Ecoaula

¿Pasamos el aprendizaje a las redes sociales?

  • Son muchas las universidades que han puesto sus clases grabadas en abierto
Madrid

La docencia en remoto ha sufrido una explosión en el último año debido a la situación epidemiológica en la que nos encontramos. En este contexto, son muchos los profesores que, a modo individual, han abierto canales de comunicación a través de redes sociales, por medio de los cuales transmiten ciertos conocimientos. De igual modo, son muchas las universidades que han puesto sus clases grabadas en abierto. ¿Pero es verdaderamente efectivo el aprendizaje más allá de las aulas?

Una de las cosas que más nos gusta de la ciencia son los experimentos. Permiten responder preguntas de investigación de una manera robusta, ya que comparan el comportamiento de dos grupos, el de tratamiento y el de control, ante un mismo hecho o estímulo. Para ello, desde el campus de San Sebastián de Deusto Business School hemos realizado un experimento con la finalidad de analizar si las redes sociales se pueden convertir en un medio de transmisión de conocimientos. En dicho experimento dividimos a los alumnos de primero de bachillerato de un colegio de San Sebastián en dos grupos. A uno de ellos se les dio una clase sobre la medición de la innovación, usando para ello los directos de Instagram (20 minutos), y sin emplear ningún material complementario como trasparencias o lecturas. Al otro grupo se le proporcionó el mismo material que se impartía en Instagram, pero en un documento escrito. Este grupo no tenía ninguna interacción con el docente, y también contó con 20 minutos de lectura.

Los resultados revelaron que a los estudiantes les gustó más la experiencia de Instagram (la diferencia es estadísticamente significativa). Además, éstos se mostraron mucho más dispuestos a repetir la experiencia en mayor proporción que los alumnos que recibieron la lectura (diferencia estadísticamente significativa). Sin embargo, la clase por Instagram no conllevó que los estudiantes que atendieron a la misma respondiesen mejor a las preguntas vinculadas con el conocimiento de la sesión, ya que no hay diferencias significativas en las respuestas correctas entre quienes siguieron la clase por Instagram y quienes trabajaron con la lectura asignada. Por tanto, los estudiantes SÍ que se lo pasaron mejor a través de Instagram, pero NO aprendieron mejor lo que se les exponía.

A bote pronto, los resultados no sorprenden. Los alumnos se divierten más cuando participan en redes sociales. Sin embargo, nuestros resultados muestran que el hecho de pasarlo bien no incide en el aprendizaje, ya que no hay diferencias significativas en el grado de comprensión. Este análisis contradice lo que indican estudios de neurociencia que indican que aprendemos mejor cuando tenemos una experiencia de aprendizaje emocionalmente positiva, ya que, desde el punto de vista conceptual y de aprendizaje, el resultado es similar entre las dos alternativas. Nuestros resultados por lo tanto van en detrimento de la aportación que pueden tener las redes sociales como medio de aprendizaje. A pesar de que los alumnos se lo pasan mejor en una red social que en un aula, las redes sociales no parecen ser el medio más eficaz para trasladar conocimiento y, por tanto, todo el tiempo que invierten ahí no es productivo ni aunque el contenido que se les traslade sea de valor. ¿A qué puede ser debido?

La formación online permite tener unas externalidades mucho mayores que las de la formación presencial en el aula. Por ejemplo, permite grabar la sesión de manera que los alumnos la puedan reproducir tantas veces como necesiten, y permite llegar a una audiencia mucho mayor (p.e. alumnos en otros países o ciudades) que la que se puede tener en cualquier aula, evitando desplazamientos o haciendo frente a situaciones de pandemia como la que estamos viviendo y que nos obligan a confinamientos domiciliarios. Además, existen estudios que indican que los resultados académicos de la educación online no son peores. Todo esto, parece que está sirviendo de acicate a algunas instituciones educativas para apostar por la educación online o, cuando menos, híbrida. Sin embargo, la variable nueva que introducimos en este experimento es utilizar las redes sociales como canal en esa formación a distancia, dado que nuestros jóvenes pasan horas y horas en sus redes sociales escuchando a influencers varios. Como hemos indicado, a tenor de nuestros resultados, a pesar de que éstos influencers difundieran conocimiento, los alumnos no obtendrían mejores resultados a nivel de aprendizaje que los que se obtienen leyendo un libro.

Entre tanto, nosotros, en iNNoVaNDiS, el programa de formación en innovación y emprendimiento de Deusto Business School, seguimos queriendo vivir experiencias junto a nuestros estudiantes, al mismo tiempo que conversamos a través de nuestros directos de Instagram con quienes están trabajando a lo largo y ancho de todo el mundo en tratar de conseguir que este sea un mejor lugar.

Elaborado por Asun Ibáñez y Jon Mikel Zabala Iturriagagoitia, profesores de Deusto Business School

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