Ecoaula

La escolarización de los niños con diabetes y la conciliación familiar

En Joyfe somos conscientes del importante papel que juega el colegio en la vida de las familias con niños con enfermedades crónicas como la diabetes. Son niños que necesitan una serie de cuidados muy específicos, controles y sobre todo aprender a controlar sus necesidades. Por eso, es tan importante para nosotros disponer de un gabinete de enfermería en el colegio en el que poder atender a todos los alumnos con o sin patologías; y en el caso de niños con enfermedades crónicas, poder ofrecerles un seguimiento personalizado.

Cada alumno dispone de una historia clínica con la información que aporta la familia del niño: últimos informes médicos, explicación de las rutinas de control de glucemia, administración de insulinas, alimentación, ejercicio, etc. También se aclaran dudas sobre el día a día de cada una de las partes. Y será la enfermera quien indique a los padres qué deben aportar al colegio (glucómetro, tiras reactivas, cuaderno para anotar las glucemias, insulina, glucagón, agujas, alimentos de acción lenta como galletas y de acción rápida como zumos, etc.). En la historia de enfermería del alumno diabético se detallan los teléfonos de su médico y su enfermera diabetológica por si en algún momento es necesario ponerse en contacto con ellos.

La enfermera escolar, a través de los cursos de Educación para la Salud, instruye a los tutores, profesores y a todos los profesionales del colegio, para detectar síntomas que pueden hacernos pensar que estamos ante una hipo o hiperglucemia y puedan empezar a realizar los primeros auxilios hasta que llegue la enfermera escolar.

Después del estudio de las necesidades de cada niño, comenzarán las rutinas de acompañamiento personalizado de la enfermera escolar. Entre las rutinas que se deben poner en marcha desde la enfermería, están los controles de glucemia antes del almuerzo, de la comida, de las actividades deportivas, de las actividades extraescolares; y dos horas después de la comida, administra la insulina cuando precise, preparar la comida (pesado por raciones de hidratos de carbono) y por supuesto atenderle en cualquier momento que no se encuentre bien. Porque podemos estar ante una hipoglucemia o hiperglucemia y eso supone unos cuidados muy específicos.

En Joyfe somos conscientes de que gracias a los cuidados que aporta nuestro servicio de enfermería escolar, las familias de nuestros alumnos con diabetes pueden llegar a conciliar su vida laboral y familiar de una manera más efectiva, ya que pueden asistir a su puesto de trabajo sin tener que preocuparse o perder tiempo en ir al colegio cada vez que su hijo precise hacerse un control de glucemia. Por ejemplo en una jornada escolar normal pueden ser mínimo 3-4 veces, y tienen la tranquilidad de que si sucede alguna anomalía es atendido inmediatamente.

La enfermera mantiene una comunicación continua, no sólo de los alumnos con diabetes sino de todos los alumnos con enfermedades crónicas o puntalmente con algún problema de salud que haya que observar.

El alumno diabético que está escolarizado en un colegio con enfermera escolar, está más tranquilo, sabe que están mejor controlados sus niveles glucémicos y que si se descompensa por cualquier circunstancia va a ser atendido con eficacia por la enfermera, y tras ello seguir en clase aprendiendo. Esto les hace ser lo más autónomos posible y que estén integrados en el centro como un alumno más.

En el caso de los niños que se escolarizan a la edad de 3 años, como aún no son autónomos, necesitan un tratamiento integral, ya que aún dependen de los adultos para controlar su diabetes. Así que es imprescindible la comunicación frecuente con la familia y su médico y/o enfermera diabetológica del hospital, y por supuesto con los tutores, profesores, personal de cocina y dar las pautas concretas de ese niño (como los horarios del control de glucemia, a qué hora tienen que ir a la Consulta de Enfermería o va a ir la enfermera al Aula). Estos pequeños pueden saber hacerse una glucemia capilar, pero no interpretar los resultados. Poco a poco se les va enseñando (dependiendo de su edad) a realizarse una glucemia, administrarse insulina, qué es lo que pueden comer y qué no, que sepan reconocer sus síntomas cuando tienen una hipoglucemia, el manejo de las bombas, etc.

Es importante hablar con los compañeros sobre la enfermedad y, al igual que con cualquier otro tipo de enfermedad, que sepan en qué consisten, cómo poder ayudar a su compañero en ciertos momentos, en definitiva normalizar e integrar a los alumnos con patologías crónicas con el menor impacto negativo posible para todos. Al principio les llama la atención, pero suelen interesarse y aprender sobre la enfermedad, lo que supone una ayuda para el alumno con diabetes porque les cuidan y comprenden mucho mejor. Terminan siendo cómplices y sus mejores cuidadores inmediatos en caso de sufrir alguna urgencia diabetológica.

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