Distribución

Philip Morris: "Cinco millones de personas fuman ya nuestro cigarrillo sin humo"

  • "En Japón ya se fuma más tabaco sin combustión que tradicional"
  • "En España hemos vendido ya 80.000 dispositivos"
Mario Masseroli, director general de Philip Morris en España y Portugal. Imagen de Fernando Villar

Philip Morris, la empresa tabaquera propietaria de Marlboro, Chestefield o L&M, anunció hace un año que su objetivo era la desaparición del cigarrillo tradicional y su sustitución por otros de nueva generación, menos dañinos para la salud, según han certificado organizaciones científicas de todo el mundo.

Con esta idea lanzó hace poco más de un año en España iQos, un dispostivo electrónico que en lugar de quemar el tabaco, lo calienta, y que se está haciendo poco a poco con un hueco en el mercado. Su objetivo, según dice Mario Masseroli, director general de la compañía en España y Portugal, es un mundo sin humo ni cenizas.

¿Qué valoración hace de este primer año tras el lanzamiento de iQos?

Aunque lo empezamos a vender por primera vez a finales de 2015 en Nagoya (Japón) y Milán (Italia), en España se introdujo por primera vez en noviembre de 2016. Y la verdad es que estamos muy satisfechos con la evolución que está teniendo. Desde entonces hemos vendido ya 80.000 dispositivos aquí y estamos ganando poco a poco cuota de mercado en las ciudades en las que nos hemos focalizado. En Madrid tenemos por ejemplo un 1,1% de participación sobre el total; en Sevilla, un 0,9%; en Valencia, un 0,6% y en Barcelona, un 0,5%.

¿Y a nivel mundial?

Estamos comercializando ya el producto en 38 países de todo el mundo, incluidos los más importantes de Europa como Alemania, Reino Unido, Francia, Holanda... En total hay ya cinco millones de fumadores que han sustituido el tabaco tradicional por el iQos. Sin duda alguna para nosotros la gran estrella del mercado es Japón. Allí hemos conseguido una cuota del 14% y es el primer país, además, donde el tabaco de combustión ha superado al convencional.

¿Su meta cuál es?

Nuestro objetivo es un mundo sin humo y la sustitución total del cigarrillo convencional porque entendemos que el futuro está en la tecnología y no hay ya marcha atrás. No se trata de un producto inocuo, pero todos los estudios científicos realizados hasta ahora certifican que hay una reducción de las sustancias tóxicas y dañinas presentes en el cigarrillo tradicional de entre el 80 y el 90%. En cualquier caso, no se trata de un producto inocuo.

¿Y de qué dependerá a partir de ahora su desarrollo?

La velocidad con la que consigamos ir sustituyendo el cigarrillo tradicional dependerá, en gran medida, de que haya una regulación en términos de comunicación y fiscalidad específica para este tipo de productos. De momento, se han producido ya avances importantes porque en la directiva europea ha abierto la puerta a que haya este marco regulatorio para productos novedosos del tabaco. En Estados Unidos, a mediados de 2017 la FDA lanzó su hoja de ruta de control de tabaquismo en la que remarca la importancia de apostar por el desarrollo de productos de nicotina de menor riesgo.

Pero en la industria no hay unanimidad y hay empresas que defienden que debe haber el mismo tratamiento...

Lo que nosotros pedimos es que se abra el debate, pero que haya una discusión objetiva basándose en validaciones externas, en resultados científicos... Lo que ocurre es que de las cuatro grandes compañías que operamos en el mercado, tres hemos invertido en el desarrollo de esta tecnología y hay otra que no lo ha hecho y ha preferido apostar por el cigarrillo electrónico.

¿Cuánto ha invertido ya Philip Morris en este dispositivo?

Hemos invertido hasta ahora 2.500 millones en la investigación y desarrollo del producto y otros 2.000 millones en las fábricas y su reconversión. El dispositivo se fabrica en Malasia. Los cigarrillos, que se venden con la marca Heets, se empezaron a elaborar en Italia, luego adaptamos la de Grecia y ahora estamos haciéndolo en las de Alemania, Holanda y Rumanía.

¿Cómo valora los últimos datos de contrabando?

El tráfico ilícito representa alrededor del 9%, con lo que se ha reducido respecto a los peores años de la crisis. De todos modos, hay zonas aún muy problemáticas, como Andalucía, donde el contrabando se eleva hasta el 30%. Tenemos que involucrar para ello al consumidor. Philip Morris acaba de lanzar la primera aplicación para dispositivos móviles que permitirá conocer la autenticidad del producto y denunciarlo en caso de que sea falsificado o proceda del contrabando.

¿Cómo han cerrado el año?

Las ventas se han resentido porque la cajetilla de Marlboro en las máquinas expendedoras superó el umbral de los 5 euros. Pero aún así, mantenemos una cuota del 32,4%.

¿Qué opina sobre la investigación de pacto de precios abierta por la Comisión de Competencia?

Hemos facilitado toda la información solicitada, pero nosotros nunca hemos pactado los precios.

comentariosforum0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin