Distribución

Los vinos andaluces celebran su primer congreso internacional en Madrid

  • Madrid acogerá un encuentro en abril de las principales denonimaciones
  • Cerca de 200 bodegas unen sus fuerzas para ganar ventas
  • El objetivo es impulsar los vinos tradicionales
César Saldaña, del Consejo Regulador de Vinos de Jérez

Los cuatro consejos reguladores de las denominaciones de origen de Jerez y Manzanilla de Sanlúcar, Montilla-Moriles, Málaga y Condado de Huelva, quieren sumar fuerzas para actuar como una sola voz de cara al mercado nacional e internacional, haciendo valer su hecho diferencial ante otras DO, sobre todo en un momento en el que frente al interés por las variedades de uva (pinot noir, cavernet, sauvignon, etc.), como ocurre en el mercado norteamericano, se está poniendo el acento en las indicaciones geográficas como hecho diferencial.

Y es en ese contexto donde los vinos de Andalucía tienen mucho que decir. "Son unas denominaciones de origen con unas identidades muy marcadas, con una singularidades y una diferenciación muy clara", subraya César Saldaña, director general del Consejo Regulador del Vino de Jerez.

El número de bodegas inscritas en cada consejo regulador es de 70 para Jerez; 57 para Montilla-Moriles; 47 para Málaga y 21 para Condado de Huelva. En total 195 bodegas que están colaborando para sobresalir en los mercados y ganarse en favor del gran público con iniciativas como el 'I Congreso Internacional sobre Vinos Tradicionales de Andalucía', que tendrá lugar en Madrid entre el 1 y 3 de abril, o participando conjuntamente en salones internacionales de vinos fortificados, como el que se celebrará en Londres esta Semana Santa y en el que, además de los vinos tradicionales andaluces, se van a dar cita otros fortificados como Marsala o Madeira.

César Saldaña recalca que frente a otras denominaciones de origen, que tienen mucho producto sustitutivo, un fino de Jerez, un Pedro Ximénez de Montilla o un moscatel de Málaga, tienen una singularidad que los hace únicos e irremplazables. "Quizás peleemos en unos segmentos más reducidos, en algunos países incluso de nicho, pero son segmentos en los que tenemos muy poca competencia", dice. "En este primer congreso internacional", continúa "hemos puesto el acento en que nuestros vinos tradicionales, no responden solamente a un terruño, a unas condiciones microclimáticas, sino que responden también a unos métodos de elaboración muy genuinos que son el resultado de siglos de tradición vitivinícola, y cuyo resultado son unos vinos muy especiales como los vinos de crianza biológica, las manzanillas, los finos o los vinos de crianza oxidativa.

Llegar a más público

Saldaña recalca que la tradición de los vinos tradicionales andaluces no está reñida con la innovación. Refiere el caso de las sacas, que es como se llama a los embotellados especiales. "Por ejemplo, una manzanilla es diferente si se embotella en primavera o en otoño" y a novedades como los finos palma de bodegas como González-Byass "con unos niveles de vejez especialmente elevados". Y es que llegar a un público amplio e interesado en las novedades del sector es otro de los objetivos de los consejos reguladores andaluces. "Sin duda, las bodegas somos competidores, pero aquí de lo que se trata es de dar a conocer nuestros vinos de forma conjunta para ser más productivos y posicionarnos como lo que somos, vinos. Todavía hay mucho público que piensa que los vinos son los blancos, los tintos y, si acaso, los rosados, y lo demás son cosas raras. El mundo del vino es mucho más rico que todo eso". Saldaña recuerda que hace ya dos años, en el salón Vinoble de Jerez, exclusivo para generosos, fortificados, dulces o especiales, con presencia de vinos Oporto, Marsala, Tocai, vinos de hielo, etc., pusieron de manifiesto que hay formas de hacer distintas a las habituales.

"Los vinos blancos, los tintos, los rosados e, incluso algunos espumosos, responden a unos métodos de elaboración que son los que desarrollaron los franceses. Y sin embargo, hay zonas vinícolas en el mundo, no muchas, donde nos hemos empeñado en seguir manteniendo nuestros métodos tradicionales de elaboración. Unos vinos que en ferias como Vinexpo en Burdeos, o ProWine en Düsseldorf, quedaban en un segundo plano. De ahí que hace veinte años se creará el salón Vinoble". Una situación que Saldaña dice que está cambiando en tanto que ya son muchos los restaurantes, sumilleres y chefs que están recomendando vinos generosos.

Un consumidor inquieto

"Queremos ir a un consumidor inquieto que quiera ampliar sus conocimientos sobre el mundo del vino, posicionarnos como una alternativa. Ante un chuletón de ternera tal vez la mejor opción sea un ribera, pero hay muchos platos, como el atún, en los que la opción es un oloroso o un amontillado", recomienda.

Los vinos tradicionales andaluces tienen una vocación claramente internacional, como lo demuestra el hecho de que la DO Jerez exporte dos tercios de su producción; el 27 por ciento solo con destino al Reino Unido, mientras que Montilla Moriles exporta a aquel país el 17,3 por ciento; Condado de Huelva el siete por ciento; y Málaga el 1,5 por ciento. Los vinos tradicionales andaluces se están posicionando muy bien en el mercado norteamericano y japonés, y tienen una gran aceptación en Alemania y Holanda, pero preocupan y mucho, las consecuencias que pueden derivarse de la inminente salida del Reino Unido de la UE.

"Desde luego, no queremos contemplar la eventualidad de un brexit sin acuerdo.Eso sería muy grave. Incluso con acuerdo habrá un cambio de relación que tendrá sus consecuencias, que espero se minimicen. Nuestros temores los aminora el hecho de que en Reino Unido no es productor de vino. No se va a producir una defensa del vino local frente al de otros países, pero sí va a haber un encarecimiento de todos los vinos, no solo de los andaluces", lamenta Saldaña.

Producción ecológica

Los vinos tradicionales andaluces han de hacer frente también al reto que supone la producción ecológica en el viñedo, un proceso que es este caso es más complejo debido al envejecimiento de los vinos mediante el sistema de solera, "que es una de las grandes aportaciones de nuestra vitivinicultura al mundo del vino", subraya Saldaña. El soleraje implica que los vinos se van mezclando en barrica con añadas de vendimias anteriores y son el resultado de muchos años. "Esto es maravilloso en sí, pero tiene el inconveniente de que si quieres hacer vinos ecológicos tienes que partir de cero. Puedes garantizar que te surtes de viñedos ecológicos desde hace diez años, pero si los vinos que tienes en soleraje son de 11, 12, 13 o 14 años te encuentras ante un problema de certificación ecológica", explica. "Aun así hay bodegueros que han dicho eso, que parten de cero", concluye Saldaña.

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