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Las empresas que emplean a graduados en Formación Profesional venden más

  • La matriculación de alumnos en los ciclos formativos que componen la Formación Profesional en España se ha ido incrementando
Madrid

La formación profesional está ya a la orden del día y se ha convertido en una de las opciones más demandadas por los jóvenes españoles. Sus salidas profesionales y su formación práctica han hecho todavía más atractiva la oferta de adquirir nuevos conocimientos a través de los ciclos formativos profesionales.

Fundación Bankia por la Formación Dual y Fundación SEPI presentaron ayer un estudio que analiza el peso de la Formación Profesional (FP) en la industria española, así como la influencia de los técnicos de FP en los procesos productivos de las empresas que los contratan. La principal conclusión que se desprende del estudio es que las empresas con trabajadores titulados en FP son más competitivas e innovadoras.

Las cifras finales del informe muestran que las compañías que cuentan con graduados en FP promueven más estabilidad en el empleo, mejores salarios, más inversión en formación y en innovación, y son más productivas. Este análisis se ha elaborado a través de la Encuesta sobre Estrategias Empresariales (Esee), recogiendo datos de 1.808 empresas manufactureras representativas del conjunto del sector español.

En concreto, el estudio desvela que las compañías que emplean técnicos en FP ofrecen un contrato fijo y a tiempo completo al 83,7 por ciento de su plantilla, frente al 78,6 por ciento de las compañías sin esos profesionales. En cuanto a los salarios, el coste medio por empleado se situó en 44.500 euros, frente a los 31.800 de salario medio de las compañías que no contratan técnicos en FP.

La matriculación de alumnos en los ciclos formativos que componen la Formación Profesional en España se ha ido incrementando con el paso de los años. En el curso 2019/2020 la matriculación en Formación Profesional Inicial asciende a 861.906 estudiantes, destacando los estudiantes matriculados en FP Grado superior (49,7 por ciento), respecto a los de Grado medio (41,6 por ciento). Además, es un dato significativo que la matrícula de FP Básica ascienda al 8,7 por ciento, tanto por ser una modalidad reciente como por su carácter de puente entre la ESO y la FP Grado medio.

Según el informe de la Comisión Europea del primer semetre de 2019, España continúa teniendo el reto de aumentar el acceso y titulación en FP, en concreto, en Grado medio; a lo que se suma disminuir el abandono escolar, así como el desajuste entre oferta y demanda competencial, especialmente respecto a tecnologías avanzadas. Si se contempla a nivel autonómico, en grado medio las tasas más altas corresponden a Cantabria (30,8 por ciento), Galicia (29,2 por ciento) y Principado de Asturias (29,1 por ciento); y en Grado superior destaca País Vasco (40,7 por ciento), Galicia (32,4 por ciento) y Cantabria (32,4 por ciento).

Un 22% de los trabajadores encuestados de la muestra tiene estudios de FP

Más reciente es la FP Dual, que se lanzó en el curso 2012/2013 y alterna procesos de enseñanza y aprendizaje en la empresa y en el centro educativo. Este tipo de formación tiene un mayor desarrollo en los ciclos de Grado superior, seguido por el Grado medio y muy escaso en la FP básica. Según este estudio, en todos los ciclos destaca la familia profesional de Administración y Gestión.

Industria 4.0

Una de las estrategias para fortalecer la industria europea se basa en la digitalización productiva y empresarial, con un destacado enfoque en la incorporación de tecnologías avanzadas. Esta revolución, según el informe, se fundamenta en el desarrollo de la Industria 4.0, que en palabras de la Unión Europea se refiere a la organización de los procesos de producción basados en la tecnología y a los dispositivos que se comunican entre sí de forma autónoma a lo largo de la cadena de valor.

En este sentido, el sistema de FP puede ayudar a crecer y fortalecer las capacidades clave de las empresas desde una perspectiva multifuncional; es decir, tanto formando y capacitando a los empleados presentes y futuros, como aumentando su capacidad de asimilación de nuevas tecnologías, facilitando el uso compartido de recursos productivos y tecnológicos y apoyando en parte los nuevos desarrollos.

Desde el sistema de FP, tanto del ámbito eduativo como del empleo, se ofrece formación y capacitación a través de ciclos formativos, programas de especialización, programas de formación para empresas, etc. El hecho de que se convierta en un vehículo eficiente de cualificación para la Industria 4.0 requiere que desde el sistema de FP se elabore una propuesta de ciclos, cursos y contenidos alineada a las necesidades a medio y largo plazo de la Industria 4.0.

Los beneficios que aporta este sistema a las empresas industriales 4.0 parten de una concepción integral y avanzada de la FP, y su consecución supone un esfuerzo privado y público. El aprendizaje organizativo y personal es clave para lograr la innovación y competitividad de las empresas. Es en este punto donde la Formación Profesional adquiere un mayor sentido y valor.

Formación del sector

El nivel educativo del empleado industrial muestra una clara dualidad, el reto de la formación todavía sigue pendiente en la empresa industrial. Dos terceras partes de los empleados industriales, según el estudio, cuentan con estudios de formación secundaria. Por su parte, un 14 por ciento presenta un nivel de formación universitaria. Por último, un 22 por ciento de los empleados de la muestra tiene formación con origen en la FP. De ellos, un 11 por ciento de empleados con Formación Profesional de grado superior y otro 11 por ciento de grado medio.

Las compañías que emplean a técnicos en FP ofrecen contrato fijo y a tiempo completo

El fomento de este tipo de formación, tanto en el ámbito de los jóvenes como de los adultos, refuerza procesos de aprendizaje ágiles, eficientes y apegados a las especificidades de las empresas en general. La interacción entre el mundo educativo y formativo se está transformando, haciendo más difusa la separación entre ambos entornos. No obstante, los dos escenarios han de ser conscientes de su potencial y de la necesidad de invertir en una formación en alternancia flexible y adaptada a cada contexto. En este sentido, en la medida en que la industria manufacturera se reinvente y se configure como una empresa formadora, su desarrollo humano, tecnológico y empresarial se verá potenciado.

Aquellas empresas industriales con empleados titulados en FP presentan mayores volúmenes de ventas, valor añadido bruto, activo y empleo. Junto con una mayor estabilidad del empleo, esta clase de formación también se asocia con mayores esfuerzos en la capacitación de los empleados. La mayor estabilidad y esfuerzo en formación en las empresas con FP de sus empleados también se traduce en mayores retribuciones. De esta forma, el coste medio de personal por trabajador en estas compañías se situó en 2016 un poco por encima de los 44.500 euros, un 28,7 por ciento más que el de las empresas que no contratan trabajadores titulados en FP. Además, también son más eficientes y el grado de apertura internacional es mayor.

El sistema de FP es esencial para la Industria 4.0 en su rol de proveedor y capacitador del capital humano de las empresas, desde un enfoque de aprendizaje. La FP es clave para formar tanto a los nuevos trabajadores como a los actuales para que sus competencias a lo largo de la vida sean las apropiadas ahora y en el futuro.

La formación de los empleados en competencias técnicas y transversales (liderazgo, trabajo en equipos virtuales, etc.) es crucial bajo esquemas de aprendizaje a lo largo de la vida. Asimismo, la contratación de nuevos trabajadores implica que sus perfiles y competencias estén alineados a dichas necesidades empresariales. Concretamente, en el caso español, el incremento del nivel competencial de los trabajadores para abordar la digitalización y globalización implica la transición hacia un modelo educativo y formativo de aprendizaje a lo largo de la vida (importancia de la trazabilidad), nuevas formas de trabajar y aprender, nuevos roles de las empresas tanto en la formación (como estrategia de competitividad) como en el uso más eficiente de las competencias en el trabajo.

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