Coches

Cristales con hielo: los remedios caseros que no sirven de nada

En invierno, uno de los peores problemas a los que se enfrentan los coches son las bajas temperaturas y las heladas que congelan una parte esencial para circular: los cristales. Hay muchos consejos caseros para quitar el hielo del parabrisas, que sin embargo, no son eficientes e incluso generan efectos contrarios a los deseados. Alvato Luxury Detailing desaconsejan algunos.

Colocar cartón o papeles en la luna delantera puede parecer un remedio eficaz pero no es así, no evita la aparición del hielo. Pero, además, es un elemento externo que puede ensuciar los cristales haciendo que el remedio sea peor que el origen del problema: trozos adheridos al cristal, polvo, suciedad, etc.

Impregnar los cristales con alcohol o colonia con el fin de evitar la adherencia y la formación del mismo. Es probable que puedas eliminarlo, no prevenirlo, pero es un elemento que ensucia de forma notable las lunas delanteras, traseras y ventanillas.

El uso de la calefacción al máximo con el fin de que el calor actúe es una forma de gastar combustible de forma importante, por lo que tampoco se recomiendan.

Lo último: nanotecnología

Desde Alvato Luxury Detailing recomiendan limpiar el exterior del coche con productos específicos basados en nanotecnología que repelen no sólo el agua sino la formación de hielo. Evitan la formación de hielo con una débil capa de humedad en el cristal que se elimina sin necesidad de rascar y con el movimiento del parabrisas. Sin ensuciar y con una protección total.

Hay que recordar que tanto las lunas delantera y trasera, como los cristales y los espejos retrovisores pueden ser tratados con nanotecnología, además de la carrocería, con el fin de que el vehículo siga con sus elementos de seguridad activos en su totalidad.

WhatsAppWhatsApp
FacebookFacebook
TwitterTwitter
Google+Google plus
Linkedinlinkedin
emailemail
imprimirprint
comentariosforum0
forum Comentarios 0
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.