Canarias

La extraña nueva teoría sobre volcanes en Canarias: "tienen estrés"

  • El colapso volcánico es el peor escenario durante las crisis volcánicas
Las Palmas de Gran Canarias

Un estudio internacional dirigido por científicos de Monash ha descubierto que en Canarias hay volcanes que experimentan estrés. El estudio, difundido este octubre, tiene implicaciones sobre cómo el mundo podría estar mejor protegido contra futuros colapsos de volcanes. La difusión de la investigación se produce cuando se han disparado este otoño enjambres sísmicos en La Palma. Y apunta un dato: lo que pasa en La Palma se debe que este territorio insular tendría "tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas", es decir, la definición de estrés por la RAE. Para Instituto Volcanológico de Canarias (Involcán) la probabilidad alta para una erupción en Cumbre Vieja a corto plazo como consecuencia de los recientes enjambres sísmicos registrados en La Palma es mínima. "En el caso del volcán Cumbre Vieja, ha experimentado siete ciclos eruptivos durante los últimos 550 años dado que en Cumbre Vieja sabemos que se han producido 7 de las 16 erupciones históricas ocurridas en Canarias. Desde que finalizará la fase post-eruptiva ligada a la erupción del Teneguía en 1971, el volcán Cumbre Vieja se encuentra en una fase inter-eruptiva; fase que lleva disfrutando durante más de 48 años".

La conclusión de los científicos de Monash del estrés volcánico de La Palma se ha alcanzado tras técnicas de mapeo digital para recolectar hasta 400.000 mediciones de orientación y apertura de 519 intrusiones de hojas dentro del Volcán Taburiente permite predecir "que el estrés se acumula dentro de las regiones del volcán densamente extrusionadas, bloqueando los diques posteriores y provocando la migración de la actividad eruptiva", señala el texto. "Los diques ascendentes verticalmente se desviaron para propagarse lateralmente a medida que se acercaban a la superficie del volcán, formando un enjambre de diques radiales, y proponen un modelo viscoelástico para su alojamiento", apunta el estudio científico al que ha tenido acceso El Economista.

El colapso volcánico es el peor escenario durante las crisis volcánicas. Puede desencadenar tsunamis peligrosos o flujos piroclásticos devastadores. "Pero, estos eventos son muy difíciles de predecir porque a menudo no sabemos qué está sucediendo dentro de los volcanes activos y qué fuerzas podrían volverlos inestables", dice el autor principal del estudio, el doctor Sam Thiele, un reciente doctorado de la Escuela de la Universidad de Monash de la Tierra, la Atmósfera y el Medio Ambiente. "La investigación sobre el crecimiento de los volcanes nos ayuda a comprender estos procesos internos y las fuerzas asociadas que podrían desencadenar un colapso o erupción mortal", dijo. El equipo de investigación utilizó drones para crear un mapa de resolución cm de la estructura interna de un volcán ahora inactivo en La Palma y midió el ancho de cientos de miles de grietas a través de las cuales fluyó el magma durante erupciones pasadas.

Esto permitió a los investigadores estimar las fuerzas que actúan dentro del volcán y mostrar que estas se acumulan lentamente con el tiempo, lo que hace que el volcán se "estrese" y sea potencialmente inestable. Al medir el ancho de las grietas en el volcán a través del cual se transportaba el magma, pudieron estimar las fuerzas involucradas, lo que ayuda a predecir futuras erupciones volcánicas. Las características geológicas que el equipo de investigación trazó se forman cuando las intrusiones fundidas, llamadas diques, se solidifican para formar un marco dentro de lo que de otra manera sería una estructura comparativamente débil que comprende principalmente capas de lava y ceniza. "Este es uno de los primeros estudios en observar los efectos a largo plazo del movimiento del magma dentro de un volcán", dijo el coautor del estudio, el profesor Sandy Cruden, de la Escuela de Tierra, Atmósfera y Medio Ambiente de la Universidad de Monash. "Descubrimos que los volcanes gradualmente se 'estresan' por el movimiento repetido de este magma, desestabilizando potencialmente todo el volcán, influyendo en futuros colapsos y erupciones", dijo el colectivo científico.

En Cumbre Vieja a pesar de los recientes enjambres sísmicos ocurridos en octubre de 2017, febrero de 2018, julio 2020 y octubre 2020 dado que tienen que reunirse otra serie de criterios para establecer que Cumbre Vieja pase de fase inter-eruptiva a fase pre-eruptiva. Por lo tanto, teniendo en cuenta los siete ciclos eruptivos registrados en Cumbre Vieja durante los últimos 550 años "se podría expresar que la probabilidad de una erupción en Cumbre Vieja es de 1,3% para una ventana temporal de 1 año, de 6,2% para 5 años, de 11,9% para 10 años, de 47,1% para 50 años y de 72,0% para 100 años. Por otro lado, resulta evidente que estos porcentajes experimentarían un aumento en el caso de que el volcán Cumbre Vieja pasara de la fase inter-eruptiva, en la que se encuentra ahora, a una clara fase pre-eruptiva", apostilla Involcán.

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