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¿Para qué vale la resiliencia en época de exámenes?

  • Como cualquier otra estrategia de aprendizaje, la resiliencia debe trabajarse en el día a día del alumn
Barcelona

Mayo y junio son los meses en los que los estudiantes de todas las edades deben hacer frente a una de las situaciones más estresantes de todo el año: la época de exámenes.

Este momento puede resultar especialmente complejo para todos los alumnos ya que durante dos años se han sometido a mecanismos de evaluación más flexibles fruto de la situación provocada por la crisis sanitaria.

Sin lugar a duda, la ansiedad ante los exámenes es uno de los motivos por los cuales los adolescentes precisan de un mayor soporte emocional, tanto por parte de la familia como por parte del colegio. Carol Coleman, directora de Soporte al Estudiante en The British School of Barcelona (BSB), centro reconocido con la acreditación de bienestar "Wellbeing Award for Schools", explica que "el estrés surge cuando la combinación de presiones internas y externas excede los recursos del individuo para hacer frente a su situación." Este desequilibrio puede conllevar sentimientos de bloqueo emocional, inseguridad, preocupación excesiva, pensamientos negativos o ansiedad, entre otros. Para evitarlo, Coleman apunta que "debemos dotar a los estudiantes desde pequeños de los recursos necesarios para sobrellevar situaciones estresantes". "Enseñarles los mecanismos para actuar ante un contexto estresante o en el que se pueden sentir ansiosos resulta imprescindible. Es un factor protector que protegerá su estabilidad emocional" añade.

Este conjunto de herramientas preventivas es lo que conforma la habilidad denominada resiliencia, conocida como la capacidad que tenemos las personas de adaptarnos frente a una situación adversa, soportar mejor la presión y, consecuentemente, mantener una actitud positiva y de superación ante una situación difícil.

Resiliencia: Convertir el estrés en motivación

Carol Coleman explica que no siempre hay que entender el estrés como algo negativo. "El estrés puede proporcionar motivación y energía, y favorecer así el aprendizaje y el rendimiento. En la dosis correcta puede mejorar la concentración, el enfoque y la adquisición de nuevas habilidades y conocimientos. No obstante, cuando se detectan signos como falta de concentración, irritabilidad o mal comportamiento es cuando decimos que el estrés ha traspasado los niveles óptimos."

Es aquí donde la resiliencia se convierte en una aliada para prevenir el estrés emocional negativo y para saber afrontar una situación difícil como una oportunidad para mejorar y avanzar hacia el futuro. Pero la resiliencia no es una habilidad innata, sino que debe integrarse en el currículo de todas las etapas educativas. "La clave es trabajar las emociones desde pequeños y, como cualquier otra estrategia de aprendizaje, la resiliencia debe trabajarse en el día a día del alumno. El objetivo es que el alumno aprenda a gestionar esos niveles de estrés de forma que actúen como un factor positivo que impulse el estudio sin llegar a comprometer la capacidad de aprendizaje y el rendimiento" añade Coleman.

Claves para gestionar el estrés en época de exámenes

Ante la cercanía de los exámenes, el departamento de Soporte al Estudiante de The British School of Barcelona ha dedicado una semana temática centrada en la resiliencia para generar conciencia entre el colectivo de estudiantes y sus familias sobre la importancia de crear mentes resilientes. El colegio propone desarrollar estrategias de autocontrol, así como un enfoque de terapia cognitivo-conductual que permita gestionar la respuesta emocional:

1. Estrategias de prevención. Carol Coleman explica que actividades como el yoga, la meditación y el mindfulness son útiles para prevenir el estrés siempre que se practiquen con constancia y regularidad y que no sean tratadas de forma aislada en forma de un único taller o sesión en los que el alumno solo participa una vez. Del mismo modo, otras prácticas como la respiración profunda o la regulación sensorial también son estrategias efectivas siempre que el cerebro sepa hacia dónde debe enfocarse y haya sido entrenado previamente para ello.

2. Estrategias de intervención. Cuando la capacidad de hacer frente a una situación que nos supera queda comprometida solo queda espacio para intervenir, es decir poner en práctica estrategias que devuelvan el sistema a la calma. De nuevo, las estrategias de intervención no dan resultado si no han sido interiorizadas previamente. "Decirle a un alumno que respire hondo cuando está estresado simplemente no funciona" afirma Carol. "Las rutinas y la estabilidad son esenciales para reducir el estrés, por lo que, cuando los alumnos muestran signos de ansiedad porque se están preparando para un examen, es recomendable que todos los recursos a su alcance sean lo más familiar y conocidos posible, para que no se produzcan situaciones inesperadas" añade.

3. Ayudar a expresar las emociones. Ante una situación de demasiada presión se recomienda fomentar una conversación fluida cuando el joven esté listo y dispuesto a hablar, evitando ser intrusivos. "Mostrarse abiertos y estar disponibles, pero sin forzar la conversación en el momento equivocado, es lo más adecuado, ya que a los niños y jóvenes a menudo les resulta más fácil hablar mientras realizan otra actividad, como dibujar o salir a caminar" señalan desde BSB. Asimismo, hay que evitar caer en la tentación de tranquilizar a los jóvenes y ofrecer soluciones para que se sientan mejor. Es preferible dedicar primero tiempo a escuchar al joven, hacerle preguntas y mostrar interés en ver las cosas desde su perspectiva, aceptando su preocupación, enojo o tristeza. "Es importante reconocer que este tipo de sentimientos son comunes y comprensibles, y que aunque los sentimientos físicos que pueda experimentar en su cuerpo puedan parecer desagradables, son normales" añade la responsable de Soporte al Estudiante de The British School of Barcelona.

4. Enfatizar la confianza en la capacidad resiliente del joven. El objetivo final debe ser explorar juntos formas alternativas de ver las cosas que podrían ayudar a poner las preocupaciones en perspectiva y, a su vez, resultar en conclusiones que provoquen menos ansiedad. Para ello, es importante involucrar al joven en pensar en diferentes estrategias para encarar la situación y mejorar su autoestima y su capacidad de resiliencia ante las adversidades.

5. Modelar una respuesta tranquila y medida. Los jóvenes son especialmente sensibles a su entorno y si detectan que otros a su alrededor están ansiosos, observarán su comportamiento para determinar si ellos también deben sentirse así. "Incluso en aquellas situaciones más estresantes, es importante mantener la calma en el exterior. Esto ayudará a los jóvenes a entender que hasta las cosas más difíciles pueden ser manejables" explica Coleman.

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