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Los ciudadanos con educación financiera están mejor preparados para afrontar una recesión

  • Un consumidor informado es un consumidor protegido
  • Ocho de cada 10 españoles afirman que les preocupa más llegar a fin de mes

En los últimos meses conceptos como inflación, tipos de interés o volatilidad han copado buena parte del interés mediático. Las consecuencias económicas de la pandemia que estalló hace ya dos años, así como nuevos acontecimientos tales como la guerra que Rusia ha declarado a Ucrania, están teniendo un gran impacto en la economía.

Ayer mismo se conocía que la actividad del sector privado de la zona euro cayó en septiembre a mínimos desde enero de 2021, según el índice compuesto de gerentes de compra (PMI).

"Cualquier esperanza de que la zona euro evite una recesión se ha frustrado aún más debido a la creciente caída de la actividad empresarial señalada por el índice PMI", lamentó el economista jefe de S&P Global Market Intelligence, Chris Williamson, en declaraciones a Europa Press. Para Williamson, la encuesta de septiembre no solo indica un empeoramiento de la desaceleración económica, sino que también señala un deterioro en el ámbito de la inflación.

Una situación que, obviamente, no es ajena a las familias. Si bien poder afrontar una recesión depende de varios condicionantes, los expertos coinciden al señalar que aquellos ciudadanos con formación financiera están en disposición de poder afrontar mejor una coyuntura económica.

"Una persona con educación financiera comprenderá la naturaleza cíclica de la economía y se dará cuenta de la importancia de aprovechar los años prósperos. Se supone que debemos construir nuestros fondos de emergencia y acumular ahorros durante los "años buenos". Estos fondos nos ayudarán durante los "años complicados", si perdemos un empleo o si suben los costes de energía como sucede actualmente", señala Lena Perepelova, fundadora de Women Investors Club y FunFinance Virtual Business School for Kids.

En esta misma línea, Andrea Carreras-Candi, directora de EFPA España, apunta que "el conocimiento de los términos económicos, así como la capacidad de entender, por ejemplo, cómo se materializa en nuestros bolsillos una elevada inflación y unas subidas de tipos de interés, ayuda a los ciudadanos a enfrentarse a su día a día. Con una buena educación financiera, los ahorradores tendrán más información para aprender y poder tomar sus decisiones de una forma más adecuada. Una sociedad mejor informada en finanzas será siempre más libre".

Una opinión que comparte Carmen Campos, coordinadora de RSC y Proyectos de Educación de Fundación Ibercaja: "Uno de los objetivos de la educación financiera es concienciar sobre la importancia del ahorro. El ahorro para cumplir metas, pero también para contar con un fondo de reserva que nos ayude a afrontar alguna situación de crisis, gasto inesperado, pérdida de empleo o incremento de la carestía de vida".

Por su parte, Isabel de Liniers, senior sales en DWS, apunta que "en un contexto de volatilidad elevada, subidas de tipos y con perspectivas de inflación estructuralmente más elevada que en los últimos años, es fundamental adquirir habilidades que nos permitan gestionar de forma adecuada las finanzas personales con miras al futuro. Con ello evitaremos riesgos como el endeudamiento a largo plazo o la erosión en los ahorros que puede provocar la inflación".

A este respecto, la inflación en la eurozona marcó un nuevo récord en septiembre al situarse en el 10%. Este indicador refleja la subida de los precios y, por tanto, el encarecimiento de la vida. No en vano, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) cifra en un 15% la subida interanual de los alimentos. Por ejemplo, según datos de Eurostat, el precio de la fruta fresca ha subido en España un 12% en el último año.

"En un contexto de inestabilidad económica como el que estamos viviendo en la actualidad, se vuelve crucial contar con una base lo más sólida posible de educación financiera, con la que sabremos gestionar de forma efectiva nuestra situación monetaria particular y aprender a afrontar cualquier problema", señala Víctor González, Brand & Communications director de Intrum.

Para José Luis Manrique, director de Estudios y Estadísticas de Observatorio Inverco, la educación financiera es clave en tiempos de crisis desde tres ámbitos distintos: "En primer lugar, ayuda a detectar posibles fraudes, con mayor probabilidad de ocurrencia en tiempos de crisis. En segundo lugar, ayuda a administrar de forma más eficiente los recursos financieros disponibles, que en muchos casos serán inferiores en tiempos de recesión. Y, en tercer lugar, da pistas sobre oportunidades de inversión para quien no ha visto afectado su nivel de ingresos y tiene opción de acumular ahorro".

En el segundo trimestre de 2022 la tasa de ahorro de los hogares españoles alcanzó el 16,1%, a tenor de las cifras ofrecidas por el Instituto Nacional de Estadística. Un dato que contrasta con la tasa negativa que se registró en el primer trimestre del año por primera vez en tres ejercicios. Eso sí, respecto al mismo ejercicio del año anterior, la tasa de ahorro se ha reducido en 5 puntos porcentuales.

En lo que a activos financieros se refiere, el último informe de Inverco refleja que los hogares españoles situaron su ahorro financiero en 2,65 billones de euros a finales de marzo de 2022, un 1,1% menos que en el trimestre anterior. En este sentido, los fondos de inversión centraron el apetito inversor, ya que casi 1.100 millones de euros de un total de 2.970 millones de nuevos flujos, correspondieron a suscripciones netas en este vehículo, siendo el único instrumento financiero que registró operaciones netas positivas, con excepción de las cuentas bancarias.

"La educación financiera permite al consumidor tomar decisiones de manera libre, consciente e informada. Además, democratiza el acceso a productos y servicios financieros a partir del conocimiento, facilitando el desarrollo personal y la igualdad de oportunidades", expone Antonio Giraldo, vicepresidente de la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito (Asnef).

No se trata solo de ahorro

Indudablemente, no son pocas las personas que sostienen que este mensaje sobre la educación financiera está muy bien, pero que los recursos económicos con los que cuentan no les permiten tener una buena salud financiera.

De hecho, según un informe de Rastreator, ocho de cada 10 españoles afirman que les preocupa más llegar a fin de mes en comparación con el año pasado. Eso sí, de esta misma investigación se extrae que el 70% cree que mejorar su conocimiento financiero podría impactar en su capacidad de ahorro. Sin embargo, son muchos los españoles que reconocen no contar con el conocimiento suficiente. Para muestra un botón: un 42% asegura que contrató la hipoteca sin entender la totalidad del contrato y un 63% no sabe qué tipo de contrato energético tiene.

En este contexto, los expertos insisten en que la educación financiera ayuda a tomar mejores decisiones independientemente del nivel de ingresos. "Es obvio que, si los ingresos se ven afectados, el ahorro resulta muy complicado y a veces imposible. No obstante, las decisiones financieras no solo pueden ser de ahorro o inversión, sino que también pueden ser de gasto o de financiación si la necesidad lo exige", indica Manrique.

Para Giraldo, "un consumidor informado es un consumidor protegido, por lo que, aunque los ingresos sean bajos, la educación financiera es un elemento imprescindible a la hora de gestionar nuestra economía personal y familiar".

En su caso, Carreras-Candi recuerda que "por ejemplo, algo que a priori puede resultar tan simple como contratar una hipoteca se puede convertir en un problema si no entendemos correctamente todas las cláusulas que conlleva este producto o a terminar de decidir si conviene un vehículo a tipo fijo o variable en cada momento".

En este sentido, Isabel de Liniers argumenta que "es de suma importancia tener en cuenta que la ignorancia en este campo puede provocar costes financieros elevados, un mayor riesgo de endeudamiento y contratación de productos arriesgados", a lo que añade que "hay personas que piensan que no tienen capacidad de ahorro, pero con formación y herramientas adecuadas, pueden conseguirlo".

Por qué cuesta tanto

Todo el mundo parece coincidir en que cuanto más informada está la sociedad, más libre es y puede tomar mejores decisiones. No obstante, en materia de educación financiera nuestro país sigue estando varios escalones por debajo de otros de nuestro entorno. Si bien es cierto que el 62% de los asesores financieros detecta una mejora del nivel de educación financiera en España en los últimos años, según una encuesta de EFPA, el Informe Europeo de Pagos de Consumidores de Intrum recoge que el 50% de los españoles reconoce que es capaz de manejar sus finanzas del día a día, aunque todavía necesita asesoramiento en temas más complicados.

Pese a que el 76% de los encuestados asegura haber recibido una buena o excelente educación financiera, esta cifra sitúa a España en el quinto puesto por la cola (se han analizado 24 países). "Quizá, la gran asignatura pendiente para la educación financiera en España sea la formación escolar", reflexiona González. En los últimos años la educación financiera se ha colado en las aulas españolas, pero lo ha hecho a través de asignaturas optativas, dejando fuera de esta formación a los alumnos que no las elijan.

"El nivel de conocimientos financieros en España es parecido a las de otros muchos países del mundo, pero los países anglosajones y nórdicos tienen una cultura financiera históricamente más integrada en la sociedad. La gran diferencia que podemos observar es la libertad y naturalidad con que la gente habla sobre dinero y la importancia que se le da en cada familia. En España todavía está "mal visto" hablar de dinero y esto debería cambiar", apunta Lena Perepelova.

"Hablar de dinero no estaba bien visto; valores como el ahorro, el esfuerzo, la constancia o la templanza, han estado en desuso; la asignatura de economía ha perdido peso en el currículo escolar...", expone Carmen Campos, quien considera que aunque es importante trabajar la educación financiera desde la edad escolar, "no podemos volcar en los más jóvenes toda la responsabilidad. Todos los sectores de la población tenemos que actualizar nuestra formación, adoptar hábitos que potencien el ahorro y el desarrollo sostenible de toda la sociedad".

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