Día del agua

La mitad del mundo sufrirá estrés hídrico para 2050

  • Unos 2.200 millones de personas viven sin acceso a agua potable
  • En 30 años la demanda de agua crecería un 55% a nivel mundial

"El agua es el elemento vital de los ecosistemas (incluidos los bosques, lagos y humedales), de los que depende nuestra seguridad alimentaria y nutricional presente y futura. Sin embargo, nuestros recursos de agua dulce están disminuyendo a un ritmo alarmante. La creciente escasez de agua es ahora uno de los principales retos para el desarrollo sostenible". Con este mensaje, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ya alarmaba hace unos años sobre el futuro hídrico al que se enfrenta el planeta.

Las previsiones así lo contemplan. Se espera que dentro de 30 años la población mundial ronde los 9.000 millones de personas, según Naciones Unidas, al tiempo que la demanda de agua crecería un 55%, principalmente en el sector industrial. A esto se une el imparable cambio climático que, como recuerdan desde la Fundación Aquae, "afectará gravemente a la disponibilidad de agua para las necesidades humanas básicas y pondrá en peligro el acceso al agua potable y el saneamiento para miles de millones. Como consecuencia de esto, millones de personas se unirán a la ya vasta cantidad de población que sufre estos problemas en la actualidad".

De hecho, el aumento de la temperatura ha generado cambios en las precipitaciones a nivel mundial, que a su vez provocan inundaciones y sequías cada vez más frecuentes, con importantes repercusiones en la seguridad alimentaria, así como en la salud y el bienestar de los seres humanos.

A este respecto, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) calcula que para 2050 el 55% de la población sufrirá estrés hídrico, es decir, que la demanda de agua es más alta que la cantidad disponible durante un periodo determinado de tiempo. También se puede aplicar cuando su uso se ve restringido debido a su baja calidad. La situación se ve agravada por el hecho de que solo el 0,5% de los recursos hídricos del planeta es agua dulce disponible y aprovechable.

En la actualidad, según la FAO, alrededor de 2.200 millones de personas viven sin acceso al agua potable y la cantidad anual de agua dulce por persona ha disminuido más del 20% en los últimos dos decenios. Sin embargo, cada vez se necesita más agua para abastecer a una población en constante crecimiento (la agricultura consume la mayor proporción de las reservas de agua dulce del mundo, un 70%).

Agua regenerada, ¿el futuro?

Ante la disponibilidad limitada de agua dulce y con una demanda creciente, el agua regenerada se alza como una de las grandes soluciones. El agua regenerada es la que se obtiene tras recuperar las aguas residuales y someterlas al tratamiento necesario para su uso. "Las aguas residuales son una fuente potencialmente asequible y sostenible de agua, energía, nutrientes, materia orgánica y otros subproductos útiles. Una mejor gestión de las aguas residuales, incluida la recuperación y la reutilización segura del agua y otros componentes clave, ofrece muchas oportunidades", destaca la ONU en el informe Aguas residuales, el recurso desaprovechado.

Según este estudio, de media los países de ingresos altos tratan cerca del 70% de las aguas residuales municipales e industriales que generan. Esta cifra cae a un 38% en los países de ingresos medios-altos y a un 28% en los países de ingresos medios-bajos. En los países de ingresos bajos solo el 8% recibe algún tratamiento. Estas estimaciones sustentan la aproximación que se cita comúnmente que, en el mundo, más del 80% de las aguas residuales son vertidas sin tratamiento alguno.

En mayo de 2020 el Parlamento Europeo aprobó una nueva ley que define unos requisitos mínimos a nivel europeo por primera vez para el agua regenerada. Como señaló Simona Bonafè, responsable de la tramitación parlamentaria del texto legislativo, "podríamos reutilizar hasta 6.600 millones de metros cúbicos de agua en 2025, en comparación con los actuales 1.100 millones de metros cúbicos al año. Esto requerirá una inversión de menos de 700 millones de euros y nos permitirá reutilizar más de la mitad del volumen actual de agua procedente de las plantas de tratamiento de aguas teóricamente disponibles para el regadío, evitando más de un 5% de extracción directa de las masas de agua y aguas subterráneas".

Según los datos de la Asociación Española de Abastecimiento de Aguas y Saneamiento (AEAS), la reutilización en España es un recurso que supone el 7,1% del agua suministrada y, también, del agua residual depurada. El agua regenerada se destina a los siguientes usos: el 49% a la agricultura, el 28% al riego de jardines y zonas de ocio, el 12% a la industria, el 9% a la limpieza de alcantarillado y/o baldeo de calles, y el 2% a recarga de acuíferos.

"La reutilización del agua aumenta la disponibilidad de agua dulce para satisfacer necesidades humanas y ambientales y, de hecho, esta práctica ya se está realizando en varios lugares. Dependiendo del nivel de tratamiento, las aguas residuales pueden utilizarse, y efectivamente se utilizan, con distintas finalidades: desde riego y paisajismo hasta usos industriales, e incluso como fuente de agua potable", destaca la ONU.

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