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Educación superior, investigación e innovación cruciales para el desarrollo económico de los países mediterráneos

Madrid

Los esfuerzos de cooperación regional en los campos de la educación superior, la investigación y la innovación siguen siendo cruciales para aumentar la empleabilidad y promover el diálogo para los jóvenes del Mediterráneo. De ahí que la Unión por el Mediterráneo (UpM) -una institución mediterránea que reúne a 42 países (Estados Miembros de la Unión Europea y 15 países del sur y este del Mediterráneo)-, haga hincapié en que el diálogo en la región mediterránea sobre la internacionalización de la educación superior sirva no solo para mejorar la calidad de la enseñanza sino también los estándares de educación e investigación. Un diálogo que tiene como objetivo, por un lado, facilitar el aprendizaje continuo de manera conjunta entre los países de la UpM sobre políticas y prácticas que abordan desafíos y prioridades comunes y, por otro, fomentar proyectos e iniciativas los países de la UpM.

Con la intención de abordar las necesidades regionales y allanar el camino para un cambio de escala en los mecanismos de apoyo, la UpM lanzó un estudio en el mes de junio, bajo el título ''The Internationalisation of Higher Education in the Mediterranean'' y que ha sido realizado por la Unión de Universidades del Mediterráneo (UNIMED), destinado a servir como una herramienta eficaz para los responsables políticos pero también para las instituciones educativas. El estudio se enfoca en la internacionalización de la educación superior en diez países -Argelia, Egipto, Israel, Jordania, Líbano, Libia, Mauritania, Marruecos, Palestina y Túnez- centrándose especialmente en los recursos y oportunidades disponibles a nivel nacional y regional, que sirvan para transformar los sistemas e instituciones de educación superior. Para conocer más en profundidad acerca del estudio que han realizado, Itaf Ben Abdallah, Senior Advisor, Higher Education & Research junto con João Lobo, analista de proyectos de la Unión por el Mediterráneo, responden acerca de la importancia de la educación superior para el desarrollo económico de las regiones mediterráneas y los principales hallazgos tras la investigación.

¿Cómo definiríais la internacionalización de la educación superior? ¿En qué consiste exactamente? ¿Qué tipo de obstáculos impiden una internacionalización efectiva?

Una buena definición es la de la Asociación Internacional de Universidades (IAU), que especifica que ''la internacionalización de la educación superior es el proceso intencional de integrar una dimensión internacional, intercultural o global en el propósito, las funciones y la prestación de la educación postsecundaria, con el objetivo de mejorar la calidad de la educación y de la investigación para todos los estudiantes y el personal académico, así como de efectuar una contribución significativa a la sociedad''. Esta definición subraya que la internacionalización es un proceso deliberado, no una experiencia pasiva, y destaca que no se trata de un objetivo en sí mismo, sino de un medio para mejorar la calidad y los estándares de la educación superior y de la investigación. Además, señala que la internacionalización debe satisfacer las necesidades de la sociedad e ir más allá de la movilidad física. De hecho, es un proceso que abarca múltiples niveles: el compromiso de los dirigentes académicos, la gobernanza de las instituciones, los programas de estudio, los servicios de apoyo a docentes y personal administrativo, la movilidad, y las redes y asociaciones de universidades.

La cooperación regional en materia de educación superior, investigación e innovación desempeña un papel fundamental para mejorar la empleabilidad de los jóvenes

Los obstáculos a una internacionalización efectiva en la región mediterránea que ha identificado el informe incluyen: la falta de equivalencia en los sistemas de reconocimiento de créditos y cualificaciones; las dificultades en la obtención de visados para movilidad internacional, en particular el acceso a Europa para la ciudadanía de la región MENA; y la falta de investigadores, facultades de educación superior, y recursos financieros, sobre todo en la región MENA, para atraer y retener a los mejores académicos y ofrecer docencia y facilidades de investigación competitivas.

¿Cómo la producción de conocimiento puede mejorar al desarrollo económico? ¿Y cuál es el rol, en materia de educación superior, que desarrolla la Unión por el Mediterráneo? ¿Por qué la cooperación regional es clave para la educación?

La región mediterránea alberga una de las poblaciones más jóvenes del mundo. El incremento en el número de jóvenes en el sur del Mediterráneo ha contribuido a crear una gran población de estudiantes universitarios. El aumento del número de jóvenes tiene implicaciones significativas para los mercados laborales de la región: el Banco Mundial estima que en la región MENA 300 millones de jóvenes se incorporarán al mercado laboral hasta 2050. Eso requerirá tanto la creación de millones de puestos de trabajo como una juventud debidamente preparada y capacitada.

La cooperación regional en materia de educación superior, investigación e innovación desempeña un papel fundamental para mejorar la empleabilidad de los jóvenes para que puedan contribuir al crecimiento económico. Juntos podemos proporcionar una educación más consistente entre países, más relevante a los desafíos actuales, y de mayor calidad. Además, podemos asegurarnos de proveer a los trabajadores del futuro con las habilidades necesarias para prosperar en el mundo laboral del siglo XXI.

La investigación y la educación superior contribuyen al crecimiento económico cuando están vinculadas al sector industrial, así como la producción y los servicios

También estamos elaborando una estrategia sobre el rol de las instituciones de educación superior en el apoyo a la formación profesional. Su objetivo es evaluar el estado de la situación, las mejores prácticas, las carencias, las herramientas existentes, las oportunidades disponibles, y formular recomendaciones para mejorar la formación profesional en el Mediterráneo.

La UpM, con el apoyo de la agencia de desarrollo alemana GIZ, también organiza talleres de capacitación para mejorar la empleabilidad de investigadores y graduados, ya que sabemos que, en los países del sur del Mediterráneo, paradójicamente, la tasa de paro de los que tienen educación terciaria es más alta que la de los que no la tienen, alcanzando un promedio del 30%.

La investigación y la educación superior contribuyen al crecimiento económico cuando están vinculadas al sector industrial, así como la producción y los servicios. La interacción constante entre educación, investigación e innovación hace posible una innovación económicamente viable. Además, la movilidad de los estudiantes puede actuar como vehículo para dirigir la investigación hacia problemas comunes, y facilitar la adopción de tecnologías digitales para la ciencia y la educación, como las plataformas científicas abiertas. Estas permiten que los países aprovechen las nuevas oportunidades de cooperación regional, especialmente en el contexto de la pandemia de la COVID-19.

¿Cuáles han sido los datos que más destacaríais del estudio que habéis presentado recientemente? ¿Cuáles son las conclusiones más relevantes?

La investigación revela que hay dificultades, pero también existen oportunidades. Se trata de una región joven, llena de dinamismo y deseosa de cooperar. El informe muestra claramente que hay debilidades en los sistemas de educación superior en el sur del Mediterráneo, por ejemplo, una falta generalizada de recursos, barreras lingüísticas y programas de intercambio poco atractivos. No obstante, la participación activa de universidades e instituciones internacionales demuestra que todos los actores están dispuestos a acercarse unos a otros y trazar nuevos caminos de cooperación.

Los principales hallazgos, comunes en más de un país, son los siguientes: Erasmus+ es incontestablemente el programa que generó el mayor impacto en las estrategias de internacionalización de las instituciones de educación superior, y la movilidad académica se realiza, en gran medida, del sur al norte de la región. En esta línea, la movilidad e internacionalización sur-sur es escasa, debido a la baja atractividad de las instituciones y a la falta de visibilidad de la investigación.

El estudio también destaca cómo, en la mayoría de los casos, la internacionalización se identifica simplemente como movilidad. Sin embargo, una estrategia de internacionalización más integral sería muy beneficiosa para las instituciones y el personal, ya que aumentaría su atractivo. La movilidad y los intercambios de estudiantes son una parte importante de la internacionalización, pero existe una gran variedad de actividades llevadas a cabo internamente, en particular la movilidad virtual que permiten las TIC que extienden los beneficios de la internacionalización y tienen un alcance más amplio. Además, en el contexto de la pandemia de la COVID-19, estas actividades emergen como elementos a priorizar en las estrategias de internacionalización de las instituciones de educación superior en toda la región mediterránea.

¿Cuáles son los principales proyectos que se van a desarrollar próximamente -en el área de educación superior e investigación- de forma conjunta entre la UpM y los países participantes? ¿Cuáles son las necesidades a subsanar de la región de la UpM?

Para un Mediterráneo próspero, es imperativo contar con sistemas educativos de calidad, que capaciten los jóvenes y les permitan acceder al mercado de trabajo. Sin embargo, la educación en la región enfrenta varios desafíos y no está cumpliendo sus promesas de contribución al crecimiento económico y a la movilidad social, ya que muchos jóvenes se gradúan sin las habilidades y los conocimientos adaptados a mercados laborales cada vez más cambiantes.

Es clave generar un mayor compromiso con la internacionalización desde el liderazgo universitario, y reconocer que el personal administrativo es un elemento esencial para apoyar la internacionalización

Dado que la última reunión ministerial de la UpM sobre Educación Superior tuvo lugar hace casi 15 años, en 2007 en El Cairo, debemos reflexionar sobre la oportunidad de organizar sin demora una nueva reunión. El mundo post-covid será diferente. Además, la tendencia mundial hacia una nueva generación de universidades hace que sea imprescindible una iniciativa ambiciosa que cubra toda la región.

Otro punto a tener en cuenta es la necesidad de entablar un diálogo regional renovado. Para los países de la región es clave generar un mayor compromiso con la internacionalización desde el liderazgo universitario, y reconocer que el personal administrativo es un elemento esencial para apoyar la internacionalización. Además de ampliar la cooperación bilateral hacia un enfoque regional temático, promover la cooperación internacional en las ciencias humanas y sociales, ya que a menudo quedan en segundo lugar en favor de las ciencias exactas, simplificar y armonizar los trámites burocráticos; y mejorar la internacionalización en el ámbito de la investigación, los que supone una mayor inversión en investigación, desarrollo y tecnología.

Es importante también destacar el rol de dos universidades que tienen una misión específicamente euro-mediterránea de responder a los retos prioritarios de la región, creando al mismo tiempo espacios de diálogo intercultural: la Universidad Euro-Mediterránea de Fes, en Marruecos, y la universidad EMUNI de Piran, en Eslovenia.

¿Qué cambios se han de realizar para mejorar la educación superior en los países pertenecientes a la UpM?

Los desafíos existentes se han visto agravados por la pandemia de la COVID-19, sus restricciones y las consecuencias económicas de la crisis. Además, la interrupción causada por la COVID está provocando un replanteamiento general sobre el papel de la educación y el empleo. Cada vez está más claro que se están produciendo cambios estructurales, que alterarán de forma permanente el papel de la educación.

Es imprescindible que los gobiernos inviertan en la educación superior y colaboren con instituciones educativas y organizaciones internacionales para garantizar las mejores oportunidades para la juventud

Los hallazgos del reciente estudio ayudan a comprender mejor la importancia de la internacionalización de la educación superior en el área euro-mediterránea. El estudio presenta una serie de recomendaciones, tanto a nivel nacional como regional, que han sido formuladas teniendo en cuenta las prácticas e iniciativas existentes más relevantes que se pueden replicar y ampliar en la región. Señalan, por ejemplo, propuestas para mejorar los mecanismos de intercambio de información, la importancia de las sinergias y complementariedades entre los dispositivos de movilidad existentes y los mecanismos de desarrollo de capacidades de las instituciones de educación superior.

¿Hacía qué panorama se está dirigiendo la educación superior? ¿Por qué es necesario que los gobiernos inviertan en ella?

La internacionalización es un factor importante para mejorar la calidad de la educación superior, lo cual ofrece ventajas significativas para los estudiantes, desarrollando las competencias necesarias para el siglo XXI y la empleabilidad de los graduados. Al mismo tiempo, promueve la innovación, lo que contribuye al crecimiento económico, y dirige el enfoque científico hacia problemas y desafíos comunes en la región.

Es imprescindible que los gobiernos inviertan en la educación superior y colaboren con instituciones educativas y organizaciones internacionales para garantizar las mejores oportunidades para la juventud de hoy, y para que estos jóvenes puedan contribuir al crecimiento y a la prosperidad de la región.

Sin embargo, hasta la fecha, la internacionalización se ha implementado de manera desigual y con efectos limitados en la región mediterránea. Por eso, es necesario promover una estrategia que impulse el avance de la internacionalización en la región, convirtiéndola en una prioridad para las instituciones de educación superior. Aunque pueda existir cierta competencia entre instituciones, sin duda, una mayor cooperación beneficia a todos los actores.

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