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¿Cómo afecta la modalidad online a los estudiantes universitarios?

  • La motivación es uno de los aspectos que más ha decaído en algunos alumnos
Madrid

La crisis sanitaria, social y económica ha entrado en la universidad modificando todo lo que antes se consideraba normal. Clases online, modelo híbrido, reducción de aforo o restricciones. La educación superior ya no es lo que era y está pasando por un momento muy crítico que afecta a toda la comunidad educativa. Por una parte, los profesores han tenido que reciclarse y aprender en tiempo récord a retransmitir una clase online y, por otra, los estudiantes han perdido todo contacto con sus compañeros para pasar a aprender a través de una pantalla. No se ha cambiado solo la forma de transmitir conocimientos, sino que la motivación de los alumnos ha decaído tanto que actualmente más del 60% de los que cursan un grado online abandonan la carrera.

La rutina es lo que más echa de menos Alicia Mayo, estudiante de 4º curso del Grado de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. "A pesar de que ahora estoy con las prácticas en el hospital, sí que considero que hubo momentos complicados cuando recibíamos clases de forma telemática, porque no teníamos una rutina como tal de ir y volver de clase" indica. Alicia considera que para no perder la motivación es fundamental que te guste lo que estás haciendo, aunque sea uno de los momentos más complicados para hacerlo. "Sí que es verdad que al principio me costaba más concentrarme, pero mi motivación no ha disminuido y tampoco me he planteado dejar la carrera", explica.

La experiencia universitaria se ha visto truncada completamente para muchos estudiantes que salieron de sus localidades y se fueron a estudiar a otras ciudades. Es el caso de Patricia Bautista, estudiante de 4º curso del Grado de Criminología de la Universidad de Salamanca, que afirma que, por la situación actual, está habiendo cambios muy drásticos que han modificado lo que era antes la vida universitaria. En cuanto a su motivación por la carrera, esta alumna manifiesta que: "no ha disminuido, pero sí noto que nos están mandando más trabajos que en un modelo presencial". Patricia es una de tantas universitarias que sí ha valorado seriamente la opción de volver a su lugar de origen para seguir estudiando: "lo he pensado, sí, sobre todo porque solo tenemos que ir presencial prácticamente una vez al mes". No obstante, lo ha descartado porque es su último año y prefiere aprovecharlo en la ciudad salmantina.

En la Universidad Pontificia de Salamanca la metodología que están llevando a cabo es también un modelo híbrido: una semana presencial y otra online, aunque muchos profesores son flexibles y permiten a los alumnos llevar a cabo una docencia telemática. Lucía Cubillas, estudiante de 4º de Psicología, cree que es bueno que den a elegir, aunque en su caso particular considera que es negativa la modalidad online: "Atiendo muchísimo menos, me distraigo más, no presto la misma atención y no aprendo tanto como lo haría de forma presencial". Esto afecta directamente a la motivación de esta alumna: "la mía ha disminuido totalmente y he llegado a preferir no ir a clase y quedarme haciendo otras cosas", confiesa.

A la hora de plantearse dejar la carrera, Lucía lo ha descartado porque es el último año, pero sí que afirma que "si estuviera en el primer curso, quizá no la dejaría, pero sí la aplazaría, porque no aprendes igual sin motivación".

En el caso de las formaciones que son más teóricas, la diferencia es mínima. Alberto Carro, estudiante de 4º del Doble Grado de Economía, Matemáticas y Estadística de la Universidad Complutense de Madrid, no cree que esta situación le afectara demasiado: "siento que tengo más libertad en cierto sentido". Además, en su facultad, según su opinión, se ha organizado todo muy bien a la hora de continuar con la enseñanza, por lo que su motivación continúa intacta desde el primer día que llegó.

Oferta sin cubrir

Otro de los problemas a mayores es la oferta universitaria que se queda sin cubrir. Según la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), España ve un descenso del 22% de la población en edad de cursar los estudios universitarios, pero los estudiantes han crecido un 5% y por eso se han incrementado el número de facultades y carreras, a pesar de que en realidad falten estudiantes para cubrirlas.

La Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas (CREUP) centra el foco del problema en que no existe ninguna regulación o racionamiento de las plazas ofertadas, sino que se guían por una ley de oferta y demanda. En este sentido, es importante destacar que el modelo de financiación de las universidades es en función del número de matriculados, por lo que hay sobresaturación de plazas de titulaciones que resultan baratas a las universidades, como es el caso de magisterio o derecho.

La presidenta de CREUP, Andrea Paricio, manifiesta que: "El número de plazas en titulaciones de grado y máster no van acompasadas con el número de plazas de doctorado, en exámenes de acceso o de oposiciones públicas, ni con la demanda del mercado laboral actual". Paricio considera que deberían existir ciertos elementos de regulación y de control como un mapa de titulaciones que regula tanto los títulos como las plazas que se ofertan.

Desde CREUP insisten en que esta situación no es novedosa, sino que con la situación actual se va a agravar. España es uno de los países más caros para acceder a la educación superior y, sino se aplican medidas de bajadas de tasas, esta situación afectará a los estudiantes con menos recursos económicos.

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