Canarias

La extraña teoría de Hitler de hacerse con la economía de Canarias

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Las Palmas de Gran Canaria

Hace 81 años los Aliados creían que Adolf Hitler podía intentar tomar el control de Canarias con un golpe interno, engrasado con sobornos a autoridades locales, tras haber fracasado en su intento de sumar a España a la II Guerra Mundial en su histórico encuentro con Franco en Hendaya. El objetivo era controlar la economía de las islas. Los Archivos Nacionales del Reino Unido disponen una colección de documentos secretos, ya desclasificados, que manejó en diciembre de 1940 el Gabinete de Guerra del primer ministro británico, Winston Churchill, donde figura un informe del Subcomité de Inteligencia titulado "Posible acción alemana en el Atlántico".

El informe está fechado el 11 de diciembre de 1940, casi dos meses después de la cita que Hitler mantuvo con Franco en la estación de ferrocarriles de Hendaya para negociar la entrada de España en la contienda, aunque sin éxito. Los autores del documento examinan las posibilidades de que Canarias cayera bajo el control de los nazis, que de esa forma lograrían una plaza estratégica para sus operaciones en el Atlántico (los propios Aliados hicieron al año siguiente planes para invadir las islas tomando primero el puerto de Las Palmas en la llamada Operación Pilgrim, en caso de que España se uniera al Eje).

Los cinco firmantes del informe explican al Gabinete de Guerra que no observan indicios en ese momento de que los alemanes vayan a invadir Canarias "con la connivencia de las autoridades españolas". Sí constatan que en los meses previos se ha apreciado una "considerable actividad militar" en las islas, con obras de mejora de las defensas, refuerzo de las guarniciones con soldados enviados desde la península y Baleares y más abastecimiento de municiones. Sin embargo, su impresión era que España estaba reforzando las defensas de Canarias frente a cualquier intento de invasión por parte de "cualquiera de las partes" beligerantes, así que, a su juicio, si Alemania iba a tomar las islas debía ser "por la fuerza". "Hay evidencias fiables que indican que el objetivo futuro (de esos movimientos de España en Canarias) es demostrar a los alemanes que deben mantener sus manos lejos de esta parte del mundo", dicen.

Los firmantes del informe matizan que, aunque no tienen motivos para sospechar que Franco vaya a facilitar a Hitler la toma de Canarias, los nazis sí podrían intentar hacerse con las islas con un golpe interno, apoyado en la comunidad alemana ya presente en el archipiélago ("unas 2.000 personas, algunas recientemente llegadas en avión") y la disponibilidad de barcos alemanes en sus puertos. Este informe de la inteligencia británica sostiene que, en esos momentos, existe en Canarias una situación social que puede ser propicia para un golpe interno como ese, "un estado de tensión", derivado de "las pobres condiciones económicas" e indicios de "cierta desafección con el régimen" franquista.

Y ese golpe interno sería factible, añaden, "particularmente si antes se soborna a las autoridades locales". Los Aliados llegaron a la conclusión de que si Hitler quería tomar Canarias podría hacerlo desde dentro de las islas, tras descartar las opciones de una hipotética invasión aérea (los aeropuertos más cercanos de los que disponía la Luftwaffe estaban en la Francia ocupada y no había evidencias de que se fueran a emplear aeródromos del Marruecos francés o del Sahara español). "Cualquier operación alemana para asediar Canarias debe ser, por lo tanto, completamente naval, sin apoyo aéreo", concluyen estos analistas, antes de reconocer que tampoco han detectado movimientos en los puertos franceses del Golfo de Vizcaya controlados por los nazis que indicasen que una operación así estaba en ciernes. El informe deja, por lo demás, constancia del detallado conocimiento que tenía la inteligencia aliada de las defensas de Canarias: unos 10.000 soldados, con apoyo de 52 aviones posicionados en el aeropuerto de Gran Canaria (24 bombarderos JU 52 y 28 cazas Fiat CR 32) y de otros 23 bombarderos disponibles en el aeropuerto de Cabo Juby, en el Sahara Occidental (12 Heinkel 111, cinco JU 52 y seis Savoia S 81).

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