Ecoaula

Los niños aterrizan en la escuela mucho más fácilmente que sus padres en el trabajo

  • Como señala el psicopedagogo y profesor de Psicología de la Universitat Abat Oliba CEU, Ramón Novella, los niños se adaptan mejor a los cambios, por lo que es raro que tengan un estrés postvacacional como el que manifiestan algunos adultos
Madrid

Como a todo el mundo, a los niños, después de un largo paréntesis sin obligaciones escolares, les cuesta volver. Sin embargo, esa resistencia a retomar las rutinas del día a día es mucho menor que en la mayoría de los adultos. Se podría decir que les cuesta menos regresar a la escuela que a sus padres volver a la oficina.

Como señala el psicopedagogo y profesor del grado en Psicología de la Universitat Abat Oliba CEU, Ramón Novella, "los niños se adaptan fácilmente a los cambios, mucho mejor que los adultos. Por eso, el proceso de aterrizaje se hace mucho más sencillo".

Además, hay que tener en cuenta que para ellos la vuelta no sólo significa el final de las vacaciones sino que también viven expectantes el reencuentro. Así, "aunque a algunos les cueste volver", hay muchos casos en los que "se da el efecto contrario y tienen la ilusión de volver al colegio para encontrarse con sus amigos".

Por estos motivos, no es usual encontrar en los más pequeños un síndrome postvacacional equiparable al que sufren muchos adultos. De hecho, advierte este especialista, "en muchos casos el síndrome postvacacional de los niños viene generado por sus propios padres".

En este sentido, Novella cree que hay que transmitir un mensaje positivo respecto al inicio del nuevo curso escolar y para ello es fundamental que "los padres demos ejemplo". Hay que tener presente que "si continuamente estamos transmitiendo el pesar por el final de las vacaciones y la vuelta al trabajo, queramos o no, estamos generando en nuestros hijos la misma actitud de queja y negativismo".

Síntomas de estrés

En el caso de que, en efecto, el niño viva con angustia excesiva el final de las vacaciones y el inicio del curso y no lo comunique, hay formas de detectar esa inquietud. "Si su comunicación es difícil, si rechaza hablar del nuevo curso, si demuestra nervios, dificultades en el sueño o en la alimentación, serán señales de alerta que nos pueden ayudar a detectar esta angustia", explica el profesor de la UAO CEU.

Es recomendable observar a los hijos especialmente si con el inicio de curso llegan cambios sustanciales en la vida del niño, como podría ser un nuevo colegio o el salto a un ciclo educativo distinto. En estos casos, Novella recomienda "anticiparse a los cambios, explicando adecuadamente que pasará en este futuro próximo, cómo serán las cosas, que experiencias se vivirán. Y luego es importante, durante los primeros días estar muy atentos a sus reacciones".

Descansar, pero manteniendo el ritmo

En principio, tampoco sería necesaria una estrategia de 'aterrizaje' en la realidad del día, ya que las vacaciones tampoco deben haber supuesto una ruptura radical con las rutinas del resto del año. "Las vacaciones son para descansar, pero no para perder las rutinas y los hábitos. Cuando un niño rompe totalmente el ritmo durante las vacaciones se le hace más difícil la incorporación al ritmo escolar. Es recomendable que durante las vacaciones los niños sigan con un ritmo y unos horarios dentro de un ambiente de descanso y cambio de actividad", reflexiona este psicopedagogo.

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin