tecnología exclusiva para sus cabrios que no se puede encontrar en su rival. Se trata de unos asientos refrigerados con un cuero microperforado por el que sale aire y de unos cabeceros delanteros con calefacción a la altura del cuello para poder viajar sin capota también en invierno.

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