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Estudiantes de enfermería en prácticas relatan su experiencia en tiempos de pandemia

  • La Escuela Universitaria de Enfermería Gimbernat ha recopilado algunos testimonios
Madrid

Que la pandemia ha trastocado nuestros planes en todos los sentidos no es ninguna novedad, pero de toda adversidad podemos salir reforzados. Este es el punto de partida que se han planteado des de la Escuela Universitaria de Enfermería Gimbernat, que ha querido conocer de primera mano algunos testimonios de sus alumnos durante su periodo de prácticas. El centro educativo ha hecho un gran esfuerzo y seguimiento para garantizar que la formación práctica de los estudiantes se cumpla con las máximas garantías de seguridad, sin perder calidad en la enseñanza. "Está siendo todo un auténtico reto", apuntan Pilar Flor y Rosario Cabello, responsables de coordinar el programa de prácticas de la titulación. La situación pandémica ha supuesto un aprendizaje en todos los sentidos.

Aprender sobre el terreno de juego

"Como estudiante he podido ver y aprender en primera persona cómo se ha vivido la pandemia", empieza Irene Jalón, estudiante de 4º curso del grado de Enfermería de las Escuelas Universitarias Gimbernat. En su caso, la primera ola de hace un año supuso la suspensión del programa de prácticas, pero ha podido ganar esta experiencia durante los pasados meses desde el área de medicina nuclear del Hospital Vall d'Hebron: "Allí cambió todo: los EPI eran diarios, existía un protocolo de aislamiento de pacientes Covid y mantuvimos las máximas medidas preventivas… son protocolos que, de entrada, son chocantes. Son circunstancias nuevas, pero hay que salir y buscar soluciones. Esta es la parte positiva, que aprendes a desenvolverte en un lugar de trabajo que no siempre será el mismo".

Superar la barrera del miedo

Algunos estudiantes de enfermería se han encontrado en primera línea de fuego durante su aprendizaje. En el caso de Ana Castell, alumna de 4º curso del grado de Enfermería en la Escuela Universitaria Gimbernat, que ha trabajado durante unos meses en el Centro de Urgencias de Atención Primaria "17 de Setembre" del Prat de Llobregat. "Han sido las prácticas de las que más he aprendido, tanto a nivel profesional como personal", asegura, "porque, además de ganar seguridad en misma, algo clave en esta profesión, he roto la barrera del miedo". La alumna ha explicado que, en este tiempo, ha aprendido a hacer PCR y ha estado en contacto con pacientes Covid continuamente: "Lo he hecho porque he querido. Es algo que debía aprender porque será lo que me encontraré el día de mañana. Y me he sentido siempre muy acompañada, por la universidad y por el centro sanitario".

El acompañamiento emocional de los pacientes

Por su parte, otros compañeros se han sumado al programa de auxilio sanitario para continuar su aprendizaje práctico. Es el caso de Alberto Ortiz, también alumno de 4º curso del grado de Enfermería, que decidió apuntarse tras unos meses trabajando en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat del Vallès. "Si lo apruebo todo voy a ser enfermera y voy a trabajar con lo que me encuentre. Adherirme a este programa era una manera de empezar a vivir en primera persona lo que me encontraré en unos meses, es una buena manera de prepararme paulatinamente para lo que será mi profesión", cuenta Ortiz. "Creo que las nuevas generaciones de enfermeras vamos a darle mucho más valor al acompañamiento del paciente, más allá de su patología. Desde la universidad dan mucho valor a la medicina holística, pero las circunstancias han hecho que hoy sea aún más importante" añade.

El teletrabajo también en programas de prácticas

Ruth Aguilera ha podido participar en distintos programas de prácticas sobre el terreno, igual que sus compañeros de estudios, pero, además, recientemente ha tenido la oportunidad de trabajar en el Departamento de Atención a las drogodependencias de la Agència de Salut Pública de Catalunya. "Ha sido un poco extraño porque nuestra profesión implica un contacto continuo con el paciente, una interacción", comenta la estudiante, "a pesar de que he tenido un gran acompañamiento por parte de mis tutoras y que me he podido autogestionar el tiempo, ha sido una experiencia muy diferente". Aguilera ha valorado positivamente esta experiencia, ya que "todo suma". "La situación vivida nos ha dado herramientas para afrontar todo tipo de circunstancias", añade.

Un curso que se desarrolla sin guion

La pandemia también está afectando al día a día de todos los centros educativos y las universidades no son ninguna excepción. Además de los continuos cambios en cuando a las restricciones de movilidad y de reunión, algunos departamentos han tenido que trabajar a contrarreloj para garantizar un programa de prácticas de calidad a sus alumnos.

Pilar Flor, coordinadora de titulación de la Escuela Universitaria de Enfermería Gimbernat, y Rosario Cabello, profesora titular del centro, han sido las responsables de coordinar dicho programa en un curso que han definido como "muy complejo". "Nos hemos tenido que adaptar a todo de un día para otro, reinventarnos continuamente para que nuestros alumnos puedan seguir con su aprendizaje con la máxima calidad y seguridad posible", aseguran.

Por otro lado, la situación ha generado mayor conciencia de la profesión elegida y ha reforzado su capacidad de adaptación: "Estos alumnos han crecido en todos los sentidos, la situación les ha hecho dar el 100%, a veces incluso un poco más de lo que se pensaban".

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