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Suspenso en habilidades 4.0: El 60% de los estudiantes no está preparado para el mercado laboral

  • Un 70% cree que los contenidos no están adaptados a las necesidades
  • Un 90% opina que es necesaria una formación adicional para adecuar su perfil

"La escasez de talento digital se está convirtiendo en el principal desafío no solo para las empresas tecnológicas, sino también para todo tipo de organizaciones", indicaba hace unos meses Enrique Polo de Lara, vicepresidente senior y country leader de Salesforce Iberia. El problema radica en que "los sistemas educativos tradicionales no están preparando a los trabajadores para seguir el ritmo de los avances tecnológicos y de las habilidades precisas para cubrir los nuevos puestos de trabajo".

Un contratiempo que no solo se está viendo en el mundo corporativo, sino que los propios estudiantes son conscientes de la falta de habilidades que tienen a la hora de buscar empleo. Así lo constata una encuesta de la Fundación Universidad Empresa (FUE), que concluye que un 70% de los universitarios opina que los contenidos no están adaptados a las necesidades empresariales. Especialmente, no se les forma en las competencias que las empresas más valoran: pensamiento crítico, trabajo en equipo, creatividad o innovación.

Además, seis de cada 10 estudiantes manifiestan no estar preparados profesionalmente al salir de la facultad, mientras que un 90% opina que es necesaria una formación adicional para adecuar su perfil a lo que demandan las empresas.

Unos resultados que coinciden con el estudio llevado a cabo por Adecco el pasado mes de octubre. En este sentido, el 61% de los consultados cree que las facultades no los preparan adecuadamente para dar el salto profesional. De este modo, los jóvenes se sienten perdidos, con la sensación de abandono de una institución que, una vez cumplido su objetivo formativo, se desentiende de ellos. Prácticamente, el 50% pide incrementar el asesoramiento en materia de búsqueda de empleo y orientación laboral que les permita enfrentarse a este momento lo más preparados posibles.

Asimismo, según un estudio realizado por Eurostat en diciembre de 2021, el 56% de los jóvenes españoles de entre 18 y 25 años considera que el actual sistema educativo no los prepara para encontrar trabajo, ya que entre lo que se aprende en clase y lo que luego demanda el mercado laboral hay una brecha insalvable.

Según el informe de Empleo y Desarrollo Social en Europa 2022, publicado por la Comisión Europea, las perspectivas a largo plazo del mercado laboral de los jóvenes dependen no solo de su capacidad para participar en el mercado laboral actual, sino también de si sus habilidades pueden satisfacer las necesidades futuras del mercado.

A este respecto, España ha sido noticia en los últimos meses por su profunda reforma de la Formación Profesional, que impulsa la modernización de estas enseñanzas, la reforma del currículo hacia uno más competencial o el aumento de la inversión para mejorar la competencia digital educativa. El pasado mes de junio la ministra de Educación, Pilar Alegría, indicaba que "las empresas necesitan nuevos perfiles y trabajadores bien formados para avanzar en sus procesos de innovación y por eso uno de los aspectos fundamentales de esta nueva Ley es la formación dual".

Con la nueva Ley, todos los estudiantes de FP harán parte de su formación en una empresa. Habrá dos modalidades, una general y una intensiva, en función del tiempo que pasen los alumnos y alumnas en esas prácticas por las que, además, cotizarán a la Seguridad Social. Según los datos recogidos por FUE, casi un 30% de los encuestados estudiaría una FP en lugar de una carrera en la universidad si pudieran elegir de nuevo.

Esta formación, "permite al alumno adquirir en tan solo 2 años unas competencias 100% adaptadas a las necesidades de las empresas y con una formación muy práctica. Es algo que se está poniendo en valor y los jóvenes son conscientes de ello", indica Carmen Palomino, directora de Operaciones de FUE.

Y es que no hay que olvidar, como apunta Palomino, que las prácticas continúan siendo "una de las principales fuentes de formación para el talento joven. Mejoran sus capacidades y conocimientos, además de facilitar su inserción en el mundo laboral, algo que, precisamente en las circunstancias que vivimos desde hace unos meses, hay que reforzar más que nunca".

¿Cómo hacer 'match'?

Trabajo en equipo, experiencia y adaptabilidad. Estas son las variables que los alumnos encuestados por FUE creen que valoran más las empresas a la hora de captar talento. Por su parte, a la hora de elegir una empresa, el salario, el plan de carrera y la innovación son las opciones más valoradas por los jóvenes, que ven a la empresa como un espacio donde aprender (73,3%) y aportar ideas (68,2%).

En este contexto, desde Randstad destacan que hay seis habilidades que no se aprenden en la universidad pero que las empresas buscan en un candidato: comunicación, creatividad e innovación, flexibilidad y adaptación al cambio, organización y gestión del tiempo, proactividad y capacidad resolutiva y trabajo en equipo.

En la otra cara de la moneda, según un estudio de PwC, los jóvenes ya no buscan vivir para trabajar, por lo que priorizarán la flexibilidad. En este sentido, su objetivo ya no es tanto adaptar su vida a su carrera laboral, sino al revés. Además de la flexibilidad, hay otros puntos que los jóvenes incluyen en su lista de "necesidades" a la hora de elegir un puesto de trabajo: aprendizaje constante dentro de la empresa, un buen ambiente de trabajo, buena reputación de la empresa y tener la capacidad de opinar y participar de la vida de la empresa, no ser solo unos empleados que dediquen su tiempo a trabajar, sino formar parte activa de la empresa y que se valore su trabajo y presencia.

Con todo, "se hace más necesario que nunca reconsiderar los objetivos del sistema educativo. Especialmente en las fases más avanzadas, uno de esos objetivos ha de ser la empleabilidad. Otro aspecto también es muy importante a la hora de debatir sobre el futuro del modelo educativo. La etapa formativa y la etapa profesional de una persona no deberían estar drásticamente separadas. Siempre es beneficioso que un profesional conozca la realidad del mercado laboral ya desde la fase final de su educación. Y, por otro lado, la formación no debería terminar con los estudios, sino continuar impartiéndose durante toda la vida laboral para seguir contribuyendo en la mejora de la empleabilidad", aseveran desde Randstad.

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