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Uno de cada cuatro profesores universitarios en España es asociado, según un estudio

  • Cataluña es la comunidad que utiliza más esta figura
Barcelona

Uno de cada cuatro profesores (un 25,2%) en las universidades públicas españolas es asociado, según un estudio del Observatorio del Sistema Universitario (OSU) presentado este martes, y que muestra un crecimiento "espectacular" de esta figura a partir del curso 2013-2014 aunque con diferencias significativas entre comunidades autónomas y centros universitarios.

Según ha explicado uno de los autores del informe 'Profesor asociado: ¿Experiencia profesional o precarización?' Alfonso Herranz, en el curso 2018-2019 había 25.081 profesores asociados en las universidades públicas españolas, pasando de ser en 2013-2014 un 20,9% del total del personal docente e investigador (PDI) a cinco años después representar el 25,2%.

Herranz ha remarcado que en su creación la figura del profesor asociado, que tiene como objetivo incorporar a la universidad personas que por su experiencia profesional puedan aportar al estudiantado conocimientos y experiencias ligadas al ejercicio y con contrato temporal, debe ser "excepcional" y no cubrir necesidades docentes ordinarias.

El estudio, que no incluye profesor asociado de ciencias de la salud al considerar que tiene características muy diferentes que el resto, indica como la figura del profesor asociado tuvo una caída entre los cursos 2009-2010 a 2012-2013, pero que a partir de ese momento se ha producido un crecimiento sostenido, en paralelo a que el resto de profesorado se ha mantenido "estancado", superando con creces las cifras que la figura tenía en 2009, cuando eran unos 23.000.

Esta figura no es homogénea en todas las universidades públicas con fuertes diferencias entre CC.AA.: donde tiene una mayor presencia es en Catalunya, con un 44,2% del total de PDI y un fuerte crecimiento en la última década, y Navarra, con un 41,4%, mientras que en el otro extremo destacan por su bajo uso Euskadi, Extremadura, Andalucía y Galicia, con entre un 8% y un 13%.

También se producen diferencias entre universidades, ya que se va desde el 5,5% en la Universidad de Jaén hasta el 58,7% en la Rovira i Virgili (URV) de Tarragona, aunque es la de Barcelona (UB) la que más tiene, con 2.425, y entre áreas, ya que supone un tercio en los departamentos de Ciencias Sociales y Jurídicas pero menos de un 10% en los de Ciencias.

La autora del estudio y presidenta del OSU, Vera Sacristán, ha resaltado el crecimiento "notable" de la figura en Catalunya, con un 37% en seis años, siendo la URV la que tiene mayor peso y con un fuerte crecimiento en la UB, la de Lleida (UdL) y la Politècnica de Catalunya (UPC).

Personal temporal

El estudio también analiza que debido al elevado número de profesores asociados y su crecimiento gran parte del sistema de universidades españolas "ha incumplido" el límite establecido por la LOMLOU que establece que el PDI con vinculación temporal --en el que se incluye el asociado-- no puede superar el 40% de la plantilla.

Según el informe, en el curso 2018-2019 ese porcentaje fue del 47%, representando los profesores asociados un 54% de ese personal temporal, y un total de 12 comunidades autónomas --Aragón, Baleares, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Catalunya, Comunidad Valenciana, La Rioja, Madrid, Murcia, Navarra y País Vasco--, con Baleares, Catalunya y Navarra con porcentajes más altos, y 32 de las 48 universidades públicas superaron el límite del 40%.

El informe señala que los porcentajes de profesorado temporal, tanto en los centros adscritos de las universidades públicas (44,7%) como en los centros propios (40,4%) y adscritos (56,3%) de las privadas no están alejadas de ese 47% en las universidades públicas.

Herranz ha considerado que los datos apuntan a que la figura del profesorado asociado "se está usando" para cubrir necesidades docentes ordinarias y estructurales y sustituyendo profesorado a tiempo completo por otro a tiempo parcial, precarizando la situación, y ha dicho que este docente es sensiblemente más joven.

El estudio señala como posible explicación de este aumento de profesores asociados la no exigencia de acreditación para su contratación, los límites en la reposición de docentes y la reducción de la financiación pública a las universidades tras la crisis y el bajo coste por hora de clase impartida en comparación con el profesorado permanente a tiempo completo.

Herranz ha alertado que el crecimiento del profesorado asociado y la "consiguiente precarización" del docente universitario puede reducir la actividad investigadora de las universidades, debilitar el vínculo del PDI con el centro, poner en riesgo la libertad académica del profesorado al aumentar su vulnerabilidad laboral y empeorar el aprendizaje del estudiantado.

También ha avisado de que en tiempos como el actual con la pandemia, el profesor asociado puede perder su empleo principal o renunciar a su condición de autónomo, que puede tener como consecuencia perder la posibilidad de renovar su contrato con la universidad.

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